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Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Dentro de unos días tendremos la oportunidad de escoger a nuestros futuros legisladores y alcaldes. Nadie puede negar que nuestro país sufre una crisis moral, social, económica y política. La mayor preocupación de todos es la delincuencia que aumenta y la falta de seguridad.
Esto no debería de ser motivo para irnos al otro extremo con un voto de castigo, como han hecho algunos anteriormente, permitiendo que lleguen al poder partidos que tienen una agenda que terminará por destruir nuestra sociedad y nuestras esperanzas. España, por ejemplo, está viviendo las consecuencias de su error, pues desde que el nuevo Gobierno legalizó la unión de homosexuales, se han dado una serie de cambios que como una corriente de agua con piedras, se lleva todo lo que encuentra en el camino.
Para desarrollar esta nueva ley, se acaban de suprimir legalmente los términos “padre” y “madre” para sustituirlos los de “progenitor A” y “progenitor B”. Han tenido que modificar la familia con nuevos modelos de certificaciones del Registro Civil y del Libro de Familia. Además han sustituido “marido y mujer” y hoy aparecen los términos “cónyuge A” y “cónyuge B”. Cono-ciendo el pensamiento de los grupos que se definen “de avanzada”, promoviendo la “tolerancia” y el “modernismo” es de esperar que, como nunca están conformes, pronto se quejen porque “progenitor” A y B, aparecen en masculino.
Tuve la oportunidad de escuchar las propuestas de candidatos de diferentes partidos políticos en un debate de televisión al que asistí como analista. Es preocupante que la diputada del FMLN insistía públicamente en la ratificación del Protocolo Facultativo del CEDAW, cuando los reportes publicados, sobre los países que lo han ratificado, dicen que se les ha pedido que legalicen el aborto, la prostitución, la unión de homosexuales, y hasta que se elimine la celebración del Día de la Madre, por ser un estereotipo negativo para la mujer, entre otras aberraciones.
Todo esto se pide en nombre de los “derechos de la mujer”, cuando lo que más necesita ésta es que se respeten sus derechos y su dignidad: para dejar de ser abusada, para tener mejores oportunidades, para que el sostenimiento de la familia no recaiga sólo sobre ella, etc. En pocas palabras, para que se le valore como persona.
Me alegró muchísimo escuchar a los diputados de ARENA, PDC y PCN, asegurar que no ratificarán el Protocolo Facultativo del CEDAW, por su agenda anti vida y anti familia, además por violar nuestra Constitución. Me llamó mucho la atención escuchar las barras de cada partido, que aprovechaban gritar más cuando no estaban al aire. Me impresionó de sobremanera la falta de respeto, violencia y vulgaridad tanto de las barras del FMLN como la del CD.
Hay muchos estudios que han demostrado que la desintegración familiar es la raíz de problemas en la juventud como la drogadicción, el alcoholismo, las pandillas, la delincuencia juvenil, la violencia familiar y muchos otros problemas que vivimos diariamente los salvadoreños. Asi-mismo, se ha probado que la familia unida proporciona mejores oportunidades para el desarrollo integral de los hijos, ayudándoles a ser más disciplinados, mejores académicamente y a evitar problemas como: drogas, embarazos fuera del matrimonio, integración a pandillas delincuenciales y suicidios.
No pretendo decirles por quién votar, pero sí pedirles que lo hagamos pensando en el futuro que queremos para nuestras familias y las protejamos de agendas dañinas. Busque-mos candidatos honrados, que promuevan el rescate de los valores morales, el fortalecimiento de la familia y el respeto a la dignidad de la persona, como solución para estos problemas que nos preocupan y afectan a todos.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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