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Batallas contra la erosión

Segunda parte. Las barreras vivas son otra oportunidad para lograr ingresos. Lejos de materiales tradicionales, hay otros que se pueden exportar con facilidad a óptimos precios sin mucho esfuerzo.

Publicada 28 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Frecuente. El izote es uno de los más usados para formar barreras. Pero hay otras especies con muchas ventajas. Foto EDH

Alonso Rivera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Establecer barreras para detener la erosión no necesariamente representa pérdidas de espacio y dinero.

Pueden cultivarse especies que generen ingreso adicionales a los cultivos primarios.

Una barrera viva, según el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria, son hileras dobles o triples de especies vegetales de crecimiento denso que se establecen en pendientes en curvas a nivel para reducir la velocidad de escorrentía del agua cuando llueve.

El negocio

Ornato. Algunas plantas tienen vistosas formas y colores. Foto EDH

En muchas zonas agrícolas salvadoreñas, la indiferencia del productor a la necesidad de detener la erosión, causa serias pérdidas de suelo.

A criterio del Ingeniero Mariano Villatoro, del Instituto Agrícola San Andrés, hay formas de convertir la recuperación de suelos, es una fuente de ingresos.

Basta plantar especies cuyos derivados tengan buena aceptación en mercados locales o extranjeros.

Además del izote, propone la siembra de especies cuyos esquejes pueden ser exportados con propósitos ornamentales a países europeos.

“Hay varias empresas interesadas en adquirirlos”, comenta. El propone que se usen dracaenas y cordilynes, dos especies que, a su valor ornamental, unen el control de la erosión.

Tamaño. Hay especies que crecen más de metro y medio. Foto EDH

Estas especies se desarrollan adecuadamente bajo sombra mediana y se vuelven un atractivo visual.

“Crecen en cualquier ambiente tropical y cualquier suelo, aunque prefieren el arenoso con algo de arcilla”, expresa.

Considera que se pueden combinar franjas de varias clases de dracaenas. Además, algunas especies grandes se pueden ser utilizadas para reforzar cercos, con lo que se mejora la estética del terreno a la vez que se impide el acceso de depredadores.

Piensa que es un sistema adecuado para controlar erosión en fincas, taludes de jardín, hombros de carreteras, taludes en parques, senderos de proyectos de agriturismo y otros sitios.

Al desarrollarse las plantas, se cortan los vástagos que pueden ser ofrecidos a las empresas locales que se encargan de exportarlos. Incluso es posible venderlos a otras personas en el país, para adornar jardines u otras fincas.

Hay una ventaja más. Las dracaenas y cordilynes son plantas que recogen el agua con su follaje y lo conducen al tronco. Así se convierten en canales naturales para infiltrar agua al subsuelo.

Si se unen estas barreras al establecimiento de áreas con árboles, prácticas de ahoyado y labranza mínima, la recuperación de los suelos se podrá disfrutar en pocos años.


Un sistema sencillo para proteger suelos cultivables

Establecer barreras vivas tiene muchas ventajas . Además de detener la erosión y prevenir deslaves, puede convertirse en una fuente de ingresos.

El agricultor debe buscar asistencia técnica para mejorar los resultados de esta práctica que se puede combinar con el establecimiento de terrazas de cultivos, “ahoyado”” y formación de hileras de árboles.

Al hacerlo, se mejora la infiltración de agua a los terrenos. Sólo debe tener cuidado de no usar especies invasoras.

El establecimiento se inicia en la parte alta de los terrenos y se deben podar periódicamente al menos dos veces al año.

Si se usan dracaenas, es conveniente conocer las características físicas de cada especie en pleno desarrollo, La sanderiana es de las más pequeñas, mientras que otras pueden incluso servir en cercos.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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