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| Frecuente. El izote es uno de los más
usados para formar barreras. Pero hay otras especies con muchas ventajas.
Foto EDH |
Alonso Rivera
El Diario
de Hoy
elpais@elsalvador.com
Establecer barreras para detener la erosión no necesariamente
representa pérdidas de espacio y dinero.
Pueden cultivarse especies que generen ingreso adicionales a los cultivos
primarios.
Una barrera viva, según el Centro Nacional de Tecnología
Agropecuaria, son hileras dobles o triples de especies vegetales de crecimiento
denso que se establecen en pendientes en curvas a nivel para reducir la
velocidad de escorrentía del agua cuando llueve.
El negocio
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| Ornato. Algunas plantas tienen vistosas formas
y colores. Foto EDH |
En muchas zonas agrícolas salvadoreñas, la indiferencia
del productor a la necesidad de detener la erosión, causa serias
pérdidas de suelo.
A criterio del Ingeniero Mariano Villatoro, del Instituto Agrícola
San Andrés, hay formas de convertir la recuperación de suelos,
es una fuente de ingresos.
Basta plantar especies cuyos derivados tengan buena aceptación
en mercados locales o extranjeros.
Además del izote, propone la siembra de especies cuyos esquejes
pueden ser exportados con propósitos ornamentales a países
europeos.
“Hay varias empresas interesadas en adquirirlos”, comenta.
El propone que se usen dracaenas y cordilynes, dos especies que, a su
valor ornamental, unen el control de la erosión.
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| Tamaño. Hay especies que crecen más
de metro y medio. Foto EDH |
Estas especies se desarrollan adecuadamente bajo sombra mediana y se
vuelven un atractivo visual.
“Crecen en cualquier ambiente tropical y cualquier suelo, aunque
prefieren el arenoso con algo de arcilla”, expresa.
Considera que se pueden combinar franjas de varias clases de dracaenas.
Además, algunas especies grandes se pueden ser utilizadas para
reforzar cercos, con lo que se mejora la estética del terreno a
la vez que se impide el acceso de depredadores.
Piensa que es un sistema adecuado para controlar erosión en fincas,
taludes de jardín, hombros de carreteras, taludes en parques, senderos
de proyectos de agriturismo y otros sitios.
Al desarrollarse las plantas, se cortan los vástagos que pueden
ser ofrecidos a las empresas locales que se encargan de exportarlos. Incluso
es posible venderlos a otras personas en el país, para adornar
jardines u otras fincas.
Hay una ventaja más. Las dracaenas y cordilynes son plantas que
recogen el agua con su follaje y lo conducen al tronco. Así se
convierten en canales naturales para infiltrar agua al subsuelo.
Si se unen estas barreras al establecimiento de áreas con árboles,
prácticas de ahoyado y labranza mínima, la recuperación
de los suelos se podrá disfrutar en pocos años.
Un sistema sencillo para proteger suelos cultivables
Establecer barreras vivas tiene muchas ventajas . Además de detener
la erosión y prevenir deslaves, puede convertirse en una fuente
de ingresos.
El agricultor debe buscar asistencia técnica para mejorar los resultados
de esta práctica que se puede combinar con el establecimiento de
terrazas de cultivos, “ahoyado”” y formación
de hileras de árboles.
Al hacerlo, se mejora la infiltración de agua a los terrenos. Sólo
debe tener cuidado de no usar especies invasoras.
El establecimiento se inicia en la parte alta de los terrenos y se deben
podar periódicamente al menos dos veces al año.
Si se usan dracaenas, es conveniente conocer las características
físicas de cada especie en pleno desarrollo, La sanderiana es de
las más pequeñas, mientras que otras pueden incluso servir
en cercos.
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