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El salvador en perspectiva
Después del TLC, el TPS y los comicios

No oímos voces desesperadas ni gritos iracundos. Estamos seguros de que las elecciones de este día, 12 de marzo, se llevarán a cabo con todo orden y pacíficamente

Publicada 12 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El antiguo concepto de la vida era que las cosas seguían invariables y que el mundo en que vivíamos era igual al del que habitaron los abuelos, pero en realidad sólo existe en pocas novelas que ya nadie lee. Todo ha cambiado.

Una cosa sí sigue igual y eso es la lucha por la vida. Los gastos de subsistencia, que antes se podían cubrir con una parte de los ingresos hoy se han doblado, y lo que se calculaba en colones, tostones o cuartillos hoy son dólares. Hasta las costumbres de la vida han cambiado. Los salvadoreños siempre han sido migratorios.

Antes se asentaban como colonos en alguna hacienda o finca y cuando llegaba la cosecha del café, del algodón o de la caña, hacían sus tanates y movilizaban la familia, para ir a ganar los centavos, y el tiempo libre lo dedicaban a sembrar sus milpas u otros productos, y regresaban a sus asientos en la propiedad que consideraban que pertenecían.

Allí podían recoger leña libremente y sembrar el terreno que los antiguos dueños les proporcionaban. Eso cambió cuando las grandes propiedades se convirtieron en cooperativas de la reforma agraria y los encargados de administrarlas desaparecían con las planillas, no permitían las siembras particulares y cobraban por la leña que se recogía.

Ahora se enfrentan a otras circunstancias. Muchas de las chozas que habitaban anteriormente fueron destruidas por la naturaleza y otras por la avaricia de los usurpadores. Cierta-mente se han construido nuevas calles pero los servicios de tranporte público las aprovechan y las distancias se han alargado y los pasajes no son regalados.

Los campesinos, que son la mayoría, se fueron acostumbrando a las nuevas circunstancias, las mujeres se hacían comerciantes, vendiendo comida o poniendo ventas de ropa y otros artículos por las calles. Miles y miles, no hallando trabajo o huyendo de la violencia política, que no les importaba, emigraron y casi dos millones se encuentran en Estados Unidos, de donde envían una billonada mensualmente para el sostén de sus familias. Los gobiernos sucesivos se han preocupado por la suerte, tanto de los que no hallaban trabajo aquí, dando ayuda a los más pobres y también apoyando a los que emigraron legal e ilegalmente.

Ahora enfrentamos una situación distinta que afecta la vida nacional, debido a la entrada en vigor del TLC y cambios en el TPS. Los medios de comunicación han dedicado mucho espacio a los beneficios que el TLC traerá alpaís, más que todo en crear puestos de trabajo. Las autoridades y los empresarios no han escatimado esfuerzos para que el Tratado tenga éxito.

El aparato publicitario del Gobierno, los medios y la propaganda electoral han dado mucha importancia a los beneficios que el TLC traerá al país, y en los pocos días desde que se inauguró hemos sido testigos de que varias personas que tenían algún tiempo de estar desocupadas fueron llamadas para trabajar. Esta prueba vale más para inspirar nuestra confianza en el éxito, que cientos de páginas de estadísticas.

Por otro lado el anuncio de la extensión por unos meses del TPS lleva a la conclusión de que las futuras prórrogas serán a base de permisos de trabajos por tiempos limitados, con la condición de que los favorecidos abandonen el país al caducarse los permisos, sin lugar a extensión.

No obstante la oposición al TLC de un partido y los intentos de usarlo para provocar disturbios, encontramos la presente situación más optimista que en el pasado reciente. Sentimos que prevalece un deseo de superación, un ambiente de esperanza entre la mayor parte de los habitantes y fe en el futuro.

No oímos voces desesperadas ni gritos iracundos. Estamos seguros de que las elecciones de este día, 12 de marzo, se llevarán a cabo con todo orden y pacíficamente y que los ganadores serán los escogidos por el pueblo, sin presiones. Si hay algunos disturbios serán de minorías, de turbas que no se pueden confundir con la verdadera voluntad del pueblo.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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