Takayoshi
José Yamagiwa*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Siendo ciudadano de dos culturas muy distintas y habiendo vivido en
esas realidades, he tenido la suerte de poder comparar las dos, considerando
varios aspectos para sustraer lecciones de una para la otra. En esta ocasión
quisiera concentrarme en las lecciones de la cultura japonesa del ahorro,
en el uso de los recursos naturales para la conservación ambiental
y eficiencia económica de El Salvador.
Abordo este tema debido a la poca atención que pienso se le ha
dado en El Salvador, por su relativa sencillez de aplicación, y
por los enormes beneficios potenciales ambientales y económicos
que puede traer el hábito del ahorro. También es importante
señalar que el tema del ahorro de los recursos naturales es especialmente
importante, dada la coyuntura en la cual el precio del petróleo
sigue aumentando, se considera la necesidad de racionar la energía
eléctrica, y varias comunidades sufren de la escasez del suministro
del servicio del agua.
En Japón el ahorro de los recursos es un asunto que es parte de
la cultura, que tiene su origen en la relativa escasez de recursos naturales
de ese país. Por esto, la racionalización del uso de los
recursos se ve en varios ámbitos, incluyendo lo que se le inculca
a los niños desde muy pequeños. La educación sobre
la racionalización de los recursos a temprana edad es un tema muy
importante, dado que esos son los hábitos que ellos llevan aún
al ser adultos.
Para comenzar, prácticamente todos los focos que se usan en Japón
son de luz fluorescente en vez de incandescente, lo que resulta en un
tremendo ahorro en el uso de la energía eléctrica. Además,
a los pequeños niños se les educa, usando la palabra mottainai,
la que significa “¡Qué desperdicio!”, que sólo
las lámparas cuya luz se está utilizando deben estar encendidas.
Se acostumbra también en el verano caluroso de Japón, establecer
una temperatura relativamente alta para el uso del aire acondicionado.
Así, cuando se acostumbra mantener a 21 grados centígrados
los aparatos en El Salvador, en Japón se establecen a 26 grados
o más, tal como el señor Embajador del Japón señaló
en una entrevista a este periódico hace unos días.
Naturalmente la lógica del ahorro aplica al uso no sólo
de la electricidad, sino también del agua y cualquier otro recurso.
Para promover el uso racional de los recursos, en los lavamanos e interruptores
de las luces eléctricas y aparatos de aire acondicionado en Japón
se encuentran calcomanías que constantemente recuerdan ahorrar
los recursos.
En parte, gracias a estas prácticas, a pesar de que la riqueza
económica per cápita de Japón (Ingreso Grueso Nacio-nal
de US$33,860) es superior al promedio de los países de alto ingreso
($28,177), lo es usando menos energía (4,053 kg de equivalente
de petróleo per cápita), que el promedio de los países
de alto ingreso (5,409 kg), según el Infor-me de Desarrollo Mundial
del Ban-co Mundial para el año 2003.
Comparando con El Salvador ($2,180 y 675 kg), Japón es unas 15
veces más rico, pero sólo usa 6 veces más energía
que El Salvador. Con estos datos, no sólo se puede entender el
relativo poco impacto que tiene la economía japonesa en el medio
ambiente, sino también la eficiencia de dicha economía con
respecto a los recursos naturales.
Dado que El Salvador también es un país con pocos recursos
naturales, a lo que se agrega la pobreza en que se encuentra una buena
parte de la población, la cultura del ahorro de Japón ofrece
un modelo que se debería de seguir.
Se deberían de hacer campañas permanentes de concientización
tanto a los adultos como a los jóvenes del uso racional de los
recursos. Además, el sector privado debería de estar atento
al uso consciente de los recursos naturales, adoptando programas como
el de cobrar a los usuarios por el uso de bolsas de plástico en
los supermercados, tal como se hace en Alemania. Este tipo de programa
no sólo es amigable al medio ambiente, pero también puede
ser rentable para la empresa y podrían ahorrarle al país
divisas. Cambios de actitud simples pueden hacer grandes diferencias para
el medio ambiente.
*Ph.D. (doctorado) en Economía y consultor
independiente. tyamagiwa@gmail.com

|