| Iliana
Colocho
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
 |
| Tome nota
FUENTES:
• Daniel Mato, “Telenovelas: Transnacionalización
de la industria y transformaciones del género”, México,
Grijalbo, 1999.
• Nora Mazziotti, La industria de la telenovela, Buenos Aires,
Paidós, 1996.
• Un mundo de telenovelas. Investigación de la UNESCO
por los Araceli Ortiz de Urbina y Asbel López.
|
“Voy a contarte una historia verdadera de una niña pobre
y buena, viene de lejos en busca del amor y mejor porvenir”. ¿Cuántas
veces no ha visto el mismo drama? La diferencia es que es otro contexto,
otros actores y actrices, pero al final es la misma historia de amor que
tiene un final feliz.
Las telenovelas gozan de gran popularidad en el continente americano.
Y en países como Portugal, España, Italia, Grecia, Europa
del Este, Asia Central, el Cáucaso, Turquía, China, Indonesia
y en el continente africano.
De acuerdo con un reportaje de la UNESCO, en Costa de Marfil muchas mezquitas
adelantaron sus horarios de oraciones durante 1999 para permitir a los
televidentes disfrutar de la telenovela Marimar protagonizada por la mexicana
Thalía. Dos años antes, la misma actriz fue recibida en
Filipinas con honores reservados para jefes de estado.
En una población al sur de Serbia, los televidentes solicitaron
al gobierno venezolano que se retiraran los cargos contra Kassandra, el
personaje de la novela del mismo nombre. Una copia de la carta fue enviada
al entonces presidente Slobodan Milosevic. Kassandra tiene el premio de
Mundial de Guinness por ser la telenovela vista en 128 países.
En Rusia, hubo planes de solicitar a las actrices mexicanas Verónica
Castro y Victoria Ruffo actuar en comerciales para las elecciones de 1993.
Estas dos actrices eran consideradas entonces las más populares
de toda la historia de Rusia. En este país, la novela “Los
ricos también lloran” (quizás la telenovela más
exitosa de la historia) atrajo a más de 100 millones de televidentes.
En China, la telenovela brasileña “La esclava Isaura”
fue vista por más de 450 millones de televidentes. Recientemente
la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro es admirada en Rusia e Israel,
por las telenovelas que protagonizó en la década del 90´y
las de los últimos años. De hecho es más exitosa
en los países de Europa del Este que en la propia Argentina.
Marimar y Kasssandra son, entre las miles de telenovelas que América
Latina ha producido a lo largo de cuatro décadas (un promedio de
cien al año), exponentes clásicos del género. Con
pocos enredos y un ritmo ágil, ponen en escena historias de amor
que deben superar miles de obstáculos -diferencias sociales, lazos
de sangre, conflictos de intereses- para triunfar, sobreviviendo a todas
las asechanzas del destino. Al igual que en todas sus congéneres,
la moral termina por imponerse, el bien triunfa y los malos son castigados
en un final feliz que reconcilia a los personajes entre sí y con
el mundo.
Un pasatiempo
El esquema narrativo de las telenovelas incluye una dosis considerable
de suspenso, el “gancho” al final de cada episodio, para que
los telespectadores renueven su cita noche tras noche. Un mecanismo que
en el caso de Kassandra permitió a algunos búlgaros, que
corrían con una ventaja de diez episodios, lanzar una nueva forma
de mercado: contar la continuación por el precio de diez dinares
(2 dólares) a sus vecinos de la frontera yugoslava.
Ante este éxito mundial cabe preguntarse si las telenovelas son
algo más que un conjunto bien orquestado de golpes bajos y emociones
fáciles. Con sus fórmulas repetitivas no llegan a menudo
al gran arte, pero los guiones no siempre son pueriles y los diálogos
y los personajes menos previsibles de lo que podría suponerse.
“Son precisamente aquellas historias con más sabor local
y que presentan situaciones y personajes típicamente latinoamericanos
las que tienen mayor aceptación fuera de la región”,
afirma el investigador de la Universidad Central de Venezuela, Daniel
Mato. El éxito que obtuvo la colombiana “Café con
aroma de mujer”, que cruza la historia de amor con los avatares
de la industria cafetera, parece confirmar su opinión.
Hay quienes estiman, como el antropólogo de la Universidad Tecnológica,
Ramón Rivas, que la telenovela gusta “porque las personas
lo ven como un pasatiempo, un alucinógeno, una forma de proyectar
su propia realidad, pero al mismo tiempo esa realidad que ellos ven no
la pueden alcanzar”.
Todas las telenovelas se construyen en torno a temas “que son los
mismos desde el comienzo de la humanidad”, afirma Arquímedes
Rivero, uno de los padres del género en Venezuela. Sin duda, son
esas situaciones universales y el sentimiento de identificación
con una historia que sin ser copia de la realidad se inspira en ella las
que explican su aceptación por públicos tan heterogéneos.
Los telespectadores viven como propios los sufrimientos y los obstáculos
de los protagonistas, con los que día tras día se crea una
auténtica complicidad. “Lo que me gustó de Marimar,
dice Marlene Estrada, que atiende un comedor en San Salvador, es que ella
es pobre como nosotros, padece nuestros mismos problemas. Le quemaron
la casa, fue despreciada por todos.”
Excesos
Para la psicóloga Margarita Mendoza Burgos el televidente debe
saber diferenciar la realidad de la ficción sin caer en la adicción.
“El problema es cuando las personas pasan la mayor parte del día
viéndolas”, manifiesta.
El televidente no debe tomarse a título personal los sucesos que
ocurren. “No se debe crear adicción ante este tipo de programas”,
recalcó la especialista.
En una ocasión la actriz chilena Gloria Münchmayer, al realizar
un papel antagónico en la teleserie “La Madrastra”,
recibió un ataque de personas al odiar el papel que ella realizaba.
En la teleserie “Amores de Mercado”, al morir el personaje
principal llamado Pelluco, la gente envió coronas funerarias al
Mercado Central de Santiago de Chile para mostrar sus solidaridad con
la familia en la telenovela.
Según una investigación de la UNESCO en la guerra de Bosnia
existía un alto al fuego durante la transmisión de la serie
brasileña “La Esclava Isaura”.
Telenovelas más exitosas
Estas son algunos de las historias rosas que más se han destacado
en el continente latinoamericano:
Novela País Año
Alcanzar una estrella México, Televisa 1990
Alma gemela Brasil, Rede Globo, 2005
Amores de mercado Chile, TVN 2001
Amándote Argentina, Telefe 1990
Amor real México, Televisa,
La antorcha encendida México,
América Brasil, Rede Globo 2005
Yo soy Betty, la fea Colombia
Señorita maestra Argentina A.T.C. 1982
Rosa de lejos Argentina, A.T.C. 1981
Estrellita mía Argentina, Canal 11 1988
Más allá del horizonte Argentina, Canal 9 1992
La extraña dama Argentina, Canal 9 1991
Café con aroma de mujer Colombia
Carrusel México, Televisa
El camino secreto México, Televisa
El carruaje México
El clon O clone Brasil
El color del pecado (Da Cor do Pecado) Brasil
Bang Bang Brasil
El maleficio México, Televisa,
El Rey del Ganado (O Rei do Gado, Brasil 1996
Esmeralda Venezuela, Venevisión
Corazón salvaje México, Televisa
Cristal Venezuela
Cuna de lobos México, Televisa
Dancing days Brasil
La esclava Isaura Brasil
Gabriel y Gabriela México, Televisa
Gutierritos México
Los ricos también lloran México, Televisa
María Mercedes México, Televisa
Mirada de mujer México, TV Azteca
Mundo de juguete México
Cuando Seas Mía México, TV Azteca
Perla México, TV Azteca
Nada personal México, TV Azteca
El pecado de Oyuki México, Televisa
Rosa salvaje México, Televisa
Señora del Destino Brasil
Marimar México, Televisa
Antonella Argentina 1993
Perla negra Argentina, Telefe 1995
Ricos y famosos Argentina, Canal 9 1997
Roque Santero Roque Santeiro, Brasil 1985
Rubí México, Televisa
Pasión de Gavilanes Colombia, RTI
Tieta Brasil, Rede Globo
Topacio Venezuela
Simplemente María Perú 1969
La sucesora/A sucessora Brasil
Vale todo (Vale Tudo, Red Globo Brasil
Muñeca brava Argentina, Telefe 1998
Rebelde México, Televisa
Rebelde Way Argentina 2002 y 2003
Resistiré Argentina, Telefe 2003
Machos Chile 2003 y 2004
Padre Coraje Argentina, Canal 13 2004
La Madrastra Chile

|