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Movimientos populistas arrancan buena parte de América Latina a viejos partidos

Los sistemas tradicionales de partidos, en especial aquellos bipartidistas, han sido desplazados por nuevas opciones.

 

Publicada 23 de abril 2006, El Diario de Hoy

Ollanta Humala podría convertirse en el nuevo Presidente de ese país.

The New York Times
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El pasado siempre está a la vista en las imponentes oficinas generales del Partido Acción Popular, de Perú. Los salones de juntas en su interior están adornados con fotografías en blanco y negro de dirigentes del partido, hombres cuyo control sobre el Congreso fue indisputable en alguna época.

Sin embargo, en una tendencia que refleja las menguantes fortunas de partidos políticos de corte tradicional a lo largo de Latinoamérica, los peruanos eligieron solamente a cuatro candidatos de Acción Popular para el Congreso, integrado por 120 miembros, en este mes, y el candidato del partido para presidente terminó en un distante quinto lugar.

Desde Venezuela hasta Argentina, muchos de los partidos tradicionales que erigieron dinastías a través del clientelismo y la política despiadada --pero que también ofrecieron estabilidad, una clara ideología y funcionarios experimentados que estaban listos para gobernar-- se están desintegrando.

Desilusionados por la corrupción y por el hecho que no se ha logrado generar prosperidad, los electores están siendo cautivados con frecuencia cada vez mayor por movimientos nuevos, en su mayoría de izquierda, que prometen redistribuir la riqueza, castigando a los partidos tradicionales y poniendo de cabeza los sistemas.

La insurrección ha llegado al tiempo que los latinoamericanos se han ido frustrando con las prescripciones económicas respaldadas por Washington, como el comercio y la privatización sin límites. Los nuevos dirigentes y movimientos que ellos llevan al poder, sin embargo, amenazan con dar origen a un altercado político que podría debilitar a países que de por sí son inestables.

“Hay una crisis en el sistema político de América Latina que va de la mano con la crisis económica”, aseguró Iván Hinojosa, analista político por la Universidad Católica, en Lima. “Algunos partidos se recuperan, pero no así muchos, y en su lugar están todos estos nuevos e impredecibles movimientos”.

En Perú, en las recientes elecciones para presidente, el electorado le dio la mayoría de los votos a Ollanta Humala, cuyo Partido Nacionalista fue creado apenas el año pasado. Humala, de 43 años de edad, aseguró que los políticos tradicionales sencillamente no habían cumplido, dejando a los electores en busca “no sólo de un nuevo mensaje, sino de un nuevo mensajero”.

“Estas personas son los mismos candidatos de hace 20, 30 años”, aseguró en una entrevista, al referirse a los políticos tradicionales y sus políticos. “Ellos tienen más canas y están un poco más gordos, pero son las mismas personas, y ellos han destruido al país”.

El cambio se ve incluso en lugares tan lejanos al sur como Argentina, donde uno de dos partidos políticos que han gobernado por largo tiempo, la Unión Radical Cívica, ha estado al margen del poder desde que su líder, Fernando de la Rúa, renunció a su presidencia en 2001, al tiempo que la economía se venía abajo. En países más septentrionales como Costa Rica, el Partido de Unidad Social Cristiana ha quedado en desorden a causa de escándalos de corrupción, los cuales envolvieron a dos de los ex presidentes del partido.

Modificaciones

Sin embargo, es en los cinco países andinos donde los partidos tradicionales han sido derrotados en repetidas ocasiones, y donde las alternativas han sido las más impredecibles.

En Bolivia, la elección de Evo Morales, indígena aymará, como presidente en diciembre pasado, indicó la eliminación de un partido tradicional e insurrección para otros tres que habían dominado la política desde que el país regresó a la democracia, en 1982. Incluso, el que fuera en alguna época el omnipresente Movimiento Nacional Revolucionario, el cual encabezó la épica revolución del país en 1952, ganó apenas un puñado de escaños en el Congreso.

En Venezuela el Acción Democrática y el COPEI, dos partidos que han dividido el botín de una economía productora de petróleo durante 40 años, han quedado tan debilitados a causa de la presidencia de siete años de duración de Hugo Chávez que abandonaron unas elecciones parlamentarias programadas para diciembre y perdieron toda representación en la Asamblea Nacional, compuesta por 167 escaños.

Los dos partidos tradicionales de Colombia han sido tan apaleados por la influencia del Presidente Álvaro Uribe que uno de ellos, el Liberal, perdió 12 de sus 29 escaños en el Senado en comicios efectuados en marzo, en tanto que el otro, el Conservador, ha sido cooptado en una coalición de movimientos a favor de Uribe.

A lo largo de América Latina, el tumulto político ha cobrado fuerza con la introducción de la descentralización, que desde los años 90 les ha permitido a electores en varios países elegir a sus propios alcaldes y otros dirigentes locales por primera vez. Medios de comunicación noticiosa cada vez más agresivos y, a veces, independientes, también han apilado desprecio sobre los viejos partidos, al tiempo que le prestan nueva visibilidad a nuevos movimientos.

Chris Sabatini, prominente director de estrategia por el Consejo de las Américas- Sociedad Américas, dijo que el cambiante terreno político había dado voz a regiones que habían sido desatendidas por largo tiempo, convirtiendo temas relativos a las escuelas, la delincuencia y obras públicas en un aspecto crucial de elecciones locales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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