Por Jack y Suzy Welch
El
Diario de Hoy
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| Meta. Poco a poco póngase objetivos más elevados. Foto:
EDH |
PREGUNTA: Soy una persona joven. Me gradué de la universidad hace poco. Tengo una gran ambición, ideas creadoras y un enorme deseo de lograr muchas cosas en la vida, pero hay algo que me impide avanzar: temo despilfarrar mis energías. ¿Cómo puedo obtener coraje?
Johanesburgo, Sudáfrica
Usted no necesita realmente “coraje”. Lo que necesita es poseer confianza en sí mismo. Sin ello, no irá a ninguna parte. Pero usted parece saber eso por anticipado.
Mire, sólo usted sabe por qué y cómo no ha logrado hasta ahora tener confianza en sí mismo.
Tal vez no ha nacido con mucha confianza en sí mismo, pues al parecer existiría un componente genético en ello. Pero la experiencia indica que la confianza en sí mismo es un atributo que se va desarrollando con el tiempo.
Algunas personas la obtienen en las rodillas de su madre. Un niño puede recibir la feliz noticia de que sus brillantes comentarios le permitirán obtener algún día el Premio Nóbel, o que es más alto, más inteligente y más apuesto que el resto de los niños de la vecindad. Otros fortalecen su confianza gracias a excelentes notas en la escuela, o en el gimnasio, o anotan muchos goles, o son elegidos capitán de un equipo.
Pero no hay una norma escrita sobre cuando una persona obtiene confianza en sus dotes.
Conocemos a un empresario de 27 años, oriundo de Eslovenia, que descubrió la confianza en sí mismo observando la lucha que libró su padre para lanzar en 1991 una pequeña empresa destinada a manufacturar herramientas.
Eso ocurrió apenas días después que el país se independizó de Yugoslavia. En la actualidad, este joven con agallas, que acaba de graduarse en una Escuela de Administración de Empresas de Estados Unidos, se dispone a lanzar una compañía de tecnología global y no encuentra límites a su futuro.
También conocemos a un gerente de fondos mutuales de Nueva York que obtuvo su primera dosis de confianza en sí mismo cuando era un adolescente, aprendió a pilotear una pequeña lancha por su cuenta y pasó un verano pescando en los mares procelosos de la Bahía de Cape Cod.
“Luego de eso”, nos dijo, “pensé que podía lograr cualquier cosa”.
Pero eso no ocurrió así. A través de su prolongada carrera, este gerente de fondos mutuales admite haber “despreciado oportunidades” en varias ocasiones. Comenzó una empresa de comunicaciones en su último año en la universidad, que en un momento determinado contó con 100 empleados y ventas por 40 millones de dólares.
Pero perdió la firma en una prolongada batalla legal con su ex socio. Varios años más tarde intentó iniciar una firma de consultoría que sobrevivió seis meses. Pero aunque esos incidentes le causaron temor, este empresario, con su profunda dosis de confianza en sí mismo, logró superarlos.
Usted necesita comenzar a crear ese tipo de reserva, inclusive a partir de cero.
¿Cómo?
No intente urdir planes grandiosos que lo propulsen a la fama y a la fortuna y pongan fin a todos sus temores de una vez por todas. Muchas personas creen que la manera de resolver todos sus problemas en materia de seguridad es obteniendo un gran éxito público.
Eso sólo ocurre en las películas. En la vida real, la estrategia contraria es la que funciona. Se trata de un enfoque basado en “pequeñas victorias”. En primer lugar, debe proponerse un objetivo realista, ya sea en el trabajo o en su hogar. Mantenga ese objetivo a su alcance, y contenido. No se exceda en sus expectativas.
Luego, concrete su objetivo y siéntase bien por el logro.
La próxima tarea es fijarse un objetivo algo más grande, algo más audaz, y lo suficiente para obligarlo a salir de su zona de confort. Consiga ese objetivo, y siéntase aún mejor. Y de esa manera, poco a poco, usted podrá avanzar de manera lenta pero firme, construyendo su confianza en sí mismo paso a paso. Y eso ocurrirá.
Cuando Jack pronunció su primer discurso, hace más de 40 años, lo ensayó durante mucho tiempo, y lo pronunció de manera torpe, y al borde del pánico. El practicó el discurso frente a un espejo durante dos semanas. Su esperanza era controlar su tartamudeo y luego leer de hojas cuidadosamente mecanografiadas con la soltura de un hombre al que han puesto un chaleco de fuerza. Aunque el discurso sólo duró 15 minutos, fue el más largo de su vida.
No hay nada más eficaz que enfrentar un desafío poco a poco, creciendo y aprendiendo con el tiempo. Luego de pronunciar discursos durante décadas frente a toda clase de audiencias, Jack se siente muy tranquilo al responder a preguntas frente a miles de personas sin mirar una sola vez sus notas. Por cierto, para él es algo divertido.
Ahora, sin duda alguna, usted cometerá algunas fallas a medida que intente fortalecer su confianza en sí mismo. No todos los discursos de Jack eran buenos, a medida que adquiría experiencia. Y pasó mucho tiempo hasta que articular un discurso se convirtió en una experiencia placentera. Pero cuando su pequeña victoria se transforme en una pequeña derrota, no se deje arrastrar por el miedo. Busque más hondo en su depósito, trate de entender en qué se equivocó, establezca otro objetivo, y comience de nuevo.
El proceso nunca concluirá. A medida que pase el tiempo, sus objetivos se harán cada vez más grandes. Y el fracaso, que también se registrará en ocasiones, estará cada vez menos asociado al miedo.
Al cabo de un tiempo, usted descubrirá que todo fracaso le enseñará algo que necesita saber. De esa forma, podrá acumular fuerzas y volver a lanzarse, con un coraje aún mayor.
—Welch es Presidente de Jack Welch, LLC. Asesora directores y presidentes de empresas Fortune 500. Fue Chairman y CEO de General Electric, convirtiéndola en la corporación más valiosa del mundo. —
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