| Claudia Regina Martínez (DPA)
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
 |
No le importa dejar a medias un chat con lectores organizado por un periódico si considera que las preguntas son “poco inteligentes”, como hizo hace poco con el diario “El Mundo”. O llamar “hijos de puta” a todos los que cree que merecen el calificativo.
El escritor español Arturo Pérez-Reverte puede mostrarse muy irascible cuando se trata de temas que lo apasionan. “El mayor pecado contra la humanidad es el que cometen aquellos hijos de puta que pudiendo dar cultura y no la dan. Por eso sí fusilaría. Ese es el gran pecado de los políticos”, dijo en entrevista con un grupo de periodistas en Madrid.
“Con su analfabetismo, su incultura, nos están privando de los mecanismos de defensa. Nos están dejando inermes ante el horror”. Y es que la cultura como mecanismo de defensa ante el espanto es un tema que lo obsesiona, tanto, que le dedicó su último libro, “El pintor de batallas” (Alfaguara), que acaba de publicarse en España con una primera edición de 250 mil ejemplares.
Es una novela que resume la visión filosófica del escritor, que fue corresponsal de guerra durante 21 años y vio hasta dónde es capaz de llegar el ser humano.
Pérez-Reverte (Cartagena/1951), miembro de la Real Academia de la Lengua desde 2003, da rienda suelta a su afilada lengua todos lo domingos desde las páginas de su columna en “El Semanal”, un suplemento que se distribuye con todos los diarios del grupo Correo.
Por eso sus ideas son conocidas.
Pero en “El pintor de batallas” se toma su tiempo -300 páginas- para explicar sus principales obsesiones, que ya estaban presentes además en sus anteriores novelas.
El libro se centra en un largo diálogo entre un ex fotógrafo de guerra que se encierra en una torre sobre el Mediterráneo a pintar un mural que explica las reglas por las que se mueven todas las guerras y un croata que quiere matarlo porque una foto suya le arruinó la vida.
Es la novela más ambiciosa y compleja del escritor en lengua castellana más exitoso del mundo, en la que deja de lado la acción que convirtió en bestsellers casi todos sus trabajos anteriores como “La tabla de Flandes”, “La piel del tambor”, “La reina del sur” o los libros que integran la saga de “Las aventuras del capitán Alatriste”.
Contenido
Pérez-Reverte afirma que “El pintor de batallas” no es una novela autobiográfica, no es un libro de guerra y no trata sobre el periodismo. Pero tiene un poco de todo eso.
“Quería contar la desolación que produce la certeza de descubrir el caos del universo. En el mundo hay horror. El mundo es territorio enemigo. Hay maldad, muerte, enfermedad, dolor, traición, engaño. El cosmos no tiene compasión. Eso, que puede llevar a la desesperación a cualquiera, solamente puede soportarse como lo hacían los clásicos, con la certeza de que es así y que tenemos que asumirlo como parte de nosotros mismos”, explica.
 |
|
Éxito. Muchas de las obras literarias de Pérez-Reverte han logrado penetrar en el público por su contenido reflexivo. Fotos EDH |
“El universo no llora cuando nos mata, cuando las Torres Gemelas se caen o cuando un tsunami mata a miles de personas. Cuando nos rodeamos del confort y de la mentira y del autoengaño que hemos creado durante tantos siglos en cuanto a civilización, cultura, sociedad, educación, de pronto un día el universo nos recuerda que ahí está. Y golpea. Me acuerdo cuando estaba viendo las Torres Gemelas y la gente decía: Pero no puede ser, ¡qué horror! Y yo decía: Pero ¿de qué os extrañáis, pedazo de gilipollas, si llevo veinte años contándolo? ¿Pensabais que estábamos a salvo?”.
“El pintor de batallas”, que entre marzo y abril se distribuirá también en toda Latinoamérica, le ayudó a ordenar lo que llama “el confuso bagaje de mi vida como corresponsal de guerra y como ser humano”.
“Me ayudó a convertir mis pesadillas personales, no sólo las de la guerra, sino las que tengo como ser humano que ha amado, que ha hecho daño, que tiene marcas en la cara y 54 años, en fantasmas, en una compañía serena, y no en un tormento. Tengo ahora más serenidad y más paz conmigo mismo”.
La pintura de guerra contrapuesta a la fotografía actual es fundamental en este trabajo. “A la hora de analizar la realidad, la fotografía actual no vale. Tu ves una fotografía de un niño en la guerra muriendo y no sabes si es el anuncio de una marca de ropa, de una ONG o para alistarte en las fuerzas armadas. La imagen ya no vale más que mil palabras. Hacen falta de nuevo mil palabras para explicar la imagen. La iconografía de la que nos hemos rodeado no funciona”.
Por eso propone volver a los viejos maestros, a Paolo Uccello, Dr. Atl, Bruegel, El Bosco, Goya, a los que dedica amplio espacio en el libro, por que “todavía estaban en contacto con la vida”.
Pese a su complejidad, “El pintor de batallas” ya encabeza algunas listas de ventas.
En 1998, “Limpieza de sangre”, de la saga de Alatriste, fue el primer libro en castellano que salió con una primera edición de 250 mil ejemplares.
 |
|
Bestseller. Esta novela es una de sus grandes producciones.
Fotos EDH |
Desde entonces, las cifras de venta de los libros de Pérez-Reverte no hicieron más que aumentar.
Pero el éxito de los libros no se repitió en el cine. Las obras de Pérez-Reverte que fueron llevadas a la gran pantalla, salvo “El maestro de esgrima”, tuvieron escasa repercusión en el público.
Eso podría cambiar próximamente con “Alatriste”, una superproducción sin precedentes en el cine español.
Con dirección de Agustín Díaz-Yanes y el estadounidense Viggo Mortensen en la piel del peculiar superhéroe del siglo XVII, la película se estrena el 29 de agosto.
Unos meses después, podría salir a la venta el esperado sexto tomo de la saga. “Si lo escribo, claro”, dice Pérez-Reverte con su habitual tono desafiante.

|