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| Carencia. Las condiciones adversas amenazan con
entorpecer un trabajo para los niños con habilidades especiales.
Foto EDH |
Yanci Pérez
El Diario
de Hoy
elpais@elsalvador.com
Christian tiene 14 años y problemas de autismo, pero eso no impide
que sepa a perfección cómo llegar a su casa, así
como a la Escuela Especial donde recibe terapia, debido a las limitaciones
que presenta.
Él estudia y aprende rápido, pese a las condiciones adversas
de la escuela de Educación Especial abierta hace un año
por el Ministerio de Educación, Mined, en un local rentado
que deja mucho que desear.
Quienes la dirigen decidieron, en 2005, separarse de la Congregación
Mariana que también da servicios de formación especial.
María Elena Lazo Baiza, explicó que el Mined decidió
separar la escuela privada y funcionar de forma independiente, lo cual
les forzó a buscar un local que reuniera las condiciones para albergar
a los estudiantes.
Unos 13 docentes partieron a instalaciones nuevas, siempre pagadas por
el Ministerio, pero cuentan con poco mobiliario y equipo.
Los niños reciben clases en mesas y bancas no adecuadas para su
estatura y peso, pues muchos están aptos para un pupitre individual.
Un lugar amplio para laborar les caería como anillo al dedo, pues
los 169 menores que atienden están distribuidos en las 13 secciones
de estudio en las que falta casi de todo.
Se suma el no tener espacios para recreación ni para manualidades
y actividades vocacionales como la panadería. Los docentes piensan
que esto es una forma de impulsar la superación de sus alumnos.
Además, necesitan un cuarto acondicionado para dar clases teóricas
y prácticas a los niños.
Lazo Baiza dijo que con los bonos que les da el Mined compraron pupitres
para los niños de parvularia y están a la espera de la asignación
de sobresueldos a varios docentes.
La directora tiene la esperanza en el bono de este año, pues la
escuela recibirá 50 dólares más que en 2005
por cada niño matriculado.
En el sitio reciben menores de Santa Rosa de Lima, San Alejo, La Unión,
Jocoro y San Miguel, la mayoría de ellos de familias pobres y con
necesidad de una atención especializada.
Pero, el no tener recursos pone en riesgo el trabajo de los docentes.
Los docentes han enviado solicitudes a la embajada de Alemania que ya
mostró interés en ayudar.
Sandra de Gómez, docente de la escuela, dice que muchos niños
necesitan pupitres individuales, ya que no pueden estar cerca de otros
porque algunas patologías los vuelven agresivos.
Gómez trabaja con niños de entre los 11 y 12 años,
la mayor parte con síndrome de Down, que requieren de lugares amplios
y bien ventilados para la enseñanza.
Deberán adquirir todo el equipo y los accesorios básicos
La carencia de recursos arriesga el trabajo docente. En la escuela dicen
que al desalojar el local que usaban, los dejaron sin muebles .Los artículos
que no estaban inventariados ni tenían facturas, se quedaron.
Lazo dice que el Mined tiene facturas de compras e inventario de la escuela
y espera una resolución a favor.
Elena González, de la congregación mariana, dijo que “lo
que tienen es de ellos”. Fue corroborado por funcionarios del Mined
en San Salvador.
Yanira de Sagastume, del Mined, dijo que la congregación no dará
nada al centro pues todo les pertenece.
Cuando la escuela se separó del centro mariano, el Mined realizó
una auditoría.
Maestros del centro público quedaron inconformes. Pero seguirán
su labor.
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