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Habrá “mano dura” para los golpistas
en Filipinas
Estado de emergencia. Prohíbe las manifestaciones
públicas. Permite los arrestos sin justificación y una extensión
de las detenciones sin presentar cargos.
Publicada 28 de febrero de 2006, El Diario de Hoy
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| Violencia. Manifestantes se enfrentaron ayer
a elementos de la policía. Foto AP |
Agencia Reuters
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
La presidente de Filipinas Gloria Macapagal Arroyo intensificó
ayer los castigos contra los sospechosos de complotar un golpe de Estado,
mientras la Policía dijo que había 16 personas acusadas
de rebelión, incluyendo al ex héroe de la revuelta “Poder
para el Pueblo” de 1986.
Arroyo hizo una aparición en televisión, un día después
de que docenas de marines de alto rango desafiaron el estado de emergencia
que ordenó el viernes, debido al complot en el que supuestamente
sería asesinada.
Pero la mandataria, quien sobrevivió a un intento de impugnación
el año pasado ante alegatos de corrupción y fraude electoral,
no dijo cuánto durará el estado de emergencia. En lugar
de ello, revivió su viejo compromiso de mejorar el desmoralizado
ejército del país.
El secretario de Defensa, Avelino Cruz, dijo que el Gobierno evaluaría
si se daría por finalizado el estado de emergencia, que permite
arrestos sin justificación y una extensión de las detenciones
sin presentar cargos.
Aún así, dijo: “No estamos bajando la guardia”.
Las tensiones se empezaron a desvanecer tras el punto muerto de cinco
horas del domingo en la base militar de Manila, donde cerca de 100 marines
desarrollaron un espectáculo de fuerza y llamaron al apoyo público
ante el despido de su comandante, quien fue acusado de estar relacionado
con el complot.
Tensa calma
Las escuelas fueron cerradas por el día pero el comercio en la
ciudad operó habitualmente, con oficinas y tiendas abiertas y sin
la presencia de soldados en las calles.
Los mercados financieros estuvieron más tranquilos después
de verse afectados el viernes por la crisis.
La Policía indicó que de las 16 personas acusadas por la
rebelión contra la presidenta Arroyo, seis son miembros izquierdistas
del Congreso, así como unos soldados retirados y activos. Tres
ya han sido arrestados, incluyendo a dos legisladores, detenidos entre
el sábado y ayer.

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