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Semana
Santa
El tiempo libre
Culmina la Semana con la solemnísima
Vigilia Pascual, tan rica en significado que se inicia con el templo en
tinieblas, para dar lugar a la bendición de la luz, que se toma
del Cirio Pascual, Cristo, luz del mundo.
Publicada 9 de abril de 2006 , El Diario de Hoy
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Teresa
Guevara de López*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Los griegos llamaban ocio al tiempo libre, pero sin darle la connotación
de no hacer nada, que es ociosidad. Era un espacio dedicado a cultivar
aquellas habilidades que alegraban el espíritu. Las artes, la ciencia,
el estudio y la observación les permitían abrirse nuevos
horizontes, para disfrutar los años de madurez, luego de una vida
plena y productiva.
Aquí tenemos diferente percepción del tiempo libre. Algu-nos
aseguran no tenerlo ya que el hecho de vivir esclavos de su trabajo, es
una excelente excusa para esconder su escaso interés en otras cosas
que no sean tangibles y materiales.
Otros lo desperdician tranquilamente, echados ante la televisión,
sin saber que existen una infinidad de mundos fascinantes entre las páginas
de un libro. Sin embargo, la mayoría, empujados por la costumbre
y el calor, planean con anticipación las actividades de las próximas
vacaciones.
Para muchos la Semana Santa está dedicada a conmemorar el gran
misterio de nuestra Reden-ción, acompañando a Cristo en
sus últimos momentos en la tierra. La liturgia católica
revive en solemnes y significativas ceremonias, la Última Cena
del Señor, en que Jesús instituyó el sacramento de
la Sagrada Eucaristía y del sacerdocio, dando a los hombres el
poder de perdonar los pecados y de convertir el pan y el vino en su cuerpo
y sangre. El lavatorio de los pies es la muestra clara de humildad y espíritu
de servicio para todos los hombres de todos los tiempos.
El Viernes Santo, la devota tradición del Vía Crucis, permite
meditar las escenas más significativas del camino del Calvario,
viendo desfilar como en una película las figuras principales que
allí participaron: María, la madre de Jesús; el Cireneo,
la Verónica, las mujeres de Jerusalén. Y recordar las últimas
palabras de Cristo en la cruz, cuando perdona a sus enemigos, nos entrega
a su Madre y promete, ese mismo día, llevar con El al paraíso
al ladrón arrepentido.
Culmina la Semana con la solemnísima Vigilia Pascual, tan rica
en significado que se inicia con el templo en tinieblas, para dar lugar
a la bendición de la luz, que se toma del Cirio Pascual, Cristo,
luz del mundo. Y la bendición del agua, y las lecturas bíblicas
y las letanías de los santos, son la representación de la
alegría que invade el mundo ante la certeza de que Cristo ha resucitado.
Es una oportunidad única para reforzar nuestra fe con lecturas
que nos ayuden a sacar provecho de estas celebraciones. Son excelentes
los relatos de la pasión del señor de Luis de la Palma y
de Fray Justo Pérez de Urbel, considerados como verdaderos clásicos,
y las meditaciones sobre el tema de Federico Suárez y de Francisco
Hernández Carvajal, que nos ayudarán a vivir estos días
con verdadera devoción.
Y como hay para todos los gustos, y hay muchos para quienes desgraciadamente
el tiempo santo no les dice nada, ya se anuncian las grandes parrandas
playeras y con la oferta de concursos de camiseta mojada, festival de
bikini, y quien bebe más, en que la dignidad de las mujeres es
arrastrada por los suelos, y su cuerpo tratado sin ningún respeto
como que fuera una mercancía en oferta. ¡Qué triste
que las mujeres, sus novios, sus esposos o sus hermanos, no sean capaces
de levantar sus voces en contra de esta descarada y denigrante manipulación!
¡Lásti-ma que no se respete como antes el Viernes Santo!
Lastimosamente, estos espectáculos traen cola y consecuencias vergonzosas.
Hay abuso de alcohol, droga, violencia, accidentes y embarazos. Criaturas
que vendrán al mundo sin ser deseadas, sin el entorno de un hogar
y de una familia integrada; que no tendrán quién los saque
adelante y entrarán a formar parte de esa pléyade de niños
de la calle, limosneros y huele pegas, perfectos candidatos para integrar
las maras y luego ser delincuentes.
Esperemos que la mayoría de los salvadoreños sepa elegir
y aproveche de la mejor manera esta semana de vacaciones.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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