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Desamparo tras homicidio

Pesar. Tres hermanos perdieron a su padre en un asalto el lunes pasado.


Publicada 11 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Sin apoyo. Josué (izquierda) y Ángel (derecha) sólo han recibido el apoyo de una tía materna y de la congregación de la iglesia cristiana a la que asisten. Foto: EDH

Geraldine Varela
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Asus 20 años, Ángel Genovez, debe aprender lo que significa mantener un hogar, educar a un adolescente de 16 años y criar a una pequeña de dos.

Ángel es el mayor de tres hermanos y tras el homicidio de su padre el pasado lunes, ahora es el responsable del hogar.

Hace menos de un año, la madre de éstos, Loyda Yanira, murió tras la agonía de un cáncer de estómago.

A su progenitor, Rosemberg Ángel, de 49 años, le fue arrebatada la vida al ser asesinado durante un asalto mientras trabajaba como repartidor de agua embotellada en la colonia Layco, en San Salvador.

Según las autoridades, la víctima recibió al menos seis impactos de bala, pese a que no se opuso al atraco y suplicó a sus victimarios que no le hicieran daño. Por este hecho aún no hay capturas por parte de la policía.

Pero la mayor tragedia la viven ahora sus hijos, quienes dependían por completo de él porque era el único sostén del hogar.

Ahora los hermanos se enfrentan a la doble pérdida y la soledad de no contar con familiares que los apoyen mientras salen adelante.

Los retos

Entre las preocupaciones que ya debe encarar el mayor de los hermanos está liberar la casa de una hipoteca que su progenitor padre pagaba con su esfuerzo.

Otro pesar es el interés material de unos familiares paternos, quienes se adueñaron de dos camiones propiedad de Rosemberg y que eran los únicos medios de trabajo con los que contaba la familia Genovez.

“Yo no me voy a meter en pleitos, si quieren quedarse con los carros que se los queden, lo que si no quiero es me quiten a mi hermanita porque nadie la quiere y la cuidaría como nosotros, ellos ya tienen sus hogares formados y nunca han vivido con ella”, manifestó Ángel mientras jugaba con la pequeña Aby.

Según él, sus familiares han advertido con llevarse a la menor, pero la razón podría ser porque la pequeña tiene un seguro económico, aunque éste puede ser reclamado sólo cuando cumpla 18 años.

Según Ángel, sus familiares desconocen las restricciones y buscan la custodia de la niña por la compensación monetaria.

Prueba de ello es que hasta los han despojado de otros bienes y sólo la casa en la que viven no pueden reclamar ya que esta a nombre de su madre.

“Ningún familiar se ha acercado para preguntarnos si tenemos para comer, o para ver cómo vamos a hacer”, resintió el mayor de la familia quien también debe velar porque su hermano, Josué, de 16 años, termine su noveno grado, pese a las carencias que tienen.

Una tía materna es la única que, en sus posibilidades ha tratado de ayudar a sus sobrinos llevándoles comida cuando puede.

La tragedia de un homicidio muchas veces no termina con el entierro, apenas se inicia cuando se enfrentan a la pérdida de su sustento.

Ángel quiere trabajar y salir adelante por sus hermanos, pero el camino para sus aspiraciones aún es difuso sin la imagen de su padre y el apoyo de su madre quien lo último que hubiese deseado, según su hijo, es verlos separados, sin un techo o padeciendo necesidades.

A los lectores interesados en ayudar a la familia Genovez, ya sea con víveres, empleando a uno de los hermanos o con asesoría legal, favor comunicarse al teléfono: 22317932.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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