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La mañana del 13 de mayo de 1944, millares de salvadoreños con el alma estremecida se enfrentaron con este titular de primera plana de El Diario de Hoy: “Fusilados por su amor a la patria”. La crónica escrita de manera brillante relataba la forma en que fueron pasados por las armas el general Alfonso Marroquín, el coronel Tito Tomás Calvo y el mayor Julio C. Sosa. Los habían matado en los patios de la Policía Nacional por haber participado en el fallido golpe contra el dictador Maximiliano Hernández Martínez.
Aquel titular era por si solo una denuncia de la dictadura a la que El Diario de Hoy combatía sin tregua, prácticamente desde su fundación el dos de mayo de 1936. El próximo dos de mayo este periódico cumplirá siete décadas. En el excelente trabajo realizado por el intelectual Italo López Vallecillos “El periodismo en El Salvador”, publicado en 1964 por la Editorial Universitaria, se narra el nacimiento de este periódico, el cual, en mi opinión, ha sido desde que fue fundado por Don Napoleón Viera Altamirano y Doña Mercedes de Altamirano, la casa de la libertad en El Salvador.
Muy pocas instituciones en el país han tenido a lo largo de los años una coherencia de principios y una tradición de defensa de las normas morales y los valores cívicos como El Diario de Hoy. En la obra mencionada se destaca el legado de Don Napoleón Viera Altamirano: “De recia consistencia ideológica, El Diario de Hoy observa y mantiene la posición personal de su fundador... Es un periódico que vive al impulso, pasión y tendencia de su director. Sus páginas editoriales, sus secciones informativas, se mueven bajo el pensamiento liberal, centroamericanista y universal de Viera Altamirano”.
Más adelante dice Italo López Vallecillos: “A Napoleón Viera Altami-rano se le sitúa entre los pensadores liberales, apasionado como es del régimen de libre empresa y amante de la libertad social y económica. Desde las columnas de su diario ha combatido severamente la intervención del Estado en la resolución de la problemática social, así como ha atacado decididamente las corrientes de economía política de tipo dirigido”.
Ese legado ha sido asumido y desarrollado con la misma pasión, incluso en tiempos más turbulentos que los años del martinato, por Don Enrique Altami-rano, quien junto a su madre, su esposa, sus hijos y el personal humano que hacen posible cada edición, ha sabido mantener en alto y sin concesiones de ningún tipo la tradición libertaria de El Diario De Hoy. Si uno revisa con objetividad la trayectoria informativa y editorial de este periódico, durante estas siete décadas, encontrará que ha habido una férrea y vigorosa defensa del sistema de libre empresa, base fundamental de las demás libertades y no de un gobierno o presidente en particular.
Italo López en su trabajo afirma que “De gran valor nacional es la actitud de El Diario de Hoy en los años de 1939 a 1944, durante los cuales combatió duramente la dictadura del general Maximi-liano Hernández Martínez. Po-dría decirse con la comprensión del caso, que la pluma de Viera Altamirano “botó al tirano”. Muchos años después Julio Adolfo Rey Prendes, quien fuera uno de los hombres fuertes del gobierno que presidió Napoleón Duarte, durante la década de los ochenta, me expresó que a ese gobierno y a su movimiento político los derrotó El Diario de Hoy.
Pero la crítica de el diario al gobierno de Duarte, fue porque consideró que éste estaba haciendo un gobierno, que al igual que en la dictadura de Hernández Martínez , ponía al Estado por encima de los intereses de los individuos y todas las consecuencias que de ello se deriva (ineficiencia y corrupción). No son pocas también las ocasiones en las que este periódico ha hecho durísimas críticas a los gobiernos del partido Arena.
En lo personal me identifico plenamente con el ideario liberal, en el sentido clásico de la palabra, que durante setenta años ha sustentado como nadie El Diario de Hoy. Por sus páginas editoriales han desfilado grandes pensadores liberales como Salvador Madariaga, Germán Arciniegas, Carlos Alberto Montaner, Ale-jandro Casona, Mario Vargas Llosa, Carlos Sandoval y otros más. Y por supuesto sus dos grandes editorialistas en siete décadas, Don Napoleón y Don Enri-que Altamirano.
En realidad una de mis más grandes satisfacciones es contribuir con mi modesto aporte, desde hace seis años, a una densa y apasionante historia de setenta años, del periodismo centroamericano. Es un orgullo ser parte de esta casa de la libertad.
*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv

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