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Fatal

Riesgos por música a todo volumen

San Salvador. Sonidos estridentes molestan a muchos usuarios del transporte colectivo. La ley no se aplica con rigor. Autoridades dicen que es mejor imponer esquelas que decomisar equipo.


Publicada 27 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy

Los motoristas se descuidan del volante por dedicarse a cambiar la estación en la radio o por poner un CD. Foto EDH

Inés Quinteros
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los motoristas de microbuses y buses que sean sorprendidos por las autoridades con la música a todo volumen podrían ser sancionados hasta con la cancelación definitiva de la licencia de conducir.


Esta sanción será aplicada a los conductores que después de tres o cuatro veces han sido multados por la misma falta: conducir con música estridente.


A muchos de los motoristas no les importa que el ruido afecte a las personas que van a trabajar o estudiar. Incluso, algunos pasajeros se dirigen enfermos a los hospitales y tienen que soportar el ruido.


Según el director de Tránsito Terrestre, Eduardo Martell, “el usuario debe pedir al motorista que le baje el volumen a la música, porque es un derecho que tiene el pasajero”.


Pero para los pasajeros la recomendación del funcionario no es la más acertada porque al reclamar a los motoristas por el ruido, éstos los ofenden verbalmente y hasta los amenazan con agredirlos.


Penalización


Hace algunos años el Viceministerio de Transporte creó la figura del Delegado de Tránsito. Este grupo de gente capacitada en tránsito se ocupó de decomisar los aparatos de sonido al transporte colectivo y la campaña dio resultado.


Martell explica que algunos pasajeros protestaron en su momento, porque les retrasaba la llegada a su destino, mientras decomisaban los parlantes y radios a los que infringían la ley.


Las plazas de los delegados fueron clausuradas. Desde entonces, los motoristas volvieron a la carga de reforzar los radios con varias bocinas hasta producir un ruido ensordecedor.


Para Martell el decomiso de los aparatos no tiene sentido. Según él, es mejor imponer esquelas.

Sin embargo, el mismo funcionario reconoce que los motoristas cuando detectan a un policía de tránsito, rápidamente bajan el volumen. Una vez que se ha retirado, aumentan el sonido.

El agente Juan Carlos Novoa dice que los pasajeros pueden denunciar al motorista durante el recorrido de la ruta para sancionarlo.


No escuchan sirenas ni gritos de pasajeros

Tragedia. Madre e hijo fueron arrollados por un microbús. Foto EDH

El arrollamiento de un peatón por unidades del transporte colectivo ocurre muchas veces por el descuido de los conductores.


Los motoristas se descuidan del volante por dedicarse a cambiar la estación en la radio o por poner un CD.


El 13 de marzo de 2005, una señora de 25 años de edad y su hijo de 19 días de nacido fueron arrollados por un microbús de la Ruta 29 en el Bulevar delEjército, en Soyapango.


Las llantas traseras arrastraron a ambos, pero el motorista no escuchó los gritos de los pasajeros pidiéndole que parara, porque tenía la música a todo volumen, según testigos.

También está el caso de una ambulancia que puso la sirena, pero un motorista de la Ruta 6A no la escuchó y provocó un accidente muy grave, hace unas semanas atrás.


El Reglamento General de TránsitoTerrestre prohibe los aparatos de sonido en el transporte colectivo, que no sean instalados en la fabricación.

Un agente de tránsito que no quiso ser identificado opinó que “la ley no se cumple a cabalidad y por eso los conductores siguen haciendo lo que quieren”.


Hoy en día los agentes sólo tienen el derecho de poner una esquela y al acumular varias, se procede a la suspensión de la licencia de conducir.


Personas entrevistadas que se negaron a dar su nombre, opinan que la ley es muy blanda, ya que los motoristas dan “mordidas” al policía para que no les imponga la sanción.


Las unidades que suelen llevar música estridente son los microbuses de las rutas 29, 29A, 38, A, B, C, D, F; 113, 11A, B, C, D, 6, 6A, entre otras.


Según las autoridades, los buses son los que menos salen con infracción. Piden, además, que la población no desista de denunciar el alto volumen en las unidades. Un mismo sonido puede ser diversión para una persona y ruido para otra.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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