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| En todo el país. En ciudades del noreste
de Brasil, como Recife, Salvador y Olinda, se desarrollaron numerosos
festejos. Foto EDH |
Río de Janeiro
/ Reuters
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Brasil ingresó a la recta final de su famoso carnaval, en el que
destacan festejos populares y un concurso de “escuelas de samba”
sazonado por danzantes disfrazados, bailarinas cubiertas por poco más
que pintura y enormes carros alegóricos.
En el “Sambódromo” de Río de Janeiro, siete
de las catorce escuelas de samba que disputan el título de “campeona”
terminaron su desfile ante unos 60 mil espectadores, con un costoso despliegue
de repique de tambores, música y color.
Sin embargo, la gran fiesta del país de 185 millones de habitantes
permaneció en las calles de pueblos y ciudades, donde familias
con sus niños o grupos de jóvenes danzan noche y día
desde el viernes pasado hasta la mañana del Miércoles de
Cenizas.
Las primeras escuelas de samba de Río de Janeiro, con hasta 4 mil
miembros, arrancaron aplausos y gritos de los espectadores, ubicados en
tribunas y enormes palcos que flanquean la avenida de 700 metros, donde
se desarrolla el concurso.
Pero también algunos de los asistentes, que incluyeron a políticos,
deportistas y famosos actores.
Entre las escuelas de samba, que desarrollan temas sociales, políticos
o históricos, destacó “Unidos da Vila Isabel,“
que homenajeó a los pueblos de América Latina y sus culturas,
y que contó con un parcial financiamiento del gobierno de Venezuela.
Música y diversión
Cantos en “portuñol,“ disfraces alusivos a etnias indígenas
y carros alegóricos con reproducciones de animales de la región,
además de otro con una enorme efigie del Libertador Simón
Bolívar, aludieron también a la conquista del continente,
así como al surgimiento de las diversas naciones.
Con un costo que oscila en dos millones de dólares, cada escuela
compite con gran despliegue de bandas musicales, cuerpos coreográficos
y bailarinas que desarrollan el tema elegido.
“Imperatriz Leopoldinense” homenajeó al revolucionario
Giuseppe Garibaldi y su incursión en Brasil, basándose en
textos de Alejandro Dumas, como reveló en su frase: “Todos
para uno y uno para todos.”

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