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La Nota del Día
Nuevos desórdenes contra la gente
Sólo alguien de muy escasas entendederas no alcanza a ver el
vínculo entre crimen organizado, los comunistas y los jueces manipulados
que han generado el clima de impunidad prevaleciente.
Publicada 1 de marzo de 2006 , El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Grupos de delincuentes dispersos en varios puntos de San Salvador cerraron
vías, intentaron tomarse hospitales y generaron grandes congestionamientos
en rutas claves. Debido a los atascos muchísimas personas llegaron
tarde a sus empleos, se perdieron citas profesionales y de negocios, se
dejó de atender a pacientes en los hospitales, se entorpeció
el comercio, los automovilistas y transportistas gastaron más combustible,
hubo mayor contaminación atmosférica y los males que no
cuesta imaginar.
Los atascos son la vieja táctica que se viene repitiendo desde
hace cincuenta años: en período de elecciones, cuando hay
particulares coyunturas políticas o cuando se antoja a los cabecillas
comunistas, se bloquean calles con piqueteros y se montan marchas. Ayer,
sumado a los cierres de calles, bandas de antisociales intentaron introducirse
al Hospital Rosales y al Hospital Bloom, lo que habría puesto en
grave riesgo a los enfermos y al personal de ambos nosocomios.
Las agresiones a los centros de salud y las huelgas que montan los sindicalistas
del ISSS, contrasta con la permanente denuncia comunista sobre “los
malos servicios hospitalarios”. Por una parte agravan el problema
y revuelven la situación dentro de los hospitales y por la otra
se arropan en la bandera de la sensibilidad social. ¿Cómo
es que se puede mejorar la medicina en nuestro país, con las presiones
y las amenazas de los médicos comunistas y las interminables y
frecuentes huelgas?
Sólo alguien de muy escasas entendederas no alcanza a ver el vínculo
entre crimen organizado, los comunistas y algunos jueces manipulados que
han generado el clima de impunidad prevaleciente. Hay delincuencia porque
hay impunidad y hay impunidad porque los jueces vinculados al comunismo
sueltan a los delincuentes tan pronto llegan al tribunal.
La gente está enterada de cómo los peores asesinos y secuestradores
salen libres “por falta de pruebas” aunque les encuentren
billetes marcados y las pertenencias de las víctimas. Es obvio
que si entran al tribunal por una puerta y salen de allí por otra,
no hay ningún impedimento para que continúen perpetrando
toda clase de fechorías.
Extorsiones, asaltos, bloqueos de calles
Con el paso de los meses, la gravedad y la frecuencia de los delitos ha
ido en incremento, además de que el área de operación
de las bandas se extiende. De lo que era un fenómeno propio de
malas barriadas en la periferia capitalina, comienza a victimizar a más
y más zonas en la capital y en el resto de la República.
La variante más amenazante es la extorsión, atraco igual
a los “impuestos de guerra” que cobraba el FMLN antes y durante
la guerra. El pago se cobra valiéndose de la amenaza o los atentados;
cuando los buseros no pagan, se exponen a que los maten. Si la policía
aprehende a los asesinos, el camarada juez los suelta y hay alcohólicas
que los reconfortan. En estos momentos, además de los buseros extorsionan
prostitutas, burdeles, chupaderos y pensiones de paso. Como además
las alcaldías “del frente” han autorizado el establecimiento
de mil antros de tal clase, el botín va en aumento.
De no ponerse paro a lo que sucede, la ciudad corre riesgo de convertirse
en un campo de asaltos, de prostitución, de venta de droga y de
asesinatos, a causa, lo repetimos, de las decisiones de algunos jueces
que cumplen consignas, las consignas de la locura.

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