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| Los motoristas se descuidan del
volante por dedicarse a cambiar la estación en la radio o por
poner un CD. Foto EDH |
Inés Quinteros
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Los motoristas de microbuses y buses que sean sorprendidos por las autoridades
con la música a todo volumen podrían ser sancionados hasta
con la cancelación definitiva de la licencia de conducir.
Esta sanción será aplicada a los conductores que después
de tres o cuatro veces han sido multados por la misma falta: conducir
con música estridente.
A muchos de los motoristas no les importa que el ruido afecte a las personas
que van a trabajar o estudiar. Incluso, algunos pasajeros se dirigen enfermos
a los hospitales y tienen que soportar el ruido.
Según el director de Tránsito Terrestre, Eduardo Martell,
“el usuario debe pedir al motorista que le baje el volumen a la
música, porque es un derecho que tiene el pasajero”.
Pero para los pasajeros la recomendación del funcionario no es
la más acertada porque al reclamar a los motoristas por el ruido,
éstos los ofenden verbalmente y hasta los amenazan con agredirlos.
Penalización
Hace algunos años el Viceministerio de Transporte creó la
figura del Delegado de Tránsito. Este grupo de gente capacitada
en tránsito se ocupó de decomisar los aparatos de sonido
al transporte colectivo y la campaña dio resultado.
Martell explica que algunos pasajeros protestaron en su momento, porque
les retrasaba la llegada a su destino, mientras decomisaban los parlantes
y radios a los que infringían la ley.
Las plazas de los delegados fueron clausuradas. Desde entonces, los motoristas
volvieron a la carga de reforzar los radios con varias bocinas hasta producir
un ruido ensordecedor.
Para Martell el decomiso de los aparatos no tiene sentido. Según
él, es mejor imponer esquelas.
Sin embargo, el mismo funcionario reconoce que los motoristas cuando detectan
a un policía de tránsito, rápidamente bajan el volumen.
Una vez que se ha retirado, aumentan el sonido.
El agente Juan Carlos Novoa dice que los pasajeros pueden denunciar al
motorista durante el recorrido de la ruta para sancionarlo.
No escuchan sirenas ni gritos de pasajeros
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| Tragedia. Madre e hijo fueron arrollados
por un microbús. Foto EDH |
El arrollamiento de un peatón por unidades del transporte colectivo
ocurre muchas veces por el descuido de los conductores.
Los motoristas se descuidan del volante por dedicarse a cambiar la estación
en la radio o por poner un CD.
El 13 de marzo de 2005, una señora de 25 años de edad y
su hijo de 19 días de nacido fueron arrollados por un microbús
de la Ruta 29 en el Bulevar delEjército, en Soyapango.
Las llantas traseras arrastraron a ambos, pero el motorista no escuchó
los gritos de los pasajeros pidiéndole que parara, porque tenía
la música a todo volumen, según testigos.
También está el caso de una ambulancia que puso la sirena,
pero un motorista de la Ruta 6A no la escuchó y provocó
un accidente muy grave, hace unas semanas atrás.
El Reglamento General de TránsitoTerrestre prohibe los aparatos
de sonido en el transporte colectivo, que no sean instalados en la fabricación.
Un agente de tránsito que no quiso ser identificado opinó
que “la ley no se cumple a cabalidad y por eso los conductores siguen
haciendo lo que quieren”.
Hoy en día los agentes sólo tienen el derecho de poner una
esquela y al acumular varias, se procede a la suspensión de la
licencia de conducir.
Personas entrevistadas que se negaron a dar su nombre, opinan que la ley
es muy blanda, ya que los motoristas dan “mordidas” al policía
para que no les imponga la sanción.
Las unidades que suelen llevar música estridente son los microbuses
de las rutas 29, 29A, 38, A, B, C, D, F; 113, 11A, B, C, D, 6, 6A, entre
otras.
Según las autoridades, los buses son los que menos salen con infracción.
Piden, además, que la población no desista de denunciar
el alto volumen en las unidades. Un mismo sonido puede ser diversión
para una persona y ruido para otra.

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