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Breve
análisis
¿Bolivarianismo o socialismo?
Semejante hegemonía cultural se
pondrá de manifiesto otra vez en el 2006, cuando se nos solicite
escoger entre una izquierda “mala” y otra “buena”,
con el resultado de costumbre: decadencia y atraso.
Publicada 23 de abril de 2006 , El Diario de Hoy
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Caracas.- En su nuevo libro: “Una ideología de reemplazo”,
el historiador Germán Carrera Damas argumenta que la crisis del
socialismo ha generado un panorama de desorientación ideológica,
que ha abierto el campo a ideologías de reemplazo. El llamado bolivarianismo-militarismo
constituye la expresión específicamente venezolana de la
debacle del socialismo.
Esa ideología de reemplazo, que ha servido de sustento a la revolución
de Hugo Chávez, combina ingredientes ya conocidos en nuestra historia.
De un lado el uso de Bolívar para engañar a las masas y
legitimar al régimen. De otro lado, el militarismo recurrente en
nuestro devenir como pueblo, enaltecido como mecanismo presuntamente superior
al mando civil en el manejo del gobierno.
La obra de Carrera Damas estudia estas corrientes y la ideología
de reemplazo a la que han dado forma, ubicándolas en perspectiva
y desmontando sus imposturas. Se trata de un libro que ratifica la densidad
intelectual, capacidad analítica, honestidad crítica y erudición
del autor. Su aporte se suma a una extensa cadena de obras, en las que
Carrera Damas ha desarmado las falsificaciones de nuestra historiografía
republicana, colocando los estudios históricos sobre nuevas bases
de rigor metodológico, originalidad de enfoque y solidez conceptual.
Su lectura me ha suscitado reflexiones focalizadas en dos áreas.
Por una parte, cabe preguntarse si a estas alturas del proceso chavista,
la ideología de reemplazo bolivariano-militarista cumple y puede
cumplir la función que ejerció durante la primera fase del
régimen. Me refiero a los años 1999 a 2004, entre la llegada
al poder de Hugo Chávez y el referéndum revocatorio de agosto
de 2004.
El bolivarianismo-militarista jugó un papel fundamental durante
los primeros años del régimen, pero a partir del referéndum
de agosto de 2004, Hugo Chávez ha ido dejando de lado esa ideología
de reemplazo como instrumento primordial de legitimación, sustituyéndola
por la apelación al “socialismo del Siglo XXI”. ¿Qué
ha llevado a Chávez a minimizar un instrumento de manipulación
tan efectivo como el bolivarianismo, y a sustituirlo gradualmente por
el socialismo? Podemos esbozar varias hipótesis:
1) Que el bolivarianismo es demasiado flexible y abstracto, y no funciona
para sustentar un proyecto de cambio en las condiciones medianamente modernas
de Venezuela. Nunca fue fácil hacer de Bolívar --un miembro
de la aristocracia criolla, hondamente conservador, consciente de su rango
en la Venezuela colonial, y enemigo jurado de la “pardocracia”--
un “revolucionario”, pero hoy las dificultades se multiplican.
2) Chávez decidió despojarse de disfraces y asumir su verdadera
intención: duplicar en lo posible la experiencia castrista en Venezuela.
3) El bolivarianismo tiene impacto en este medio, pero carece de pegada
fuera de nuestras fronteras. En vista de las ambiciones de liderazgo regional
de Chávez, y su necesidad de fortalecer el apoyo de la izquierda
internacional, es imperativo desplegar el socialismo como bandera y proclamar
su renacimiento. Quizás esta última conjetura sea la menos
extraviada.
En cuanto al socialismo como principio ordenador de la política
venezolana, creo que sigue siéndolo, pues a decir verdad todas
las principales fuerzas políticas del país han sido y son
de izquierda o centro-izquierda, y jamás ha existido acá
movimiento o líder alguno con el coraje y claridad teórica
para enfrentar la cultura política dominante y proponer una alternativa
a los mitos de la mayoría. Estos mitos no hacen sino hundirnos
y han llegado al paroxismo con la “revolución” chavista.
Semejante hegemonía cultural se pondrá de manifiesto otra
vez en el 2006, cuando se nos solicite escoger entre una izquierda “mala”
y otra “buena”, con el resultado de costumbre: decadencia
y atraso.
*Profesor de ciencia política, Universidad
Simón Bolívar. © www.aipenet.com

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