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Desde Washington
Argentina se recupera

La recuperación de Argentina no es un milagro, ni siquiera un modelo que merezca repetirse, afirman funcionarios argentinos. Si mucho, agregan, es una solución argentina a un problema argentino

Publicada 28 de abril de 2006 , El Diario de Hoy

Marcela Sánchez*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Hace cinco años la economía argentina se desplomó, llevando al país a extremos de pobreza y desempleo comparables con la Gran Depre-sión de Estados Unidos. Si bien tomó por lo menos una década y una guerra mundial para que Estados Unidos se recobrara, Argentina está ahora en recuperación y se espera que tenga el mejor desempeño económico en América Latina este año.

La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para Amé-rica Latina y el Caribe, actualizaron sus pronósticos económicos para Argentina en el 2006 a 7.3 y 7.5 por ciento, respectivamente, las tasas más altas de la región, apenas cuatro años después de que el país viera caer su producto interno bruto a 10.9 por ciento.
El colapso de Argentina llevó al incumplimiento del pago de deuda más grande de la historia, pero a comienzos de este año el país sudamericano canceló el total de sus obligaciones con el FMI, $9.600 millones de dólares.

La recuperación de Argentina no es un milagro, ni siquiera un modelo que merezca repetirse, afirman funcionarios argentinos. Si mucho, agregan, es una solución argentina a un problema argentino.

“Tuvimos nuestra propia receta”, dijo el Presidente Néstor Kirchner la semana pasada, verbalmente demostrando su desprecio a aquellos organismos internacionales, como el FMI, cuyas prescripciones ha rechazado. “Si hubiéramos hecho caso… al Fondo y a todos los demás”, agregó, “sabemos cómo nos hubiera ido a los argentinos”.

Para contrarrestar lo que José Octavio Bordón, embajador argentino en Estados Uni-dos, calificó como la “apertura indiscriminada” del pasado, Kirch-ner ha adoptado medidas proteccionistas, tales como cuotas o tarifas a las importaciones para revitalizar su industria local. Incluso productos provenientes de Brasil, su vecino y compañero en el bloque económico de Mercosur, reciben gravámenes. Aunque el convencionalismo reinante sugiere que medidas proteccionistas convierten a las industrias locales en perezosas y poco competitivas, Argentina está ahora exportando más que nunca.

El gobierno de Kirchner también ha dado pasos para reestablecer el control estatal de compañías privatizadas durante los 90, tales como una empresa de agua francesa y una línea ferroviaria argentina de pasajeros. Los críticos estiman que estos esfuerzos son un caso de amnesia colectiva, en la medida en que Argentina parece haber olvidado que muchas empresas de servicios estatales fueron un total fracaso. Pero esta vez el gobierno parece ser un mejor administrador y ha logrado ya, por ejemplo, generar ganancias en el servicio postal que nacionalizó en el 2003.

Proteccionismo y nacionalización, combinados con controles de precios, el congelamiento de tarifas de servicios públicos y una historia reciente de incumplimiento de préstamos, pareciera hacer de Argentina un destino muy poco atractivo para inversionistas nacionales y extranjeros. Aún así, desde la crisis la inversión se ha más que duplicado a un 24 por ciento del PIB y subió de $29.000 millones en el 2004 a $41.000 millones en el 2005.

También el mes pasado Argentina emitió sus primeros bonos de inversión en el mercado internacional desde el 2001 y Standard & Poor’s elevó la calificación de crédito argentino por segunda vez en un año.

Por ahora, tanto funcionarios argentinos como economistas en Washington, coinciden en que hay un largo camino por delante antes de cantar victoria. La inflación es una gran amenaza y la tasa de la pobreza todavía está en el 34 por ciento, aunque descendió del 57 por ciento de hace sólo cuatro años. En términos de distribución de la riqueza, que muchos analistas ven como la principal meta de Kirchner, sus medidas están fallando. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el segmento más rico de la población está aumentado sus ingresos a tasas mucho más rápidas en el segmento más pobre.

No hace mucho Argentina era el modelo de Washington para la necesaria aplicación de reformas de mercado. Ahora parece que rechazar rotundamente algunas de esas políticas se ha hecho clave para la recuperación de Argentina. Puede que algún día se compruebe que los escépticos, tanto aquí como en el resto del hemisferio, tenían razón de serlo. Pero cualquier consejo nuevo que los pensadores de Washington puedan ofrecer ciertamente será tomado con cautela en el país austral. Por ahora el enfoque proteccionista de Argentina --y su rebelión contra el FMI-- parecen estar logrando avances donde otros modelos no lo hicieron.
*Columnista del Washington Post.

 

 

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