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Violencia tras embarazos adolescentes

Riesgo. Dejan los estudios en cuarto o quinto grado y se unen con hombres ocho o diez años mayores en busca de un hogar que les haga olvidar el pasado; muchas acaban en Maternidad

Publicada 1 de abril 2006, El Diario de Hoy

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Amileth Cáceres/s. Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Sólo en 2005, algo más de 72 mil partos en hospitales de Salud Pública, casi la tercera parte, tenía detrás una madre adolescente.

El Instituto Salvadoreño para la Mujer (Isdemu), consciente de esta realidad, se dio a la tarea de construir el perfil de esta joven, quién es, qué le lleva a una situación que, en muchos casos, termina con su adolescencia para hacerles madres casi sin quererlo.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la violencia que declara sufrir el 70 por ciento de estas mujeres que sólo se acompañan para desempeñar, según el estudio, “un rol reproductivo y de servicio directo a las necesidad de su pareja”.

“Probablemente por ese ambiente en el que vivían buscaron formar un nuevo hogar, en la cual también están siendo víctimas de su propia pareja”, comentó Claudia Calero, colaboradora técnica del Programa de Saneamiento Familiar.

ISDEMU
Pequeña muestra
La investigación se realizó el año pasado con 73 jóvenes entre los 10 y 19 años, atendidas en el hospital de Maternidad.
Ocupación
El estudio indica que el 54.8 por ciento era amas de casa, el 42.5 por ciento estudiantes y el 2.7 trabajaba de doméstica.
Su pareja
La edad promedio de inicio de las relaciones sexuales es de 16 años. Su compañero es, por lo general, cinco años mayor.
Partida doble
Se encontró que para cuatro jóvenes era su segundo embarazo. En dos casos esperaban un hijo por tercera vez.

La investigación que incluyó a 73 mujeres entre 12 y 19 años del programa del hospital de Maternidad, arrojó también que más de una de cada tres está sola, en concreto, el 38,4 por ciento. Solas, con 15, 16 años, a veces sin el apoyo de la propia familia y ya con un hijo entre los brazos.

“Lo que demuestra que son relaciones bien frágiles, por su misma edad. A pesar de que son madres, piensan que al no estar casadas es más fácil iniciar una nueva relación”, añadió Calero.

La lacra de la violencia también es identificada por Regina de Cardenal, presidenta de la Fundación Sí a la Vida, una organización que cuida y vela por los derechos de las jóvenes.

“Son niñas que han sido abusadas desde pequeñas y se dan cuenta hasta que salen embarazadas”, acota de Cardenal, quien es responsable del Hogar María Isabel donde se busca reintegrar a a la familia a las muchachas.

En los casos más graves, tal y como apuntaba el Instituto Salvadoreño para la Integración de la Niñez y la Adolescencia (Isna), el agresor está en el seno familiar.

El Isdemu corroboró los expedientes de estas jóvenes e identificó cuatro o cinco casos de embarazo producto de la violación. En uno de ellos se identificó al padrastro como el responsable.

“Con eso demostramos que los derechos de los adolescentes están siendo pisoteados a través de la violencia de género”, añadió la técnica del Isdemu.

El informe también se hace eco de aspectos curiosos como que los compañeros de estas adolescentes son, con frecuencia, vendedores, albañiles, cocineros, motoristas, entre otros.

Es obvio que muchas de ellas no esperaba quedar embarazada, pero también que desconocía como protegerse. Sólo diez de las 73 muchachas utilizaba algún método anticonceptivo.

“En el grupo de amigas todas habían tenido relaciones... poco a poco todas fuimos cayendo”, comentó una de las participantes.

Otra joven, del hogar que pertenece a la Fundación Sí a la Vida, recuerda que se acompañó a los 12 años con uno de 21, quien ya tenía un hijo con otra muchacha.

“No lo podía tener antes el bebé porque tenía quistes en los ovarios”, exclama con naturalidad la joven, hoy de 14 años y con un embarazo de cinco meses.

En la actualidad, los embarazos en adolescentes son un problema de Salud Pública. Disminuir la incidencia no se va a lograr de la noche a la mañana, aunque Calero insiste en la necesidad de realizar programas desde el enfoque de género.

“Que integre no sólo a la mujer sino al hombre, fomentar el respeto y valores hacia la familia”, acotó la especialista, quien apuesta por romper un círculo que dice que a las madres de estas jóvenes les pasó algo similar al embarazarse a temprana edad.

 

“Falta una educación igualitaria”

Para esta sicóloga, la enseñanza juega un papel muy importante como vía de prevención. La llegada de un hijo no siempre es sinónimo de amor

Terapia. Margarita Mendoza Burgos es sicóloga. Fodo EDH

Para la doctora Margarita Mendoza Burgos, experta en salud mental en niños, jóvenes y adultos, la manera en que se educa a los hombres influye en los embarazos en las adolescentes.

Una joven que da a luz generalmente tiende a rechazar a su hijo y a envolverlo en un ambiente de maltrato. La solución pasa por formar a hombres responsables.

¿Qué problemas se enfrentan las adolescentes que salen embarazadas?
A esa edad, un hijo generalmente no es deseado, hay frustración y tristeza, desaliento de parte de la joven. Si se atreve a decir algo a la familia, es posible que haya pleito y hasta que la echen de su casa.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esa situación?

Se ha comprobado que las madres que están deprimidas van a crear hijos depresivos porque la mujer sueña con otras cosas, sí ella no deseaba a su hijo va a ser poco educado y en otros casos los terminan abandonando. Sí se quedan con ellos y no reciben terapia, crecerán sin amor.

¿Cómo se explican tantas jóvenes que son madres?
A la desorientación, por más que se diga que se educan hace falta énfasis en la sexualidad igualitaria. A las mujeres se les cría para el hogar y a ellos, como gallitos, se les debe enseñar a ser responsables.

¿En este tipo de hogares es frecuente la violencia como dice el Isdemu en su informe?
Sí, porque son adolescentes y piensan así. Predomina el maltrato porque muchas veces es un hijo no deseado.

¿Qué aconseja a las jóvenes?
Qué abran bien los ojos, no piensen que la vida es de color rosa. Para ellos es algo que les causa gracia, para la mujer se convierte en una desgracia. A las que ya son madres les digo que traten de disfrutar de su hijo con responsabilidad.

 

“Me siento emocionada, es el primero”

Tiene cinco meses y medio de embarazo y la próxima semana, el cinco de abril, debe ir a su control. Todo sería normal si no fuese porque la niña, hoy de 14 años, se acompañó a los 12, tiempo en el cual se presume que inició las relaciones sexuales.

Ayuda. Doctora atiende a joven en un centro de Lourdes. Fodo EDH

“Es mi primer hijo, antes yo no podía tener porque el médico me dijo que tenía quistes en los ovarios”, comenta esta joven, una de las dos embarazadas que viven en el Hogar María Isabel, manejado por la Fundación Sí a la Vida.

Su historia es sobrecogedora a pesar de la naturalidad con que la cuenta. Con apenas seis meses, su mamá se fue para los Estados Unidos; su abuela hizo las veces de madre. Unos años después, la señora falleció y se terminó de criar con los tíos.

“Nunca me han maltrato, quizás el problema fue cuando me acompañé”, reconoce la joven, entonces una niña de cuarto grado que se fijó en un joven de 21 años que trabajaba de albañil.

Los problemas con la mamá de él, después de salir embarazada, terminaron en peleas repetidas hasta que al final dio a parar a un albergue del Isna.

Del centro de menores pasó al albergue en que está hoy. Asegura que se siente bien y sólo espera tener el hijo para volver con su familia.

El padre del niño no se olvida de ella; la joven, tampoco. “El ya tiene otro niño con otra muchacha; el niño me quería, me decía mamá”, dice esta joven que, por momentos, no deja de ser una niña en un papel, el de madre, que no corresponde con su edad.

“El papá del niño ya tenía otro con otra joven. El niño me quería, me decía mamá. Me ha dicho que me va a ayudar”

 

“El estudio contiene aspectos sociales y de género de las adolescentes, los problemas que enfrentan con sus parejas y el estado de los niños”
Zoila de Innocenti
Isdemu

“En el hogar se les busca opciones para que regresen con su familia, hay niñas de 12 años que son responsables, hay otras de 18 que no lo son”
Regina de Cardenal
Fundación Sí a la Vida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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