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El centro de referencia no tiene recursos suficientes

San Miguel. El espacio destinado a la atención de salud mental tiene mala iluminación. Pocos pacientes se quejan del personal y mencionan la excesiva demanda

Publicada 27 de marzo de 2006, El Diario de Hoy

Espera GAl hospital de San Miguel remiten pacientes de los cuatro departamentos de oriente. Foto EDH



Rancisco Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Muchos usuarios resienten que la atención en este hospital haya empeorado por las carencias de recursos e instalaciones adecuadas, tras los sismos de 2001.

Algunos, como Gertrudis López, consideran que la falta de interés de médicos y enfermeras en los pacientes debe ser superada.

“El hecho de que tengan que trabajar en instalaciones incómodas no justifica la lentitud”, considera.

Contrario a ella, Andrés Vásquez, un septuagenario, opina que el servicio es bueno, pero hay demasiada carga laboral para el personal.

El llegó a buscar a un médico que lo operó. Le dolía la herida. Tardó hora y media en hallarlo y el profesional le pidió que se sentara en la sala de espera de pequeñas cirugías. Tres horas después no le habían atendido, por lo que volvió a su casa en un cantón de Uluazapa.

Como el señor Vásquez, hay muchas personas que llegan de lugares lejanos. Este es el único hospital de referencia de la zona oriental.

Obstáculos

Alcides Méndez, jefe de emergencias, admite que la demanda que tienen es superior a la capacidad de su área. En mucho se debe a la confianza de los pacientes que a veces llegan con casos que no son de emergencias. “No les podemos echar, los atendemos aunque se demore un poco”, detalla.

Quienes buscan atención en consulta externa tienen otros problemas. Ahí reciben a cerca de 150 personas cada día. Es una de las zonas con más movimiento y de las que se producen más quejas, especialmente por las prolongadas esperas.

Pero también hay pacientes que señalan que muchas veces les recetan medicinas que no hay en el hospital.

Atención psicológica

Entre la lavandería y la cocina del hospital , al final de un pasillo oscuro, se halla un cubículo de ventanas rotas. Es el “área de salud mental”.

El sicólogo suda por el sofocante calor mientras explica que fue contratado para atender a portadores del VIH. Pero extiende su jornada para dar servicio a muchas otras personas que necesitan sus servicios.

Su horario laboral es de 7:00 de la mañana hasta el mediodía. Pero, generalmente se queda hasta las 5:00 de la tarde para cubrir la demanda. Le pagan el salario de las cuotas voluntarias, pero las horas adicionales no son cubiertas.


Yo hablo sobre las bases reales

Las quejas de los pacientes son chambres, considera el director del centro asistencial, doctor Rigoberto Durán.

Le incomoda que protesten por el pago de cuotas voluntarias ya que expresa que una gran parte de las personas es exonerada por los trabajadores sociales.

“Hablo sobre bases reales”, enfatizó al expresar que este personal procede de acuerdo con lineamientos dados por el Ministerio de Salud y la Corte de Cuentas.

No acepta tampoco que falten medicinas y expresa que las hay para todas las enfermedades que atienden. “Lo que pasa es que hacemos evaluaciones para no quedar desabastecidos”, indica. En todo caso, al concluir las remodelaciones, está seguro de que el servicio será mucho mejor.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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