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Economía para todos
Joya, nunca taxi...

Cabe destacar que tanto en el caso de los carros usados, como en el de los seguros, las mejores soluciones a las asimetrías de información siempre han surgido del mismo proceso de mercado

Publicada 28 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Suelen catalogarse como "asimetrías de información" (suena solemne, ¿no?) a ciertas situaciones en las cuales el vendedor tiene una posición ventajosa para efectuar una transacción comercial, por conocer mejor que el comprador las características del producto que está siendo intercambiado, tal como ocurre en la compra-venta de carros usados.

Claro que no siempre la asimetría informativa es contraria a los intereses del comprador…, porque en el caso de la contratación de un seguro, es justamente el comprador quien suele tener la ventaja de conocer, mucho mejor que la compañía de seguros, sus ¿habilidades? como conductor a la hora de contratar un seguro de accidente.

Cabe destacar que tanto en el caso de los carros usados, como en el de los seguros, las mejores soluciones a las asimetrías de información siempre han surgido del mismo proceso de mercado, y nunca de asfixiantes regulaciones gubernamentales. Analiza-remos a continuación dichas soluciones.

El vendedor de un carro probablemente tienda a exagerar las virtudes y estado de mantenimiento de su vehículo ("vendo joya, nunca taxi" es un típico texto de aviso clasificado en Buenos Aires), mientras que el comprador siempre tenderá a pensar que el carro está peor de lo que le dicen.

A estos temas los estudió George Akerlof, ganador del premio Nobel de Economía en el año 2001, justamente por su artículo "El mercado de los limones", sobre el cual puede leerse gratuitamente una breve y accesible reseña escrita por el mismo autor en el website oficial de la academia sueca, www.nobelprize.org (cita de cachet, ¿verdad?).

Los limones de los cuales habla dicho artículo no son los que se ponen en el pico de la botella de cerveza (¡lástima!), sino que se refiere a los carros usados en mal estado, pues esa es la denominación que se les da en los Estados Unidos.

Y tal como acertadamente explica Akerlof, el natural comportamiento de los vendedores de carros usados, en ausencia de un mecanismo que permita superar tal asimetría de información, induce a que ese mercado tienda a estar dominado por vehículos en mal estado de mantenimiento. ¿Por qué?

Porque los vendedores se harán lógicamente el siguiente planteamiento: "¿Para qué voy a cuidar tanto este carro que pondré en venta? Si de todos modos quien me lo compre supondrá que está en mal estado, y me ofrecerá poco dinero".

Pero claro, el hecho que sigan existiendo compradores de carros usados, que las compañías de seguros continúen vendiendo pólizas, y que tales operaciones no sean esporádicas sino que se firmen miles y miles de contratos a diario en todo el mundo, significa que las "asimetrías" no son problemas insalvables.

Y tampoco representan "fallas de mercado", muletilla de moda en todo el planeta…, generalmente repetida por individuos que jamás compitieron en ningún mercado (¡oops!).

¿Cuáles fueron las soluciones que encontró el proceso de mercado? En el caso de los carros usados fue la aparición de "dealers", empresas dedicadas a la compra-venta de vehículos, que además de tener la capacidad para evaluar técnicamente el verdadero estado de los carros cuando los compran, en ciertos países ofrecen garantía de funcionamiento cuando los venden. Y no por bondad…, sino porque la competencia los obligó.

A ello se suma que ningún "dealer" serio querrá perder su reputación, y por ello evitará engañar a sus clientes (la gente enojada habla mal…), algo que no necesariamente le preocupará a un vendedor particular, que participa del negocio de manera ocasional.

Por su parte, las compañías de seguros también han encontrado soluciones de mercado para enfrentar el hecho de no saber, por ejemplo, si un individuo será prudente o no al conducir, y lo han hecho categorizando a las personas en grupos de edad y sexo a los cuales pertenecen.

Por ejemplo, en los conductores menores de 25 años de edad la siniestralidad masculina es superior a la femenina (después maduramos, y manejamos mejor que ellas. Obvio…), razón por la cual los seguros de accidente suelen ser más caros si conduce un joven émulo de Schumacher, que si lo hace su novia.

Quizás fue por ello que Lennon y McCartney escribieron en 1965, siendo aún muy jóvenes, aquello de "Baby you can drive my car". Querían pagar menos.

Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

 

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