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El pulso de la esperanza

Éxito en 12 operaciones de corazón. 25 menores esperan por el cateterismo. Solidarios. Heart Care International, Sana Mi Corazón, los hospitales Bloom y de Diagnóstico se unen para salvar corazones. Los niños de bajos recursos son beneficiados gracias a esta iniciativa.


Publicada 11 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Ejemplo. Gracias a la ayuda de los profesionales extranjeros, la vida de muchos pequeños se han salvado. Foto: EDH
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Lilian Martínez / Florencia Couto
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La diferencia entre la vida y la muerte de los niños que padecen alguna enfermedad cardíaca congénita es un asunto donde el dinero juega un rol fundamental.

El tratamiento para el defecto cardíaco congénito puede ser el cateterismo cardíaco o la cirugía a corazón abierto. El primero de los procedimientos ronda en los $2 mil, mientras que el segundo puede superar los $20 mil.

El escaso recurso de los padres de estos infantes les acorta enormemente sus probabilidades de vivir y desarrollar una vida normal. En el programa de cirugía cardiovascular del Hospital Benjamín Bloom encuentran algún optimismo. El hospital de niños es la única opción para tratar este tipo de padecimientos.

Sin embargo, hay muchos limitantes (en infraestructura, equipos, insumos y profesionales) que sumados dan como resultado un servicio insuficiente y que no se ajusta a la realidad salvadoreña.

Entre 8 y 10 niños de cada mil vivos que nacen tienen defectos del corazón, cuenta el doctor Carlos Montoya, cardiólogo pediatra. Este dato lo traduce el doctor Mauricio Velado, también especialista en cardiología pediátrica, que cuenta que en El Salvador nacen alrededor de 1,000 niños con defecto cardíaco al año, y que al menos la mitad son aptos para la cirugía (por cateterísmo o por corazón abierto, según el caso).

Aquí viene la primera dificultad. En el Bloom se realizan 2 operaciones de este tipo a la semana (sólo los lunes y miércoles), lo que arroja alrededor de 100 casos al año.

No hay que ser científico de la NASA para darse cuenta que las listas de espera avanzan a paso veloz.

Según datos recogidos en el hospital, la lista es de un año de demora y quedan unos 360 casos pendientes en el mismo período.

Más espacio

Por suerte, la Fundación Sana Mi Corazón se dio cuenta del problema que está causando las malformaciones congénitas en los niños y tomó cartas en el asunto. Desde el 2000, están ayudando a esta población con operaciones gratuitas.

Otra buena noticia es que a ellos se les sumó Heart Care International, una organización estadounidense que se encarga de llevar adelante programas este tipo.

El Salvador es su tercer destino. Anteriormente estuvieron con programas similares en Guatemala y en República Dominicana.

“En este momento El Salvador es nuestra única misión grande”, enfatiza Montoya, un médico salvadoreño que trabaja en Nueva York y es parte de Heart Care International.

Contra reloj

En la segunda jornada de cirugías, la primera se realizó hace 6 meses, participan uno 75 especialistas que vienen de Estados Unidos. Permanecerán en nuestro país 26 días para operar a 50 niños salvadoreños.

Ricardo Mack, internista pediatra guatemalteco, rescata la labor de los profesionales voluntarios que intervienen. “Es un trabajo excelente. Es increíble que ocupen parte de su tiempo libre para venir a trabajar gratis a El Salvador”, afirma.

En este tema profundiza un poco la doctora Shereen Abdel-Meguid, directora ejecutiva de la organización que quiere ayudar a la mayor cantidad de niños. “Todo el equipo médico de Heart Care es voluntario. Usan sus vacaciones para venir a ayudar a los chicos. Tienen mucha pasión por ayudar”, aclara.

“Vinimos en el 2004, ahí nos dimos cuenta que El Salvador es un lugar maravilloso. Los cirujanos y la UCI con muy buenos, por eso regresamos”, cuenta mientras se dirige de un quirófano a otro para verificar cómo están saliendo las dos operaciones que se hacen a la vez.

Para ella, los buenos elementos con los que contamos fueron el incentivo que los convenció.

Pero esto no es todo. Agrega que tienen una motivación adicional. “La gente está tan feliz de que los ayudemos que para nosotros es una felicidad muy grande”, apunta.

Su contribución salva vidas

Esta jornada se hace posible gracias a muchos corazones involucrados

Comprometidos
Ahora es el turno del Hospital Bloom. La semana que viene, en el Hospital del Diagnóstico se realizarán los 25 cateterismos cardíacos estipulados.
Otros implicados
La Cruz Roja de El Salvador, el Hotel Radisson, Taca, Pepsi, Sweet´s, Los Cebollines, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Kimberly Clark y la Secretaría Nacional de la Familia.
Sana Mi Corazón
Para apoyar esta causa se reciben donaciones en el Banco Cuscatlán (0014 0100 0063 193) o en el Banco Salvadoreño (2954-01220-54).
Pedido urgente
Todavía les hace falta sangre para operar a algunos de los niños. Para más información hablar con Mayra de Álvarez 2211-4674 y al 7797-3738.
Solidaridad
Urge sangre O negativo, O positivo y B negativo. Se puede ir al banco de la Cruz Roja y avisar que la donación es para ayudar a esta jornada.
Labor en equipo. En cada uno de los quirófanos hay más de 10 profesionales.

El amor es lo que mueve las pasiones en todo el mundo

Florencia Couto

Concentración. El promedio de la cirugía es de tres horas. Foto: EDH

Un Ipod (moderno reproductor de música) se apagó cuando se aprobó la entrada de El Diario de Hoy a la sala de cirugías del Hospital Bloom. Los susurros en inglés fueron el sustituto de la música del cirujano estadounidense.

La apertura del paciente en el tórax era de unos 20 centímetros. De allí se asomaba el corazón, pequeñito como una mano cerrada. Latía con fuerza, gracias a la conexión con una máquina que oxigena la sangre y la regresa al cuerpo.

Allí todos los movimientos estaban controlados. Unas treinta tijeras quirúrgicas esperaban impecables participar en el procedimiento.

Los dos cirujanos (uno estadounidense y otro salvadoreño) reparaban la afección. El resto del equipo monitoreaba todas las máquinas. Sin importar la nacionalidad, unos hablaban en inglés y otros español.

Pero para ayudar y ser solidario no hizo falta hablar. Todo el equipo médico estadounidense que trabaja en Heart Care y colabora con Sana Mi Corazón lo saben bien. Los médicos salvadoreños no quedaron al margen. También fueron protagonistas de esta hermosa muestra.

En el quirófano y por las salas de cuidados intensivos el idioma universal que manejaban se llama solidaridad. Vienen al país a ayudar a gente que no conocen, pero que saben que tienen muchas necesidades. Se van con más: el amor de todos los salvadoreños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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