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| El Bióxido de carbono emitido por los
vehículos es uno de los causantes del calentamiento global
Foto EDH |
Rhina Ventura
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
A sabiendas de que el aire es el principal alimento del ser humano, no
existe una política nacional orientada a regular y sancionar las
emanaciones a la atmósfera.
Según el doctor Ricardo Navarro, director del Centro Salvadoreño
de Tecnología Apropiada (Cesta), no hay ninguna institución
dedicada a monitorear de forma constante este tipo de contaminación
en diferentes horarios y puntos del país que permitan obtener mediciones.
De hecho, los datos que maneja el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos
Naturales (MARN) corresponden a un seguimiento realizado en 2005 por la
Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico
y Social (Fusades).
Por su parte Javier Figueroa, gerente de Producción Limpia del
MARN, manifiesta que dicha institución tiene un proyecto de monitorear
todo el territorio nacional para determinar los niveles de contaminación
que llegan a la atmósfera.
“Es un plan que nos permitirá obtener datos de la calidad
de aire del país en horas picos y puntos específicos del
país”, indica.
Pero es sólo eso, un proyecto, porque elMARN no cuenta con los
especialistas ni la tecnología. De ejecutarlo, tendría que
contratar los servicios de otra institución.
Las señales
Para el doctor Navarro hay formas perceptibles a simple vista que pueden
dar indicios de la calidad de aire que se consume.
Menciona los casos reincidentes de enfermedades respiratorias y las emisiones
de vehículos e industrias que se observan desde cualquier punto
de San Salvador.
A su juicio, las más dañinas son las cortinas de humo emitidas
por los vehículos particulares que juntos suman un aproximado de
600 mil en todo el territorio. De estos alrededor del 50 por ciento circula
en la capital.
“Siempre señalamos a los buses como los causantes de la contaminación
y lo son pero en menor escala, porque al menos estos transportan alrededor
de 60 personas en un sólo viaje, lo que no sucede con los vehículos
particulares que movilizan como máximo a cinco pasajeros”,
dice.
En cuanto a las industrias, consideradas como fuentes fijas de emanaciones
al aire, Navarro expresa que causan menos daños, sobre todo si
colocan equipos especiales para evitar las emisiones a la atmósfera.
“Si se concentran en puntos específicos de la capital y se
ejerce control para que cumplan con las regulaciones de la Ley de Medio
Ambiente, se reducirían los perjuicios a la atmósfera de
forma considerable”, asevera.
Sostiene que para mejorar la calidad del aire es urgente que se aplique
la regulación que controle y sancione la contaminación causada
por los automotores y, que a la vez, se presione a las industrias para
que protejan las calderas con los equipos adecuados.
“Para que el Ministerio cumpla su función de acuerdo a la
ley, el Gobierno debe dotarlo de más recursos”, afirma.
Opina que una medida que dará resultados favorables a largo plazo
es la promoción de medios masivos de transporte no contaminantes
como el uso de bicicleta y la construcción por parte del gobierno
del tren eléctrico. México es uno de los países que
ha implementado esta medida.

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