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Evangelina
del Pilar de Sol*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
De nuevo los recientes comicios se distinguieron por el ausentismo fuerte,
siendo esta vez del 48%. Existen múltiples causas posibles, como
el rechazo generalizado hacia la marcada polarización.
Considerando esta lógica factibilidad y tomando en cuenta que ese
48% de renegados sufragistas, representan la mitad de la población
votante del país --pero que para nuestra tranquilidad, evidentemente
denotan no ser simpatizantes del comunismo, porque si así fuera,
siendo que ARENA ostenta el poder, ellos pudieron haber votado para derrocarla
transformando al FMLN en la primera fuerza política del país,
pero no lo hicieron prefiriendo quedarse en casa--, creemos entonces que
fue una verdadera lástima que dichos votantes desaprovecharan la
oportunidad de haber terminado con la polarización que tanto disgusta.
¿Cómo podrían haber logrado esto? Simplemente votando
por cualquiera de los dos partidos que respondían a sus obvios
principios democráticos anticomunistas, el PCN o el PDC, ahora
bien centrado con la dirigencia de Rodolfo Párker, creando así
el tan necesario balance que ameritaba urgentemente nuestra Asamblea,
consiguiendo asimismo elevar a ambos partidos para que los salvadoreños
gozáramos de otras opciones en futuras elecciones, terminando de
manera definitiva con los polos extremistas y alcanzando al final la verdadera
democracia.
No obstante, vemos una luz brillar al final del negro túnel en
que están sumidas nuestras esperanzas, ya que si ese 48% de ausentistas,
lo sumamos al 44 y pico por ciento, de la otra mitad de la ciudadanía
que fue la que votó por ARENA, agregándose a esa totalidad
los que votaron por el PCN y PDC, tenemos que casi en un 75-80% los salvadoreños
rechazan tajantemente al comunismo, por lo que difícilmente llegaría
a gobernar el país. Esto fue demostrado en la votación masiva
presidencial anterior, cuando se temió que el partido FMLN podría
acceder al poder.
Pero no podemos cantar victoria y muchas cosas deberán cambiar
en el partido ARENA, pues no puede negarse que muchas de esas cosas no
son como parecen, ya que claramente, a pesar de la proclamada popularidad
en las encuestas y los múltiples requerimientos del mandatario
Saca a votar por ARENA, “porque serían votos para Tony Saca”,
esa mitad poblacional recusó la mencionada solicitud, hecho que
conduce a una pregunta: ¿Sería esta errónea propaganda
partidista la causante en parte del ausentismo?
Obviando pasiones, debe reconocerse que aunque ciertamente las buenas
obras de un gobierno deben darse a conocer, existen límites, y
según comentarios frecuentes, la imagen del mandatario exponiendo
constantemente sus logros, ha ido saturando un poco negativamente la psiquis
de los salvadoreños. Posi-blemente haya sido ésta una de
las causas más fuertes por las que la población demostrara
su censura, no yendo a votar.
Porque así como antes se criticó y se desaprobó la
ausencia del anterior presidente, ahora se desaprueba el exceso de presencia
del actual, por lo que puede decirse que la población está
lanzando un buen consejo para recapacitar: “Ni tanto que queme al
santo, ni tan poco que no lo alumbre”.
Hay otras muchas cosas que causan asimismo profundo rechazo al sistema,
redundando en la falta de credibilidad en los políticos, entre
ellos cuentan la inseguridad ciudadana, el amparo de la Asamblea a los
buseros, el proteccionismo gubernamental al mercantilismo, la corrupción
imperante, la falta de aplicación de leyes contra la delincuencia,
la venta de votos de los diputados para lograr consensos, y una interminable
lista.
Los diputados, los nuevos que integrarán la Asamblea y los que
conservaron sus curules, en especial los del PCN y PDC, es tiempo que
velen honradamente por la ciudadanía, olvidándose de sus
intereses particulares o partidistas.
En cuanto a ARENA, si no da un giro de 360° en su posición
autocrática y sigue perdiendo adeptos, es posible que en la futura
elección presidencial, si la gente no acude a votar, suceda lo
que pasó con la elección de la alcaldesa Dra. Violeta Menjívar,
y entonces... ¡que Dios nos proteja!.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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