Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Tiene que morir el ayer para poder vivir el futuro anunciado. La flor
de ayer está hecha cenizas y el sol pasado nunca volverá
a nacer.
Sólo será nuestra la nueva aurora sobre el monte y el nuevo
verdor de la llanura. Tenemos que comprender la verdad universal de que
la vida es hoy. El pasado es añoranza o viejo dolor. El porvenir,
en cambio, es deseo, fantasía, dicha de vivir. Esperanza.
Para lograr un maravilloso mañana tenemos que haber dejado atrás
el pasado. No podemos subir la cima si seguimos en el valle. No podemos
alcanzar las alturas de la gracia sin haber dejado abajo la miseria del
mundo. No podemos llegar a la meta si continuamos en la línea de
salida. Tampoco llegaremos a octubre si continuamos en enero.
Es necesario, pues, deshacernos del pasado, por terrible, triste, hermoso
o feliz que haya sido, para lograr poseer el mañana maravilloso.
No sólo olvida el hombre su pasado sino que también olvida
el mañana, el promisorio porvenir. Justo es entonces olvidarse
del ayer para recordar el mañana.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
DESORDEN MENTAL Y CÍVICO
Con tal clase de desorden mental, cívico, democrático y
humano, los camaradas dueños de la verdad absoluta se califican
a sí mismos como “la fuerza más racional en este país!;
antes otro camarada comunista dijo que el FMLN era “la reserva moral
de la nación”. Lo dicen después de perpetrar, durante
cuarenta años, las más repugnantes atrocidades.
Lo que el camarada cabecilla plantea es sustituir la democracia por la
“marerocracia”, cuando la primera no compagina con sus deseos.
Las consecuencias serían el caos institucional y el socavamiento
de la tranquilidad pública, con los consabidos perjuicios a la
economía y el desarrollo.

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