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| Protesta. Los sindicalistas estuvieron
seis horas en las gradas, sin permitir que los funcionarios municipales
dejaran el lugar. Foto EDH |
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
De manera sorpresiva, un grupo numeroso de miembros de la Asociación
de Trabajadores Municipales (Atram) ingresó ayer por la mañana
hasta el salón de sesiones del concejo de la Alcaldía de
San Salvador.
Los sindicalistas se apoderaron durante seis horas de las escaleras de
acceso, y no permitieron la entrada ni salida de los concejales.
Los trabajadores municipales manifestaron que la medida se debe a la falta
de voluntad, por parte del concejo de resolver las demandas que han venido
solicitando desde hace un año.
Entre ellas se menciona un aumento que llegue al 10 por ciento, y que
el bono escolar sea de 13 dólares.
Casi a la 1:30 de la tarde, varios concejales como Fabio Castillo, Miguel
Sáenz Varela, Margarita Guillén y Gladys Zetino pudieron
colarse entre la muchedumbre, y lograron salir de la municipalidad.
Pasadas tres horas, sin tener ninguna respuesta, la comisión encargada
por parte de los sindicalistas insistió en entrar a la sesión
del concejo.
En este momento los concejales restantes optaron por salir, pero los manifestantes
les obstruyeron el paso, exigiéndoles una solución inmediata.
Felipe Ramírez, uno de los funcionarios municipales que trató
de dejar las instalaciones, expresó su descontento ante la actitud
de los demandantes porque dijo que no pudo cumplir con una cita médica.
“Son medidas injustas, porque no se ponen a pensar en los compromisos
que uno tiene afuera”, dijo Ramírez.
El concejal Eduardo Linares declaró que no es factible pagar el
aumento que solicitan, porque no hay fondos.
“No podemos ser irresponsables y decir sí, así nomás,
de dónde vamos a sacar el dinero”, expresó Linares.
A las 4:00 de la tarde, permitieron la salida de los concejales. Los trabajadores
acordaron que esperarán el próximo martes para obtener una
solución.
Para entonces el concejo deberá tener una respuesta sobre las demandas
de los trabajadores. De lo contrario, los sindicalistas amenazaron con
realizar actividades más fuertes que la de ayer.

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