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Breve Análisis
El antivoto peruano

Las opciones que los peruanos deberán barajar en segunda vuelta, para decidir quién será su próximo presidente --Humala o García-- no ofrecen el panorama más alentador

Publicada 27 de abril de 2006 , El Diario de Hoy

Carlos A. Rosales*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“Los peruanos votan con bronca,“ nos decía hace unos días en Lima el periodista Alberto Adrianzen, a miembros de la misión de observadores de la OEA. Esa suerte de anti-voto se agudiza por la crisis de representatividad que vive la política peruana.

El pasado 9 de abril, 15 millones de peruanos acudieron a las urnas para elegir a sus líderes políticos. El evento electoral coronó un proceso atípico. Para la presidencia, los votantes debieron escoger entre veinte candidatos, y para ocupar los 120 escaños del Congreso, los electores barajaron 2,900 nombres de 24 partidos y coaliciones políticas.

Por primera vez los peruanos eligieron representantes al Parla-mento Andino. Por vez primera también, los miembros del ejército y la policía ejercieron el sufragio.

El partido del Presidente Alejandro Toledo, Perú Posible, no presentó candidato para sucederlo. Daba igual, si hasta ahora ningún partido político ha podido repetir en el gobierno. Esto confirma la poca lealtad electoral que existe en ese país.

No es para menos. Una encuesta realizada en febrero reveló que sólo el 7% de los peruanos aprueba la gestión de su Congreso y el 90% desconfía de los partidos políticos. Los peruanos creen que los políticos “se representan a sí mismos,“ y no a quienes los eligen. Además, los beneficios del crecimiento económico que en la actualidad goza Perú, todavía no llegan a los estratos más bajos de la población.

Por eso cada cinco años los peruanos se ven acorralados por el ciclo político. Al sopesar su triste entorno --partidos políticos débiles e instituciones precarias-- los votantes deciden jugarse la suerte y buscan candidatos fuera de los partidos políticos. Sucedió en 2001 con Toledo y ahora con el ultra nacionalista Ollanta Humala, de Unión por el Perú.

El único motivo por el cual el fantasma del abstencionismo no se hace presente es por la obligatoriedad del voto. Quienes no cumplen su obligación, sin una justificación válida, son penalizados con el pago del equivalente de 60 dólares, más del salario mensual de gran número de peruanos. Esto crea las condiciones para un comportamiento electoral que confunde la lectura de la realidad política peruana.

La desesperación del votante se acentúa por el rol de los medios de comunicación. Al convertirse en descarados agentes de la propaganda partidaria, el cuarto poder busca imponer sus candidatos al votante. La polarización mediática se traslada a la población, más cuando la principal característica de la campaña es la retórica violenta.

Por eso, decía Adrianzen, para los peruanos “el voto es como una venganza, como un ajuste de cuentas”. Donde los electores no votan a favor de propuestas sino por factores e identidades sociológicas.

Lourdes Flores Nano, democristiana de Unidad Nacional por ejemplo, recibió el apoyo del 70% de los peruanos blancos, clase media alta y clase alta. Humala tiene el apoyo del 50% de los votantes indígenas, cholos y clase baja, el “Perú profundo,“ como lo bautizó Jorge Basadre, el más grande conocedor de la historia republicana del Perú.

El voto en Perú es un voto contra este y no un voto a favor de aquel. Quienes votaron por Humala no lo hicieron en apoyo a sus propuestas (no ayudó que el ex militar se lanzó al precipicio de la improvisación y no presentó una plataforma coherente). Al votar por él, sus seguidores votaron contra los políticos tradicionales, representados por Flores Nano y el social demócrata Alan García, del APRA.

Los que votaron por Humala y García, votaron en contra de Flores Nano, quien ambos etiquetaron como “la candidata de los ricos”. Quienes votaron por García o por Flores Nano, votaron en contra de Humala, que es visto como el abanderado de la corriente ultra nacionalista y populista que lidera Hugo Chávez desde Venezuela.

Lo cierto es que, al final, con su anti voto los electores terminan dando un salto al vacío. Las opciones que los peruanos deberán barajar en segunda vuelta, para decidir quién será su próximo presidente --Humala o García-- no ofrecen el panorama más alentador.

*Secretario Particular de la Presidencia de la República.

 

 

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