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De mis recuerdos
Días de radio

En lo personal yo estaba convencido de que el mejor servicio que podíamos prestarle a la sociedad era independizarnos de cualquier partido político y competir como cualquier otra emisora en el mercado.

Publicada 11 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Marvin Galeas*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El maestro Orson Welles decía que en la radio la pantalla es más grande. Sé que es cierto porque me pasé 20 años de mi vida haciendo radio, la mitad en tiempos de la guerra y la otra mitad después. De la primera etapa se ha escrito bastante.

Hasta hay una película venezolana, muy mala por cierto, sobre las anécdotas de la radio en la guerra. El libro, en cambio, escrito por José Ignacio López Vigil, se ha convertido en uno de los más vendidos en la historia del país.

Sin embargo la etapa de la Venceremos, una vez finalizada la guerra, si bien no tiene la acción propia de una radio transmitiendo desde el corazón de la montaña, bajo intensos bombardeos, es una historia llena de sorprendentes e intensas anécdotas. Sería muy interesante un libro contando la manera de cómo una radio guerrillera, tras haberse convertido con cierto éxito en una emisora comercial con un formato bilingüe, acabó sus días como una emisora evangélica de las tantas que hay en el país.

Quizá algún día lo escriba. El thriller sería apasionante. Por hoy, quisiera compartir algunos hechos, de esos primeros días de pos guerra que, vistos a distancia no dejan de ser curiosos. La guerra acababa de terminar. Todavía había heridas abiertas, sospechas, miedos, incertidumbre. Aunque la emisora había aclarado que ya no estaba ligada al FMLN, para los anunciantes y las agencias de publicidad seguía siendo la radio de la guerrilla.

Cuando nuestra primera y valiente ejecutiva de ventas llegaba a las agencias o directamente a las empresas, la veían como si fuese una extra terrestre. Aunque lo más cercano a la guerra que ella había estado era en el cine, creían que era una comandante guerrillera. Nadie quería anunciarse en una radio que hasta hacía poco decía que en las empresas “los capitalistas salen sobrando”. Buscar anunciantes para la Venceremos era como buscar que el Estado judío patrocine la radio Palestina.

En lo personal yo estaba convencido de que el mejor servicio que podíamos prestarle a la sociedad era independizarnos de cualquier partido político y competir como cualquier otra emisora en el mercado, pero explotando la leyenda que la emisora era. Estaba seguro que el espíritu de reconciliación y la lógica del mercado iba a romper la muralla de los anunciantes. Almacenes Europa fue el primero. Luego vinieron dos empresas estadounidenses de llamadas a los Estados Unidos. Esos primeros jingles comerciales junto a la música de Santana, Chicago y la orquesta de la Luz Eléctrica, le cambiaron el rostro a la radio.

Después vinieron almacenes Simán, Semillas Cristiani Bur-kard y Banco Cuscatlán. Poste-riormente con la privatización de las telecomunicaciones, se apuntaron Telecom, Telefónica y Tele-móvil. Telefónica incluso hizo en la emisora su primera gran promoción, que consistió en regalar teléfonos celulares. El gobierno también se animó, a través de las campañas de sus ministerios. Pero la prueba de fuego fue durante las elecciones generales de 1994.

Todos los partidos políticos contrataron publicidad con nosotros, incluyendo a ARENA. Para la segunda vuelta tuve un rifi rafa con uno de los jefes de campaña del FMLN por negarnos a pasar anuncios que no tenían firma responsable. (Los anuncios decían que el doctor Calderón Sol golpeaba a su esposa). En represalia nos suspendieron la pauta publicitaria. De modo que toda la segunda vuelta pasó sonando únicamente la marcha de ARENA en la Venceremos. A más de algún fiel de la parroquia le dio un serio patatús.

El primer entrevistado fuera del universo de izquierda fue Mirna Liévano de Márques, cuando era ministra de Planifi-cación del Gobierno de Alfredo Cristiani. Tuvimos una larga plática sobre lo contradictorio de la existencia de un ministerio de Planificación en un gobierno supuestamente liberal. Después entrevisté al doctor Calderón Sol, en su despacho de la alcaldía capitalina. Mientras contestaba preguntas destruyó un clip con el que jugueteaba de manera nerviosa.

Poco después las entrevistas eran muy de mañana en la cabina de la emisora. En ella al ex fiscal general de la República Manuel Córdoba Castellanos, se le humedecieron los ojos recordando a un viejo amor. El diputado Norman Quijano cantó, con voz de tenor, una canción de Los Mitos, de España. Don Enrique Altamirano concedió su primera entrevista a una radio en el país. Julia Regina de Cardenal defendió con pasión la vida y Facundo Cabral contó cómo junto con la Madre Teresa de Calcuta, bañó a un leproso en la India. Con las entrevistas a veces ocurrieron cosas que la otra semana contaré.

*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@yahoo.com

 

 

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