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Análisis
- segunda entrega
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| El líder histórico
murió en febrero pasado. Foto EDH |
Apartir de la definición de tendencias de izquierda del politólogo
mexicano Jorge Castañeda (consignadas en nuestra edición
de ayer), en El Salvador es la ortodoxa la que manda: tiene el control
y dirige al partido FMLN, su principal instrumento. El anhelo de ciertos
sectores de que surja una izquierda moderada y modernizante que le dé
estabilidad al país, es sólo eso: un anhelo.
Las posiciones ortodoxas se han fortalecido como producto de la vinculación
cada vez más estrecha con el régimen izquierdista de Hugo
Chávez en Venezuela (y por ende con el dictador cubano, Fidel Castro);
y últimamente, más por razones emocionales que racionales,
por la muerte de su máximo líder, Schafik Handal; de ahí
el consecuente lema “La lucha continúa”.
Uno de los que reclaman la “dirigencia” del FMLN, el recién
electo diputado al Parlamento Centroamericano (Parlacen) y miembro del
Partido Comunista, José Luis Merino, sostiene con claridad tener
“una definición (clara): hay fuerzas de izquierda, fuerzas
democráticas y fuerzas de derecha”.
En una amplia entrevista publicada en “El Faro”, Merino plantea
sin tapujos que para ellos “el tema de la identidad de la izquierda
ha estado vinculado con la relación con el sistema; desde ese punto
de vista, la única fuerza que en este país cuestiona el
sistema y se define como ‘antisistema’ es el FMLN, y posiblemente
otros agrupamientos menores como la Tendencia Revolucionaria”.
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En fechas más recientes, Merino ha sostenido que de no lograrse
los objetivos “populares” por medios legislativos, se apoyarán
los “hechos de calle”, con el fin de lograr detener el trabajo
del gobierno de ARENA.
Las declaraciones de Merino provocaron diversas reacciones en la vida
nacional, sobre todo porque de manera explícita muestra su oposición
al sistema de libertades. En todo caso, se trata de un sector que reconoce
las bondades del sistema democrático, pero como un preámbulo
para el socialismo. “El camino hacia el socialismo pasa por la democratización
del país”, sostiene Merino.
La tendencia revolucionaria, quizá minoritaria pero sí muy
combativa y “bullanguera”, dirigida por el ex efemelenista
Dagoberto Gutiérrez, también ha estado presente, haciéndose
sentir en los últimos meses. Ya sea en “movimientos”
de calles, donde pobladores de colonias sin agua se toman las carreteras
y bloquean el tráfico, o en la Universidad de El Salvador (UES),
impidiendo la celebración de conversaciones con el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), aduciendo que los préstamos de esta entidad
“privatizarán” la universidad.
Militantes del FMLN, algunos de ellos en puestos medios, abiertos a conversar
sobre temas de la izquierda siempre y cuando no se les cite su nombre,
sostienen que hay conversaciones con la Tendencia Revolucionaria y que
si bien es cierto que “no forman parte orgánica del FMLN”
coinciden en algunos objetivos con la dirección efemelenista, sobre
todo ahora que se está optando por “la vinculación
con el movimiento popular”.
El apoyo a los vendedores de discos piratas, ahora en pie de lucha porque
se les prohíbe la venta de sus productos, es un objetivo común
que estaría uniendo a los sectores más ortodoxos del FMLN
con la tendencia revolucionaria. Tal como plantean a El Diario de Hoy
algunos políticos consultados, quienes pidieron reserva de sus
nombres, el reivindicar la lucha de los vendedores de CD es “mantener
viva la lucha contra el Tratado de Libre Comercio (TLC), con los Estados
Unidos”.
Un periódico de la Tendencia Revolucionaria plantea sin ambages
sus objetivos de cambiar el sistema; incluso, podrían estar visualizando
“volver a las armas si tanto la derecha como la izquierda del FMLN
no logran impulsar los cambios del sistema que el país necesita”.
Cabezas agachadas
La construcción de una izquierda renovada más relacionada
con una Bachelet en Chile o un Lula da Silva en Brasil, ha quedado excluida,
al menos por ahora.
Quienes tienen esta visión y se han quedado en el FMLN, como el
alcalde Óscar Ortiz o el diputado Hugo Martínez, han tenido
que bajar la cabeza y sumarse a la línea ortodoxa, por ejemplo,
en el caso de la oposición al TLC con EE.UU.
El resto de miembros del último intento reformista, bajo la conducción
de Julio Hernández, busca hacer crecer al FDR para pelear en la
arena política, con lo que buscarían fuera una izquierda
renovada, alejada de la actual dirigencia efemelenista. Esto conlleva
incluso modificar y alejarse de cualquier tipo de insignias relacionadas
con el FMLN.
“El FDR no puede ser sólo el partido de los disidentes del
FMLN o los que en alguno momento fuimos guerrilleros; sino una fuerza
política civilista que incluya a intelectuales, empresarios y profesionales”,
dijo Hernández a El Diario de Hoy.
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| Correlación. Los grupos universitarios
forman parte de los movimientos populares de protesta. Se coordinan
y apoyan en diversas actividades. Foto EDH |
Los reformistas están de capa caída; abandonaron el FMLN
y no han podido levantar cabeza en su aspiración de fortalecer
una izquierda propositiva.
Este deseo no es novedad. Se inició poco tiempo después
de que el FMLN se convirtiera en partido político, en la legislatura
1994-1997, con Joaquín Villalobos y Ana Guadalupe Martínez
a la cabeza. Luego fue impulsada por otros ex comandantes, bajo la dirección
de Facundo Guardado. Y el último intento fue promovido hace unos
meses con Julio Hernández al mando.
Tal como lo sostiene la marxista Marta Harnecker, icono de la izquierda
intelectual latinoamericana, las tendencias mostradas no son más
que el reflejo de la crisis del socialismo real en su derrumbamiento.
“La más golpeada de todas es la izquierda centroamericana,
que hasta hacía muy poco tiempo había representado la lucha
más avanzada del subcontinente. Esta quedó perpleja, desconcertada,
masticando un sabor a derrota política —no militar—
que nunca se atrevió a confesar. La mayor parte de ella cuestiona
hoy la posibilidad de tomar el poder mediante una victoria militar. Para
unos, esto significa abandonar los ideales revolucionarios y ubicarse
dentro del sistema actual; para otros, pensar en nuevos caminos que se
inspiran en las mismas causas: la injusticia manifiesta y la pobreza extrema”,
dice la chilena.
Estos últimos, sin embargo, están muy lejos de contar con
una correlación de fuerzas favorable a sus propuestas, que por
lo demás son bastante débiles, especialmente en el terreno
económico.
Las
riendas rojas
En los últimos años, los duros toman el poder |
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Los
ortodoxos
Mantienen el control del Frente desde hace algún tiempo,
luego de purgar (y de que salieran por cuenta propia) a los disidentes.
Esto le ha permitido a la dirigencia, controlada por cuadros del
Partido Comunista y las FPL, postular para cargos públicos
a cuadros “puros” que les garanticen seguir las líneas
políticas que se han trazado. |
Los
reformistas
Comenzaron a salirse del Frente en 1994, cuando un grupo de ex guerrilleros
del ERP buscó el camino de la moderación. Luego fundaron
el Partido Demócrata, pero no les funcionó. Tiempo
después, Facundo Guardado y otros militantes abandonaron
el partido y habilitaron el Movimiento Renovador.
La última división es la del FDR. |
Movimientos
Aunque orgánicamente no están vinculados con el FMLN,
sí comparten intereses en común, lo que les permite
apoyos mutuos. Un ejemplo de los anterior son los vendedores de
DVD piratas. Más allá de la subsistencia, existe un
enemigo en común, según el ideario político:
el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. |
Las luchas
No está clara la unión del FMLN tras la muerte de Schafick
Handal. “Un discurso unificado bajo la dirección verticalista
de la actual cúpula sí hay, y a pesar de ello las diferencias
comienzan aflorar, sobre todo hoy que no existe un líder histórico
reconocido y que los actuales líderes se sienten herederos de la
obra de Schafik”, dijo un efemelenista, a condición de anonimato.
Básicamente, las disputas provienen de tres fuentes: la primera
es la orfandad ideológica tras la caída del “muro
de Berlín” y el derrumbamiento del socialismo real. Falta
la visión de qué hacer en la sociedad actual, caracterizada
por la creación de bloques económicos y el aparecimiento
de la llamada mundialización (globalización).
La segunda es la lucha por los cargos públicos. Los ejemplos más
claros se dieron en los comicios pasados, donde el grupo más radical
del FMLN dejó por fuera a los candidatos “impuros”,
tal como ocurrió con René Canjura en Nejapa, Carlos Menéndez
en Mejicanos y Orlando Mena en Santa Ana.
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La lucha por el poder en el
FMLN |
| Medardo González
Coordinador General del FMLN, se cree con “la fuerza”
suficiente que le ha dado el cargo para continuar al frente del
partido de izquierda.
Sigfrido Reyes
El manejar la relación con los medios de comunicación,
y tener un discurso radical pero expresado de manera tranquila,
le ha abierto espacios en la opinión pública.
Salvador Arias
Se siente el heredero de la dirección sobre todo por su posición
definida en la lucha contra el presupuesto de la nación,
los préstamos y el TLC con Estados Unidos.
José Luis Merino
Se siente el heredero de Handal, maneja la estructura del partido
y cuenta con el apoyo de viejos líderes del PC.
S. Sánchez Cerén
Busca la dirección del FMLN no sólo porque fue muy
cercano de Handal, sino por su relación con las organizaciones
de masas vinculadas con las FPL. |
Este fenómeno no sólo toca a las estructuras municipales
y legislativa, sino también a la dirección de ONG, sindicatos
y organizaciones de la llamada sociedad civil, donde según fuentes
consultadas por este periódico hay un pleito por puestos de dirección
no sólo para mantener la línea del partido, sino para garantizar
jugosos salarios.
“Hay ejemplos que nos muestran que la cúpula de partido se
impone, y todo por garantizar la pureza del pensamiento; la democracia
pareciera no existir y priman los intereses particulares, como la búsqueda
de un salario estable”, dijo expresamente una de las fuentes.
La tercera es la “lucha” por recoger el liderazgo de Handal.
Aquí, la temática se puso más delicada y las fuentes
pusieron más exigencias para resguardar su identidad.
Básicamente, se habla de las diferencias de estilo entre “ortodoxos”;
en este sentido, Salvador Arias reclama la dirección, pero lo hacen
también Medardo González y Salvador Sánchez Cerén.
También existirían disputas que provienen de las “fuerzas”
de poder al interior de la dirección; éstas se estarían
dando entre Sánchez Cerén, proveniente de las Fuerzas Populares
de Liberación Nacional (FPL) y José Luis Merino, del Partido
Comunista, vinculado estrechamente con el régimen cubano y el gobierno
venezolano.
Según algunas fuentes internas del Frente, miembros del Partido
Comunista Salvadoreño (PCS) tienen el control de las estructuras
determinantes del FMLN; sin embargo, con el afán de proyectar respeto
a la pluralidad de pensamiento y alternabilidad en la conducción
del mismo, han potenciado entre sus coordinadores a miembros de las FPL,
como Sánchez Cerén y Medardo González.
Las FPL, una escisión del Partido Comunista en la década
de los setenta, ha continuado su relación con los movimientos de
masas que le permiten una mayor “presencia” en el FMLN; sin
embargo, ha dejado de lado su relación con grupos de intelectuales
y cristianos de base, sectores que les dieron fuerza durante la época
de la guerra.
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| En las calles. La estrategia de
apoyar a grupos como los vendedores de CD pirateados impera en las
acciones del Frente. Foto EDH |
Para disimular y evitar nuevos resquebrajamientos, la cúpula actual
del FMLN debatiría sus diferencias en el máximo secreto,
buscando además reformar sus estatutos antes de las elecciones
internas, que se llevarán a cabo en 2007.
Para esto, buscan eliminar las primarias para que sea la cúpula
quien elija a sus dirigentes, y respetar la decisión del partido.
El jefe de la bancada efemelenista, Salvador Sánchez Cerén,
es de los partidarios de la eliminación de las internas; Sigfrido
Reyes, de comunicaciones del FMLN, en una respuesta escurridiza dice que
los cambios al interior del partido “toman mucho tiempo interno,
siendo lo importante la situación y los problemas del país”.
Merino, mucho más contundente en sus respuestas, sostiene que
“se está consultando a las bases hacer las reformas”
y que éstas deben estar encaminadas a fortalecer el partido en
la búsqueda del consenso.
Tácticas de urgencia
La cúpula del FMLN, ahora dirigida por los más ortodoxos
del PC y las FPL, está clara sobre que los “experimentos”
socialdemócratas y la izquierda moderada son una rémora
para la revolución.
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| Bloqueo. Ciertos grupos de protesta
siguen la línea del FMLN. Foto EDH |
“Nuestro modelo es Venezuela”, dijo Merino a “El Faro”,
asegurando al mismo tiempo que no son un partido de alternancia al poder,
sino alternativo al sistema. “Por eso somos antisistema”,
dijo.
En este sentido, y de cara a las “tareas” inmediatas del FMLN,
Merino, en entrevista publicada en La Prensa Gráfica, sostiene:
“Vamos a generar un escenario de movilización del pueblo
salvadoreño en defensa de sus intereses”.
Esto significa, dijo a El Diario de Hoy un miembro de la Tendencia Revolucionaria,
que en algunas acciones ha coordinado actividades con el FMLN, “tomarse
calles, que el pueblo pueda expresarse ante los problemas más cotidianos
como la falta de agua, y en los más estructurales como oponerse
al TLC con Estados Unidos”.
El FMLN se propone, dijo otra de las fuentes , combinar la lucha política
con la social; o como decía Lenin: “Los revolucionarios debemos
combinar todas las formas de lucha”.
Ante esto, surgen algunas interrogantes como: ¿Está el FMLN
vinculado estrechamente con organismos de choque como las BRES o el BPJ?;
¿Están los efemelenistas atrás de los movimientos
de protesta de los vendedores de productos pirateados?
La respuesta es clara, aseguró una de las fuentes consultadas.
Orgánicamente no están vinculados, pero a pesar de que no
forman parte de los organismos oficiales, se trata de contingentes de
militantes que responden a los lineamientos del FMLN.
Lo mismo sucede con los vendedores de CD pirateados, son grupos que se
aglutinan ante una necesidad inmediata, para defender su “negocio
de subsistencia”, pero su lucha coincide con objetivos primarios
del FMLN, como es oponerse sistemáticamente al Tratado de Libre
Comercio con Estados Unidos, por ser la expresión del desarrollo
del capitalismo en su versión neoliberal.
En declaraciones a El Diario de Hoy, Calixto Mejía dijo: “En
el FMLN hemos dicho claramente que tenemos que trabajar por derogar el
TLC, cuando hablamos de acompañar la movilización de los
sectores estamos precisamente hablando de eso, que en los ámbitos
político y social el FMLN acompañará esas luchas
justas de los sectores”.
Salvador Arias no se queda atrás al afirmar: “Nosotros como
partido estamos comprometidos a acompañar al pueblo; por ejemplo,
lo que ha pasado con los compañeros vendedores de CD y DVD, recibirán
todo nuestro apoyo”.
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| Revoltosos. El BPJ y la BRES son
apoyados por los efemelenistas. Foto EDH |
Las manifestaciones de hace unas semanas, explica este diputado efemelenista,
fueron “provocadas por la PNC, que reprimió a los vendedores
de CD que querían manifestarse pacíficamente para protestar....
el gobierno es el represor”.
Sigfrido Reyes fue todavía más contundente: “Lo que
ocurrió el viernes (7 de abril) en el Centro de San Salvador, donde
la PNC y la UMO de una manera arbitraria, violenta, agredieron a los vendedores
informales, desata una serie de acontecimientos que generan una gran conmoción
social”.
Hugo Martínez, mucho más condescendiente, simplemente dijo:
“El FMLN va a acompañar a los sectores sociales... El Frente
siempre ha tenido una política de acompañar a los diferentes
sectores sociales en sus reivindicaciones”.
De manera similar se refirió Luz Estrella Rodríguez: “Si
la gente siente que sus ideales están siendo violentados, se movilizarán...
y el FMLN los acompañará”.
Con este panorama, es de esperar que para la próxima legislatura,
donde ARENA y el FMLN tendrán 34 y 32 diputados, respectivamente,
aumente la tensión. Los izquierdistas, vinculados estrechamente
a las llamadas organizaciones sociales, intentarán crear un ambiente
de caos y desorden.
José Antonio Soto, en un análisis amplio de la izquierda
latinoamericana, retoma las palabras de Marta Harnecker, quien plantea
que hoy día hay dos elementos que dificultan el perfil alternativo
de la izquierda. El primero es que la derecha se ha apropiado del lenguaje
de la izquierda en sus formulaciones programático demagógicas
dirigidas a confundir a las grandes masas y a hacerles perder la orientación
de donde está el verdadero enemigo.
El segundo está dado en las dificultades cada vez más generalizadas
de la izquierda al adoptar una práctica política muy poco
diferenciada de los partidos tradicionales, ya sean de derecha o de centro.
La izquierda salvadoreña es quizá, la que mejor encarna
la encrucijada en que se encuentran los movimientos socialistas en América
Latina.
Por un lado están las anclas que la atan a una histórica
práctica ortodoxa marxista leninista caída en lo obsoleto
por su reduccionismo clasista y, por el otro, la urgencia de crear, como
dice la Harnecker, un frente amplio antisistema.
En cualquiera de los casos el objetivo parece ser el mismo, como suele
decir Dagoberto Gutiérrez, “que del actual sistema no quede
piedra sobre piedra”.

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