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Se busca en el país
Desarrollo de la pequeña empresa

El reporte de Fusades abre la puerta para muchísimas ideas que toman ventaja de las nuevas tecnologías para resolver problemas enormes y aumentar de forma drástica la competitividad del país

Publicada 21 de abril de 2006 , El Diario de Hoy

Manuel Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

En el artículo pasado mencioné dos noticias positivas y una negativa. Las positivas eran que el Banco Central reportó que la economía está creciendo al 4.5% y las exportaciones al 13%, y la negativa que la clasificación del país en términos de competitividad se ha deteriorado en dos de los índices más prestigiosos, el del Foro Económico Mundial y el de la Unidad de Inteligencia del Eco-nomist.

Terminé ese artículo sugiriendo que este deterioro, que coincide con uno similar en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y el Wall Street Journal, debería de revivir el proceso de reformas que nos llevó a los primeros lugares en Latinoamérica en los años noventa.

Las preguntas son: ¿Adónde debemos poner el énfasis de las reformas? ¿Qué acciones son las que nos darán mayor competitividad?

Dentro de las buenas cosas que suceden en lo económico, la mejor en mi criterio es que el motor de la actividad económica, que tradicionalmente ha estado concentrada en grandes compañías en el país y en Latinoamérica, en nuestro país se ha diversificado a pequeñas y medianas empresas. Esto es muy visible en varias dimensiones de la economía, una de las cuales es el cambio en la composición de las exportaciones.

El impulso principal al alto crecimiento de las exportaciones en el primer trimestre de 2006, fue dado por cientos de empresas en exportaciones no tradicionales, principalmente en alimentos, es decir por los exportadores de tamales, pan dulce y productos similares, que son exportados por empresas que ahora son pequeñas pero que en el futuro no lo serán.

Esta tendencia no es nueva. En un artículo de hace casi un año yo comentaba cómo se habían diversificado las exportaciones en términos de los sectores y del tamaño de las empresas en los últimos años. Esta tendencia es exactamente lo que el país necesita para crear una sociedad horizontal, que en muchos artículos he enfatizado es lo que la política del país debería de buscar crear, sustituyendo la sociedad vertical que ha sido tradicional en El Salvador.

De hecho, la diversificación que ya es evidente no es producto de la casualidad. El marco institucional creado con las reformas realizadas desde principios de los años noventa se orientó a ayudar a la pequeña empresa a través de la liberalización de la economía. En ese momento, no mucha gente vio la relación entre liberalización y desarrollo de la pequeña empresa, ya que la mentalidad que predominaba era la del intervencionismo, para la cual el gobierno sólo puede ayudar a la economía a través de dar subsidios y otros privilegios a ciertos sectores.

En realidad, el modelo intervencionista tiende a ser el peor para el desarrollo de la pequeña empresa, por dos razones: Primero, porque el modelo descansa en la idea de que el gobierno debe volver difícil la operación económica para todos y después volverla fácil para aquellos a quienes el gobierno mismo quiere favorecer. Se-gundo, porque inevitablemente el proceso se politiza y los sectores favorecidos tienden a ser los poderosos políticamente, no los que pueden ayudar al desarrollo del país.

La manera en la que la creación de un ambiente en el cual es difícil hacer negocio, para luego volverlo fácil para algunos, resulta en privilegios a los grandes y ya privilegiados, puede verse en ejemplos en las áreas de la protección contra la competencia extranjera y el así llamado bimonetarismo. Con la liberalización de las importaciones, todos (no sólo los aprobados por el Ministerio de Economía) pueden comprar los insumos baratos. Con la dolarización, todos tienen acceso a créditos en dólares a tasas bajas de interés y plazos apropiados. Ya no se necesitan subsidios para que haya crédito a tasas bajas.

Pero los costos de operar todavía son muy altos para las pequeñas empresas. Fusades recientemente publicó los resultados de una investigación en este tema, enfocado al costo de establecer un negocio. Encontró que dicho costo alcanza la suma de $1,000, lo cual es claramente excesivo, tanto en términos absolutos como relativos (en los Estados Unidos el costo es alrededor de $100, en Canadá es aún más barato).

Obviamente, este costo pesa mucho más sobre las pequeñas empresas que sobre las grandes, para las cuales $1,000 no es nada. Fusades pasa entonces a hacer un paquete de sugerencias que no sólo reduciría el costo sino también el tiempo requerido para registrar una empresa usando la Internet y otras tecnologías de la conectividad.

El reporte de Fusades abre la puerta para muchísimas ideas que toman ventaja de las nuevas tecnologías para resolver problemas enormes y aumentar de forma drástica la competitividad del país. Este tipo de ideas son sumamente útiles porque ponerlas en práctica requiere muy poco dinero pero los resultados positivos que pueden esperarse de ellas son enormes. En artículos posteriores citaré de nuevo algunas de estas ideas.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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