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Palabras
2005: masacran a 3,812 salvadoreños
No fue un misil nuclear, ni una pandemia masiva, ni una catástrofe
natural. Fue el crimen organizado y el común.
Publicada 1 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Medicina Legal reporta 3,812 víctimas, aparte de las que no se
llega a saber, en 2005.
Organizaciones internacionales de la salud advierten que se trata de una
epidemia de criminalidad. Ante esto, los ciudadanos guardan silencio y
otra vez se escribe el drama del “silencio de los corderos”.
Es triste que esta vez no hable a mis amados lectores de la esperanza
y el optimismo de vivir. No obstante, creo necesario que reflexionemos
--y los científicos, los hombres de Estado y organizaciones humanitarias--,
para no quedar mudos ante este tétrico flagelo de nuestra victimizada
sociedad.
Organismos como CEMUJER, por ejemplo, denuncian el abuso de jóvenes
adolescentes que venden su honra por unos cuantos dólares a un
pervertido, pero calla por la muerte de unas 2,000 mujeres en el 2005.
Qué lamentable que en nuestro país predomine una moral sexista
y no de lesa humanidad.
Sólo resta elevar una oración al Padre, pidiendo perdón.
Exhortar a las iglesias, universidades y demás instituciones científicas
que despierten del letargo, actuando ante el dolor social, y no se unan
el inmenso silencio de los 3,812 corderos masacrados el 2005 ante los
ojos de Dios y del mundo.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Daños de comunistas
Aunque los comunistas triunfaran en elecciones italianas estarían
imposibilitados a imponer un esquema como el venezolano o hundirse en
el grotesco primitivismo estilo Bolivia, la Bolivia del palurdo.
La Unión Europea cuenta con las suficientes salvaguardas para impedir
que Italia se suicide, pero los daños que una banda de fanáticos
e ignorantes puede ocasionar, son muy grandes. De allí la lucha
del premier Silvio Berlusconi y los sectores sensatos del país:
evitar un sufrimiento innecesario y rescatar las instituciones y sectores
ahora bajo control de la izquierda destrabada.
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