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La Nota del Día
Tengan o no méritos, de entrada lo rechazan

No apoyarán a ARENA pero son los primeros en defender a los mareros, a los narcos, a los extorsionistas, al crimen organizado y a toda clase de delincuentes.

Publicada 27 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Estar dispuestos a hablar con cualquier partido menos con ARENA declararon cabecillas comunistas después de las elecciones del domingo 12 de marzo, repitiendo lo que dijo Schafik Handal al perder frente a Tony Saca: van a ser la piedra en el camino, oponiéndose sin tregua a todo planteamiento indistintamente de los méritos o errores que tenga.

Los comunistas pretenden vender muy caros sus votos, ajustando el precio no a lo que beneficie al pueblo salvadoreño sino a lo que conviene a su partido.

Además se sabe lo que a ellos les conviene: provocar desorden, echar a unos sectores contra otros, empobrecer a la población, sabotear el establecimiento de fuentes de trabajo, impedir el desarrollo de obras de gobierno, generar incertidumbre, ahuyentar la inversión local y extranjera, encarecer el costo de la vida, fomentar la criminalidad y emporcar las ciudades. A mayor desesperanza y miedo, mejores serán sus chances de caerle encima al poder. Y una vez en el poder siguen con lo mismo, pues la generalizada pobreza es parte de su esquema: si la gente apenas tiene para vivir y se pasa parte del día haciendo cola para conseguir comida, no tiene tiempo para rebelarse ni conspirar.


No apoyarán a ARENA pero son los primeros en defender a los mareros, a los narcos, a los extorsionistas, al crimen organizado y a toda clase de delincuentes. Los comunistas están contra la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca, “Zacatraz”, mientras los camaradas jueces a quienes manipulan sueltan a los criminales tan pronto llegan a su tribunal. Se dio el caso de seis secuestradores que el camarada juez liberó “por falta de pruebas”, pese a que en poder de ellos se encontraron pertenencias de la víctima y los billetes marcados del rescate. Nunca el partido pedirá la destitución de esa clase de sinvergüenzas.


La usual labor parlamentaria en las democracias que funcionan es juzgar cada iniciativa de ley de acuerdo con sus méritos, independientemente de quienes la patrocinan. Hay leyes que se modifican, se mejoran o se dejan sin cambio; boicotear una ley por el sólo hecho de llegar de un determinado partido es caer en la peor clase de postura, lo que más perjudica a un conglomerado.

Nadie les gana en disparates

A esto se agrega otro factor: que los comunistas carecen de programas o iniciativas capaces de contribuir en alguna medida al progreso general. En la campaña sus dos propuestas, las únicas, fueron las de revertir el TLC y volver al colón. La primera no sólo es imposible después de que se firmó un tratado con otro país, sino que acarrearía graves consecuencias a los tres millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos. Adicionalmente no hay posibilidad de ampliar las oportunidades para las empresas salvadoreñas distintas a la ampliación de los mercados; abolir el TLC equivaldría a condenar El Salvador al permanente subdesarrollo.


La vuelta al colón es igualmente absurda y nociva, además de que se prestaría para acabar con la estabilidad monetaria que ha sido una de nuestras fortalezas como país. En su triste confusión sobre asuntos económicos, los comunistas proponen políticas sectoriales, vale decir prestar dineros de los ahorrantes y contribuyentes a sectores que se quieren privilegiar con artificios. En generar ocurrencias nadie les gana.

 

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