|
Luis Mario Rodríguez*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
La semana pasada participé por segunda ocasión en un debate
interesante, organizado por un periódico electrónico, ahora
enfocado al tema del momento: las elecciones del 12 de marzo para alcaldes
y diputados. Junto a Norma Guevara, Juan Héctor Vidal, Carlos Briones,
Héctor Silva y Ricardo Vaquerano, analizamos lo que representan
los próximos comicios:
¿Un camino hacia el bipartidismo?, ¿una muestra de liderazgo
del Presidente Saca, en el caso de ARENA y de la cúpula ortodoxa
del FMLN, respecto del partido de izquierda?, ¿la oportunidad de
obtener una composición legislativa que permita acuerdos en beneficio
de la población?
Respecto del bipartidismo (existencia de dos partidos relevantes) frente
al multipartidismo (existencia de más de dos partidos relevantes),
coincidimos que en El Salvador nos encontramos en un sistema “multipartidista
polarizado” con predominio de dos grandes partidos: ARENA y el FMLN.
Los electores salvadoreños, a pesar que en una gran mayoría
se ubican en el centro del espectro político, se definen en cada
elección por el partido de izquierda o por el de derecha; los votantes
del centro parece que se abstienen y esto podría ser por no encontrar
una opción que sea de su agrado. En todo caso, los partidos prefieren
“pescar” votos a los extremos del eje izquierda-derecha, concentrando
los votos en dos partidos durante las elecciones presidenciales (ARENA
y FMLN) y fragmentándolos en varios partidos en las elecciones
legislativas (ARENA, FMLN, PCN, PDC y probablemente CD).
Lo realmente trascendental de la discusión, es el problema que
puede causar un sistema de partidos multipartidista polarizado, combinado
con un sistema de gobierno presidencialista (en contraposición
de otras formas de gobierno como el parlamentario). Citando al politólogo
salvadoreño, Alvaro Artiga, expusimos la “parálisis
legislativa” que podría producirse de presentarse un escenario
donde la polarización impide que el partido de gobierno conforme
“coaliciones” con otros partidos para la toma de acuerdos
legislativos.
Lo hemos presenciado con la falta de aprobación del Presu-puesto
General de la Nación, ejemplo que el estudio de Salamanca, publicado
por FUSADES, cita para explicar los problemas de un sistema de partidos
donde la polarización puede provocar, de no atenderse a tiempo,
una crisis presidencial. Por eso la llave de la mayoría calificada
(56 votos) debería obtenerse con el concurso del partido de gobierno
y de otras fuerzas políticas concertadoras, que si bien constituyan
a la oposición, no tengan como objetivo de partido bloquear todo
lo que provenga del gobierno central.
Sobre lo que representan estas elecciones al interior de los dos grandes
partidos, el debate fue intenso. Para ARENA, los comicios del 12 de marzo
son un referéndum al giro que el partido ha presentado en los últimos
dos años. No sólo ha fortalecido su estructura organizativa
para enfrentar esta contienda electoral, sino y sobre todo, ha entendido
que sólo se puede gobernar con la gente y para la gente. Lo reconocen
los mismos candidatos y candidatas a diputados cuando comentan lo bien
que se les recibe en las visitas de “casa por casa”, que en
elecciones anteriores no habían practicado.
Asimismo, el trabajo legislativo realizado por la fracción del
partido de gobierno les permite “vender” ampliamente su oferta
electoral, pues tienen logros como la protección al consumidor,
la defensa de la competencia, la reforma fiscal, los préstamos
para educación, salud y los programas sociales de la administración,
entre otros. Principal-mente, el partido tiene un gran activo, su Presidente.
Tony Saca ha logrado captar la atención de la clase media y del
ciudadano “de a pie”. No vamos a hablar de sus virtudes, pues
son los salvadoreños los que mejor deben juzgarlas; lo que si es
un hecho, es que estas elecciones, sobre todo en lo que a diputados se
refiere, constituyen una “prueba de fuego” para la gestión
del mandatario. Su logro más importante será obtener una
Asamblea que le permita formar consensos.
Para el FMLN el reto no deja de ser menos importante. El efecto Schafik
no se debería medir por el número de diputados que obtengan,
sino por la transformación interna e ideológica del partido.
Estas elecciones deberían representar para el Frente la posibilidad
de captar a esos ciudadanos que están esperando una opción
de izquierda responsable. Sin embargo la tendencia de la campaña
no muestra signos de cambio. En lo económico, proponen otro sistema;
en lo político, prefieren la polarización y las posiciones
extremas; en lo social, propugnan por la lucha de clase y el resentimiento.
No dudo que obtendrán un buen número de diputados, pues
la naturaleza de nuestro sistema de partidos y de nuestro sistema electoral,
como ya lo dijimos antes, permite dicha realidad. Sin embargo, de detenerse
la tendencia que se ha venido presentando en las elecciones legislativas,
en las que este partido ha venido incrementando su presencia en el Primer
Órgano del Estado, la cúpula del partido estaría
frente a un problema que debería ser objeto de análisis
post electoral y motivo de reflexión para su actuar legislativo.
Finalmente se abordó el reto de los partidos al finalizar este
evento electoral. Mis conclusiones fueron tres: la creación de
una oposición responsable que permita construir consensos; la firma
de un “nuevo acuerdo” entre todas las fuerzas políticas,
al estilo de los “pactos de la Moncloa”, que permita ponernos
de acuerdo en los temas básicos que nunca deberían ponerse
en duda, y finalmente, la disminución del poder de las cúpulas
al interior de los partidos políticos, que permita a sus miembros,
sobre todo a aquellos que los representan en la Asamblea, poder disentir
sin ser expulsados.
*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos
de la Presidencia de la República.
 |