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| Bomba. Daddy Yankee causó todo un alboroto
entre el público de Viña. Foto
EDH |
Chile / AP
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Daddy Yankee se apoderó de miles espectadores en la penúltima
jornada de ayer del Festival de la Canción de Viña del Mar.
“Perrearon” con su contagioso reggaetón y aplaudieron
al mexicano Alejandro Fernández.
El rey de la noche fue Daddy Yankee, que domó de entrada al “monstruo”
(el público) que tiene una activa participación y que, a
veces, engulle a los artistas de su desagrado.
El puertorriqueño apareció sentado en una especie de trono
que descendió sobre el escenario, en medio de humo y artificios.
Sin mucho trabajo y divirtiéndose por sus efectos, el boricua fue
premiado con la Antorcha de Plata y la Antorcha de Oro, que son entregadas
por el “monstruo” a sus favoritos.
Pero el público siguió exigiendo y el puertorriqueño
recibió también la Gaviota de Plata, reservada para los
ganadores de las competencias de canciones internacionales y folclóricas.
Mariachis
El mexicano Alejandro Fernández abrió la jornada y fue otra
de las luminarias de la noche. Vestido de charro, ofreció durante
una hora 15 minutos un espectáculo bien estructurado, que inició
con clásicas rancheras como “México lindo y querido”
y “Guadalajara”, respaldado por su grupo de Mariachi internacional.
Cuando ya tenía al “monstruo” dominado, Fernández
se cambió de ropa, bajó el ritmo y cantó sus baladas,
muchas de ellas fueron coreadas por el público, como “Me
dediqué a perderte”, “Canta corazón”,
“Pierde una estrella”.
Después de varios minutos fue premiado con la Antorcha de Plata
y con la de Oro y tras cantar “El Rey” y por exigencias de
los asistentes y los organizadores le entregaron la Gaviota de Plata.
Presos escuchan la música de Eminem
¿Se imaginan a alguien denunciando al Gobierno de los Estados
Unidos? Pues Eminem podría ser el demandante.
Al parecer, el gobierno norteamericano puso la música del famoso
rapero a los reclusos del Camp-X-Ray, en Guantánamo. Sin permiso
del artista.
El director de “Road To Guantánamo”, Michael Winterbottom,
descubrió que a los prisioneros se les obligaba a escuchar las
canciones de Eminem como una forma de castigo.
Winterbottom ha sido quien ha sugerido que la estrella debería
llevar a los militares ante los tribunales, por abusar de los derechos
de autor sobre las citadas canciones. El director en su película
narra la existencia de cuatro prisioneros británicos.

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