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El Salvador en perspectiva
El problema de los indocumentados

Los senadores John McCain y Ted Kennedy, han propuesto reformar las leyes migratorias para permitir a los indocumentados permanecer en Estados Unidos por seis años como trabajadores huéspedes

Publicada 26 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El problema de los indocumentados que residen ilegalmente en Estados Unidos ha alcanzado la proporción de una crisis, y parece no tener una solución satisfactoria ni para los ilegales ni para los Estados Unidos.

La enorme cantidad de indocumentados que proceden de todos los países de la Tierra, cobra importancia social y económica por el sólo hecho de su volumen, que se estima asciende a por lo menos 12 millones. Las autoridades no saben exactamente cuántos indocumentados se encuentran viviendo y trabajando dispersos por toda la Unión.

El problema es complicado tanto para Estados Unidos como para los indocumentados. Por un lado las leyes migratorias de EE.UU. consideran que todo individuo que se encuentra en el país sin documentos, que acrediten su permanencia, es un infractor sujeto a la deportación.

Por otro lado millones de estadounidenses dan trabajo a indocumentados, sea porque aceptan pago bajo o porque no encuentran mano de obra norteamericana dispuesta a hacer ese tipo de labor, que es penada por la ley, que casi no se cumple.

El problema se ventila en la Cámara de Representantes y en el Senado de Estados Unidos. La Cámara ha presentado un proyecto para construir 700 millas de barreras, incluyendo un doble cerco para secciones de la frontera con México, para impedir el paso de los ilegales.

También los senadores John McCain y Ted Kennedy, han propuesto reformar las leyes migratorias para permitir a los indocumentados permanecer en Estados Unidos por seis años como trabajadores huéspedes y después solicitar la residencia permanente.

El Presidente Bush apoya esta solución. Los senadores John Cornyn y Jon Kyl, han propuesto enmendar la Ley Migratoria para extender visas válidas por dos años a ilegales, pero obligando a los favorecidos a salir del país al cumplirse el plazo, pero con el derecho de volver más tarde.

El presidente del Comité Judicial del Congreso, Arlen Specter, ha propuesto emitir visas doradas, que permitiría a los indocumentados permanecer en EE.UU., con la única condición que el portador estuviera trabajando.

El punto álgido de la inmigración ilegal es que en el fondo se reduce a que no existe un consenso hasta donde alcanzan los derechos humanos. La Declaración Universal de Dere-chos Humanos garantiza a todo individuo el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Este artículo, el tercero de la Carta de la ONU, es muy amplio y no contiene ninguna condición que deben cumplir los individuos para gozar del derecho.

Las leyes estadounidenses prohiben la permanencia de indocumentados, pero no consideran a éstos criminales y la única sanción que establecen es la deportación. El Congreso de Estados Unidos quiere resolver este problema y unos legisladores han propuesto reformas a las leyes antes del fin de este mes.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.



 

 

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