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Grasa acorta la vida de los salvadoreños

El misterio de la eterna juventud ya no es secreto. Un estudio reciente demuestra que una dieta baja en calorías retrasa el envejecimiento. Así, la comida que consumimos está bajo la lupa de varios profesionales consultados por El Diario de Hoy. La conclusión es alarmante. Los malos hábitos nutricionales provocan diferentes enfermedades. También hay predisposición a desarrollar cáncer


Publicada 1 de mayo de 2006 , El Diario de Hoy

Florencia Coutto
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

1,000
Calorías
Un combo de hamburguesa, papas fritas y gaseosa.

La estadística oficial es alarmante: cinco de cada diez salvadoreñas padece sobrepeso, mientras que los hombres tampoco están ajenos a esta realidad. Los malos hábitos alimenticios, el abuso de comidas típicas, como las infaltables pupusas, y de la comida “chatarra” son algunos de los responsables de ese atentado contra la salud y la vida.

Todos los profesionales consultados coinciden en que el exceso de peso repercute de manera negativa en las personas, en su capacidad de desenvolverse en la sociedad, y en el alto costo que debe pagar el Estado para tratar las enfermedades asociadas a la gordura.

Sin embargo, de la misma manera que las personas no cuidan su salud, en el país no existen políticas alimentarias claras, que, al final, contribuyen con el desarrollo de la nación.

En el fondo, la forma en que se alimentan los salvadoreños está íntimamente relacionada con patrones culturales, con las costumbres y los hábitos adquiridos.

El sobrepeso no sólo es una cuestión de estética o de alguna moda pasajera. Uno de los inconvenientes que produce una mala alimentación es un estado de salud deteriorado. El impacto es real.

Las personas con una alimentación alta en grasas y carbohidratos tienen un mayor riesgo de muerte temprana, especialmente por enfermedades cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2, cáncer y otras numerosas alteraciones crónicas, las que limitan las expectativas de vida y acarrean un mayor costo de salud.

A propósito de lo anterior, un estudio realizado por doctores de la Universidad de Luisiana, en los Estados Unidos, confirma que ingerir menos calorías ayuda a tener una vida más larga y saludable.

La última edición de la revista de la Asociación Americana de Médicos (Journal of the American Medical Association o JAMA) revela que la disminución de la ingesta calórica ayuda a perder peso, y a que bajen los niveles de insulina en sangre, así como también la temperatura corporal.

250
Calorías
Una pequeña porción de pupusas (de 2 oz) ya sea de queso, chicharrón, etc.

La importancia de esos buenos hábitos la explica el Dr. Eric Ravussin, uno de los 14 investigadores involucrados en los importantes hallazgos: “Sólo contábamos hasta el momento con estudios realizados en animales que mostraban esta tendencia. Por eso nuestra intención fue determinar qué sucede con los humanos.

Lo más importante de todo es que determinamos que al disminuir la ingesta de calorías, es posible bajar los niveles de insulina, un importante indicador de la longevidad. Por otra parte, la temperatura baja también es un factor que permite pensar en una vida más larga y más saludable”.

En el mismo sentido, el médico salvadoreño Óscar Molina estima que la explicación es sencilla: “El estado de las células determina la juventud biológica. Si se tiene una célula muy cansada y muy intoxicada, la célula envejece más rápido.

Si se tiene una célula que se hace eficiente con una cantidad mínima de nutrientes, que no genera desechos o residuos tóxicos, se logra que la célula no tenga que trabajar para eliminarlos. Por eso, la cantidad de sobre vida o calidad de sobre vida de esa célula (que realiza con menor esfuerzo) es mejor (su funcionamiento)”.

La situación

350
Calorías
Contienen una porción de 6 oz de plátanos fritos.

108
Calorías
De huevo frito. También frita, la yema tiene 85 y la clara 22.

A pesar de que su prioridad es combatir el hambre, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) también reconoce la necesidad de atender el problema de la obesidad a nivel mundial.

“Consideramos la obesidad un problema importante que necesita tratarse, a la vez que el problema de la subalimentación”, dice Prakash Shetty, Jefe del Servicio de Planificación, Estimación y Evaluación de la Nutrición, de la FAO, en la página oficial del organismo internacional (www.fao.org).

En un país como El Salvador, con un importante índice de desnutrición infantil (que se refleja en el retardo de tallas en los niños y niñas), llama la atención la preocupación por la alta ingesta de grasas.

“Aquí los índices de desnutrición aumentan, pero también los de malnutrición que se traducen en obesidad y sobrepeso”, advierte la Lic. Yamilet Arévalo, coordinadora del área de nutrición de todos los programas de FUSAL (Fundación Salvadoreña para laSalud y el Desarrollo Humano), entre los que se encuentra Libras de Amor.

Esto lo confirma la Lic. María Teresa de Morán, de la Gerencia de la niñez y la mujer del Ministerio de Salud Pública, con datos de la FESAL. “53% de las mujeres tienen sobrepeso u obesidad en nuestro país.

Es alarmante que 5 de cada 10 mujeres tengan exceso de peso”, confirma. También asegura que estos datos son representativos a nivel nacional para adultos de ambos sexos ya que no hay estadísticas que esclarezcan el panorama en el caso masculino.

500
calorías
Cada porción. Por cada 16 oz de frijol van 2 tazas de aceite y 1/2 de manteca.

“Las áreas rurales, que en su mayoría presentan problemas de desnutrición, tampoco escapan al exceso de peso”, continúa de Morán.

Con esto, la nutricionista termina con el mito de que el sobrepeso tiene que ver con un poder adquisitivo. “Lo relaciono con la poca orientación sobre qué alimentos tienen las personas que elegir o qué opciones se tienen y por cuáles se van a decidir”, compara.

El Dr. Eduardo Wollants está muy interesado en este punto en específico. “Abunda la gente obesa que le cuesta llenar la canasta básica”.

Esto lo detalla un poco la profesional de FUSAL quien dice que en el campo el aceite es muy valioso porque es un alimento costoso para el área rural y, sin embargo, la gente cocina con mucho aceite.

“Si vamos al campo vemos a la mamá bien gordita, al papá gordito y al niño desnutrido. Porque en muchos casos, el problema no es que no tenga alimento, sino la poca orientación que la familia tiene sobre cómo prepararlos”, indica la nutricionista Morán.
Problemas propios y ajenos

El Dr. Molina insiste en la dieta común de los salvadoreños: llena de carbohidratos y muchas cosas fritas. “Escasamente se incluye en la alimentación a las frutas y los vegetales”.

Cuenta que es lógico el pensamiento de que una dieta baja en calorías, pero bien balanceada, retarda el envejecimiento celular y por ende el envejecimiento de las personas.

En la misma línea, la nutricionista Fátima Alvarado es contundente al reafirmar que en el país no tenemos un estilo de vida saludable y sólo se recurre a un profesional cuando tenemos una enfermedad.

La profesional habla que a parte de la alta ingesta de alimentos con grasas y carbohidratos, que se traducen en trastornos metabólicos, hay un bajo nivel de gasto energético.

250
Calorías
Una porción de pizza de jamón y queso en su tamaño estándar tiene igual valor calórico que 2 oz de pupusas.

De allí que es preocupante la baja tendencia por las alimentos más nutritivos y la alta dieta hipercalórica. Esto provoca un desequilibrio en el organismo por el desequilibrio que genera la falta de actividad física.

Sumado a las pupusas, platanitos fritos, frijoles refritos y al pollo frito, también entran en juego las comidas que llegaron de Estados Unidos y que no son precisamente lo más saludable que existe en el planeta. Más bien lo contrario.

Las hamburguesas, la pizza, las papas fritas y las gaseosas vienen a aumentar aún más las grasas y los carbohidratos, ya típicos en las dietas salvadoreñas.

Los especialistas Wollants y Molina concuerdan en los efectos negativos de la llamada comida rápida (fast food) en la salud de la población. Molina agrega que en los últimos 25 años el salvadoreño ha agregado “la comida chatarra” estadounidense.

“En El Salvador, el sueño americano es una pesadilla americana”, declara. Esto lo explica con cifras. “Tenemos un índice de cáncer en mujeres(de seno, de matriz y ovarios) que se han adelantado 10 años. Lo que antes veíamos a los 50 años, hoy lo estamos viendo a los 40”, insiste Molina.

La globalización de los malos hábitos alimenticios vuelve más frágil la salud de los salvadoreños. “Mucha gente con limitantes económicos se gasta el dinero en comidas chatarra”, critica el doctor Wollants, quien estipula que “somos una sociedad consumista como Estados Unidos, pero sin los ingresos de los estadounidenses”.

Los costos

En un primer lugar, una la mala alimentación incrementa los costos delMinisterio de Salud y del Instituto Salvadoreño de Seguro Socialpara atender las enfermedades crónicas que generan los hipertensos, los diabéticos y los que tienen colesterol y triglicéridos altos.

La nutricionista Fátima Alvarado recuerda que en 1997 la diabetes ocupaba el cuarto lugar de muertes en el país. En el Ministerio de Salud también son conscientes de esto.

“Tenemos los hospitales saturados y hay un excesivo gasto médico”, sintetiza María Teresa de Morán, quien explica que el aumento del sobrepeso eleva los presupuestos de los hospitales públicos para el tratamiento de las enfermedades crónicas.

Pero esto no es todo. Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la mala alimentación en el trabajo causa pérdidas de hasta 20 por ciento en la productividad.

El Dr. Wollants es un poco más específico y cuenta que afecta a los empresarios porque tienen empleados hipertensos con dolor de cabeza, trabajadores con baja autoestima, entre otros.

En síntesis: hospitales saturados, alto costo en medicinas, personas poco productivas y con baja autoestima. Todo se traduce a lo que dice la Lic. Morán: “perdemos todos”.

Una costumbre americana

La comida “chatarra” es la preferida de algunos famosos
- El presidente George W. Bush y su antecesor Bill Clinton tuvieron en común: su amor por las papas fritas, hamburguesas y gaseosas.
- Clinton tuvo que renunciar al “fast food” luego de que una operación del corazón.
- Bush sigue siendo en su país uno los ejemplos más conocidos de personas de ingresos altos amantes de la comida rápida, al igual que Britney Spears.

Obesos contra los desnutridos

Afectados. Las consultas y tratamientos por sobrepeso incrementan los gastos del ISSS y Salud.

Ambos inconvenientes están relacionados con la mala alimentación, ya sea por su abuso o por su carencia. En el mundo hay 300 millones de personas con exceso de peso, mientras que 170 millones de niños sufren de la falta de peso. Todos los países se ven afectados por estos desórdenes

Nadie está exento. En los países más ricos el problema es la obesidad. Para los países en desarrollo la desnutrición es la que preocupa, pero desde hace unos años también se ha incrementado el exceso de peso en la población.

Que en el mundo haya 300 millones de obesos y 170 millones de niños que padecen la falta de peso es un indicador de que algo está funcionando mal.

Estas cifras son del mes pasado y fueron publicada por la Organización Mundial de la Salud en la 33 sesión anual del Comité Permanente de Nutrición.
Para encontrar la solución y afrontar ambos problemas es necesario un plan de acción que ayude a las autoridades, según la OMS.

“Si se quieren alcanzar los Objetivos del Milenio establecidos por la ONU y controlar la epidemia creciente de las enfermedades crónicas es necesario luchar con urgencia contra la malnutrición en el mundo, tanto por exceso como por defecto”, afirmó la presidenta del Comité, Catherine Bertini.

De eso 170 millones de niños que hay en el mundo con falta de peso, cerca de tres millones mueren cada año, de acuerdo con los datos de la OMS.

En el otro extremo, se estima que en el mundo hay cerca de 1,000 millones de personas con exceso de peso, entre los que 300 millones son obesos.
Todos están más expuestos a sufrir cardiopatías, accidentes cardiovasculares, cánceres y diabetes, entre otras patologías ligadas al exceso de peso.

Delimitación del problema
Consumir cierto grupo de alimentos en exceso puede ocasionar daños.

Hipertención
En adultos jóvenes con exceso de peso entre 20 y 45 años, la prevalencia de hipertensión arterial es seis veces mayor que en los de la misma edad de peso normal.

Diabetes
Un peso superior al promedio y especialmente en la zona abdominal puede elevar diez veces el riesgo de padecer diabetes no-insulino dependiente (tipo 2).

Más riesgos
Se calcula que en varones por cada 10% de aumento en el peso corporal, se eleva la presión arterial en 6.5 mm/Hg, el colesterol en 12
mg/dl y la glucosa en 2 mg/dl.

En hombres
Con exceso de peso se aumenta en 20% la incidencia de enfermedad coronaria y hay una tasa de mortalidad más alta por cáncer de colon, recto y próstata.

En mujeres
Las señoras menopáusicas obesas, con grasa abdominal, presentan un mayor riesgo al cáncer de mama, y mortalidad más elevada por cáncer de ovario y útero.

Una epidemia mundial
El sobrepeso y la obesidad no son males exclusivo del primer mundo

Cuantitativo
El sobrepeso en personas adultas se define como un índice de masa corporal (IMC) de 25 a 29.9 kg/m2 y la obesidad como un IMC de30 kg/m2 ó más.

Fórmula
En adultos el IMC es el equivalente al peso (kg) dividido la talla (m2). El método para evaluar a niños y adolescentes se basa en el peso para la talla.

Un factor
Una disminución en el tiempo invertido en actividades físicas y el aumento en pasatiempos sedentarios tales como ver televisión o juegos de computadora.

A nivel general
En el mundo, uno de cada seis habitantes estádesnutrido, y otro tiene sobrepeso o es obeso. Son1,000 millones de personas en el mundo en desarrollo.

En El Salvador
El sobrepeso en mujeres asciende al 36% y la obesidad alcanza al 18%. Alrededor del 53% del sector femenino tiene exceso de peso en el país, según FESAL 2002/2003.

¿Qué dicen los expertos?
- Eduardo Wollants
Médico nutriólogo
Trabaja para cambiar los hábitos alimentarios
Le preocupa que la gente no coma con conciencia. “No es lo mismo dos mil calorías para todo el mundo”, afirma. Otra cosa que le llama la atención es que los salvadoreños gastan su dinero en comida chatarra aunque tengan grandes limitaciones económicas.
- Yamilet Arévalo
Lic. en nutrición y dietética
Piensa que se sustituye la comida saludable
La coordinadora del área de nutrición de los programas de FUSAL reconoce que es difícil erradicar los malos hábitos porque muchos salvadoreños comen grasas y carbohidratos en lugar de algo saludable, como una fruta o verdura.
- Fátima Alvarado
Lic. en nutrición
Lo fundamental es lograr el equilibrio
Explica que los hábitos alimenticios de los salvadoreños son mal balanceados. “Se tiende al alto consumo de carbohidratos y al bajo consumo de fibras y proteínas. Da como resultado una dieta baja en alimentos nutritivos y hipercalórica y mal equilibrada”, dice.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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