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Consulta, cuesta arriba

Incomodidades. Los usuarios de los hospitales se vieron en la necesidad de andar varias cuadras para recibir atención médica. Algunos se quedaron “encerrados” en el Rosales.

Publicada 1 de marzo 2006, El Diario de Hoy

A brincos. José Vásquez fue ayudado por dos amigos para llegar al Rosales. el joven dio saltos a lo largo de dos cuadras por la protesta.

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Maternidad

“Caminé bastante y por poco pierdo la cita”

Felicita Montes tuvo que caminar varias cuadras con su bebé de nueve meses en brazos y su hija de siete años junto a ella para no perder la consulta que desde hace días esperaba en el Hospital de Maternidad.

El severo congestionamiento lo generó un grupo de sindicalistas que partió desde el Reloj de Flores hacia Gobernación. El transporte en el que se conducía Felicita desde Ilopango se desvió de su recorrido normal y llegó tarde al nosocomio.

“Hemos caminado más porque es un problema que cierren las calles”, dijo la señora mientras caminaba bajo el sol cubriendo a su hijo con una manta. Felicita tuvo suerte.

Otras personas perdieron la consulta médica programada para ayer. Además, a muchos visitantes se les hizo imposible ingresar a los centros médicos para ver a sus familiares internos.


Noticias relacionadas

H. Rosales

“Nos asustamos cuando vimos los desórdenes”

Con muletas y su pierna derecha fracturada, José Ricardo Vásquez tuvo que caminar con ayuda de su hermano y un amigo, desde el Parque Cuscatlán hasta el Hospital Rosales para que le enyesaran la pierna derecha.

El bloqueo de las arterias cercanas al nosocomio impidió que el taxi en el que se conducían, desde la Colonia Costa Rica, los dejara en un lugar más cercano. “Nos asustamos con los desórdenes, pero ayer no nos pudieron atender, aquí es difícil que le den cita rápido y que le den medicina, mi hermano también está recibiendo tratamiento por diabetes y no podemos perder el control”, dijo Carlos Vásquez, hermano del paciente. José sufrió la fractura, luego que un vehículo lo golpeara, hace ocho días, cuando intentaba cruzar la calle en la colonia La Mascota, al salir de su trabajo.


H. Rosales

“Iba a la parada del bus, cuando estalló una cosa”

Mientras las explosiones y disparos resonaban en las calles, un ambiente de tensión y nervios se apoderó de los empleados y pacientes del Hospital Rosales. Blanca Estela Enríquez, una mujer residente en Nueva Concepción, Chalatenango, se desmayó luego de quedar casi entre el fuego.

Horas antes de los disturbios entre manifestantes y la policía, esta mujer, que ronda 50 años, llegó al hospital desde “Chalate” con el fin de donar sangre para ayudar a su hija enferma de lupus. Para alguien en ayunas, explicó, el susto fue tremendo.

Una doctora se aprestó a atender a la mujer. La taza de café dulce y palabras de consuelo no eran suficientes para calmarla. “Iba para la parada a tomar el bus cuando cerca estalló una cosa redonda que tiraron. Como pude me ayudaron a entrar”, explicó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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