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| Renuencia. Ismail Haniyeh (der.), primer ministro designado por el grupo Hamas, que ha declarado que no negociará con Israel.Foto
AP |
Por THOMAS L. FRIEDMAN
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
RAMALA, Cisjordania.- ¿Qué se hace cuando a personas buenas les suceden cosas malas?
Esa es la interrogante clave que sacó a relucir la pasmosa elección de una mayoría de Hamas en el Parlamento palestino. Esto tiene el potencial de abrir algunas nuevas e intrigantes posibilidades para un arreglo en el largo plazo, o tregua, en las relaciones entre israelíes y palestinos. Además, tiene el potencial de dar paso al caos total. Aquí estamos haciendo malabares con granadas, así que, todos, nada de movimientos repentinos.
Y de manera similar, nada de ilusiones: Hamas es responsable de indecibles actos de violencia en contra de civiles israelíes. Israel estaría plenamente justificado a decir que la única estrategia correcta hacia Hamas hoy día es una lucha a muerte.
Si Israel quiere deshacerse de Hamas, o cuando menos verlo desarmado, las únicas personas que pueden hacer eso de manera efectiva son los palestinos. Ellos votaron para que Hamas entrara, en lo que fueron unas elecciones justas con respecto a las cuales el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió que se llevaran a cabo.
Si Hamas va a fallar ahora en la conducción de la Autoridad Palestina, es crucial que sea visto fallando por sí solo – debido a que no pueda transformarse a sí mismo de un grupo terrorista a un organismo gobernante que lleve la paz, seguridad y buen gobierno para los palestinos – no debido a que Israel y EE.UU. nunca le dieran una oportunidad.
"En cuanto sea evidente para la opinión popular de los palestinos
que Hamas está siendo forzado a fracasar, se garantizará
que cualquier elección en el futuro produzca solamente otra victoria
de Hamas", destacó el encuestador palestino Jalil Shikaki.
Si Hamas es forzado a fallar, ¿quién puede asegurar que los palestinos volverían a ser capaces de llevar a cabo otras elecciones algún día? El resultado podría ser una prolongada conmoción.
Por esa razón, argumentó Shikaki, tanto Israel como EE.UU. deberían seguir abiertos a la idea de ver a Hamas convirtiéndose en uno de los componentes de un gobierno palestino de unidad nacional bajo el Presidente actual, Mahmoud Abbas, moderado del movimiento Fatah que busca la paz con Israel.
"Nosotros deseamos suministrarle a Hamas un contexto (palestino)
dentro del cual pueda empezar a moderar sus opiniones, pero sin ser obligado
por Occidente e Israel a hacer tal cosa", dijo Shikaki. Si Hamas
va a cambiar, lo hará sólo si es forzado a confrontar la
realidad de que puede obtener mucho más para los palestinos mediante
negociaciones con Israel, que si lo combate.
El triunfo de Hamas radica en que los palestinos deseaban mayor seguridad, menos corrupción y un gobierno mejor, no un estado islámico. En lo personal, considero que si Hamas reconociera a Israel hoy día, como exigen algunos en Israel, ningún israelí creería una sola palabra. ¿Por qué habrían de hacerlo? La única forma en que los israelíes confiarían en cualquiera de las palabras de Hamas con respecto a ese tema sería si éstas siguieran a un cambio en las acciones de Hamas sobre el terreno, no si lo anteceden.
Es de importancia crucial que Israel, EE.UU. y los palestinos no se enreden justo ahora con respecto a las palabras. No hay nada que Hamas diga actualmente que brindara tranquilidad a los israelíes, pero sí hay mucho que podría hacer sobre el terreno que tendría un gran impacto con el paso del tiempo. Es ahí, por ahora, donde debería yacer la prueba.
Acusan a Ehud Olmert de recibir $300 mil en soborno
Pagó menos por una casa a cambio de levantar trámites burocráticos
La radio pública israelí aseguró ayer, basándose en una investigación de un periodista, que el primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, recibió una reducción de 300,000 dólares en la compra de una vivienda a cambio de levantar los obstáculos burocráticos para su construcción.
La emisora, que cita una investigación del periodista Yoav Yitzhak,
afirmó que Olmert recibió un soborno de más de 300,000
dólares por parte de la inmobiliaria "Elomut".
Según la radio, Olmert compró en octubre del año 2004 una casa en la calle Cremiya en Jerusalén por 1.25 millones de dólares, 300,000 menos que su valor en el mercado.
A su vez, "Elomut" llamó a Ehud Olmert para que le facilitara
el desarrollo del proyecto inmobiliario en Cremiya e inmediatamente después
de la venta se levantaron todos los obstáculos burocráticos
que impedían desde hacía años a las constructoras
edificar en esa calle.
Olmert negó que haya contactado con el Ayuntamiento de Jerusalén sobre este asunto y declaró que, según el contrato de venta, si el constructor no puede conseguir todos los permisos de construcción se puede cancelar la compra.
Hasta hoy, la inmobiliaria "Elomut" no ha conseguido el permiso
de construcción.

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