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Conversando sobre política
Elecciones 2006 ¿Gobernabilidad?

Los electores salvadoreños, a pesar que en una gran mayoría se ubican en el centro del espectro político, se definen en cada elección por el partido de izquierda o por el de derecha.

Publicada 1 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy

Luis Mario Rodríguez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La semana pasada participé por segunda ocasión en un debate interesante, organizado por un periódico electrónico, ahora enfocado al tema del momento: las elecciones del 12 de marzo para alcaldes y diputados. Junto a Norma Guevara, Juan Héctor Vidal, Carlos Briones, Héctor Silva y Ricardo Vaquerano, analizamos lo que representan los próximos comicios:

¿Un camino hacia el bipartidismo?, ¿una muestra de liderazgo del Presidente Saca, en el caso de ARENA y de la cúpula ortodoxa del FMLN, respecto del partido de izquierda?, ¿la oportunidad de obtener una composición legislativa que permita acuerdos en beneficio de la población?

Respecto del bipartidismo (existencia de dos partidos relevantes) frente al multipartidismo (existencia de más de dos partidos relevantes), coincidimos que en El Salvador nos encontramos en un sistema “multipartidista polarizado” con predominio de dos grandes partidos: ARENA y el FMLN. Los electores salvadoreños, a pesar que en una gran mayoría se ubican en el centro del espectro político, se definen en cada elección por el partido de izquierda o por el de derecha; los votantes del centro parece que se abstienen y esto podría ser por no encontrar una opción que sea de su agrado. En todo caso, los partidos prefieren “pescar” votos a los extremos del eje izquierda-derecha, concentrando los votos en dos partidos durante las elecciones presidenciales (ARENA y FMLN) y fragmentándolos en varios partidos en las elecciones legislativas (ARENA, FMLN, PCN, PDC y probablemente CD).

Lo realmente trascendental de la discusión, es el problema que puede causar un sistema de partidos multipartidista polarizado, combinado con un sistema de gobierno presidencialista (en contraposición de otras formas de gobierno como el parlamentario). Citando al politólogo salvadoreño, Alvaro Artiga, expusimos la “parálisis legislativa” que podría producirse de presentarse un escenario donde la polarización impide que el partido de gobierno conforme “coaliciones” con otros partidos para la toma de acuerdos legislativos.

Lo hemos presenciado con la falta de aprobación del Presu-puesto General de la Nación, ejemplo que el estudio de Salamanca, publicado por FUSADES, cita para explicar los problemas de un sistema de partidos donde la polarización puede provocar, de no atenderse a tiempo, una crisis presidencial. Por eso la llave de la mayoría calificada (56 votos) debería obtenerse con el concurso del partido de gobierno y de otras fuerzas políticas concertadoras, que si bien constituyan a la oposición, no tengan como objetivo de partido bloquear todo lo que provenga del gobierno central.

Sobre lo que representan estas elecciones al interior de los dos grandes partidos, el debate fue intenso. Para ARENA, los comicios del 12 de marzo son un referéndum al giro que el partido ha presentado en los últimos dos años. No sólo ha fortalecido su estructura organizativa para enfrentar esta contienda electoral, sino y sobre todo, ha entendido que sólo se puede gobernar con la gente y para la gente. Lo reconocen los mismos candidatos y candidatas a diputados cuando comentan lo bien que se les recibe en las visitas de “casa por casa”, que en elecciones anteriores no habían practicado.

Asimismo, el trabajo legislativo realizado por la fracción del partido de gobierno les permite “vender” ampliamente su oferta electoral, pues tienen logros como la protección al consumidor, la defensa de la competencia, la reforma fiscal, los préstamos para educación, salud y los programas sociales de la administración, entre otros. Principal-mente, el partido tiene un gran activo, su Presidente. Tony Saca ha logrado captar la atención de la clase media y del ciudadano “de a pie”. No vamos a hablar de sus virtudes, pues son los salvadoreños los que mejor deben juzgarlas; lo que si es un hecho, es que estas elecciones, sobre todo en lo que a diputados se refiere, constituyen una “prueba de fuego” para la gestión del mandatario. Su logro más importante será obtener una Asamblea que le permita formar consensos.

Para el FMLN el reto no deja de ser menos importante. El efecto Schafik no se debería medir por el número de diputados que obtengan, sino por la transformación interna e ideológica del partido. Estas elecciones deberían representar para el Frente la posibilidad de captar a esos ciudadanos que están esperando una opción de izquierda responsable. Sin embargo la tendencia de la campaña no muestra signos de cambio. En lo económico, proponen otro sistema; en lo político, prefieren la polarización y las posiciones extremas; en lo social, propugnan por la lucha de clase y el resentimiento.

No dudo que obtendrán un buen número de diputados, pues la naturaleza de nuestro sistema de partidos y de nuestro sistema electoral, como ya lo dijimos antes, permite dicha realidad. Sin embargo, de detenerse la tendencia que se ha venido presentando en las elecciones legislativas, en las que este partido ha venido incrementando su presencia en el Primer Órgano del Estado, la cúpula del partido estaría frente a un problema que debería ser objeto de análisis post electoral y motivo de reflexión para su actuar legislativo.

Finalmente se abordó el reto de los partidos al finalizar este evento electoral. Mis conclusiones fueron tres: la creación de una oposición responsable que permita construir consensos; la firma de un “nuevo acuerdo” entre todas las fuerzas políticas, al estilo de los “pactos de la Moncloa”, que permita ponernos de acuerdo en los temas básicos que nunca deberían ponerse en duda, y finalmente, la disminución del poder de las cúpulas al interior de los partidos políticos, que permita a sus miembros, sobre todo a aquellos que los representan en la Asamblea, poder disentir sin ser expulsados.

*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia de la República.

 

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