|
El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En sus dos variantes de lobos y de lobos con piel de oveja, los comunistas difaman la economía, se oponen al gobierno y al TLC, denigran a los partidos distintos a ellos y entrampan y sabotean cuanto sucede y existe en nuestro país. El principal argumento de sus ataques es la pobreza "y la desigualdad", pese a que estamos donde estamos a causa de la agresión armada que lanzaron en la Década de los Ochenta, la cual destruyó buena parte de lo que con grandes sacrificios se había levantado en El Salvador.
La idea que tratan de meterle en la cabeza a la gente es que ellos disponen de fórmulas mágicas que, de la noche a la mañana, van a mejorarlo todo en esta tierra y hará llover la abundancia sobre ciudades y campos. Los comunistas harán el milagro, aunque tengan en la ruina las alcaldías que controlan y los países donde desgobiernan.
Pero lado a lado con las posturas evangélicas y sus airadas denuncias, no vacilan en montar alianzas con grupos de delincuentes, promueven desórdenes, paralizan servicios públicos, perpetran toda clase de fechorías y saquean cuanto organismo u oficina llegan a controlar. Lo sucedido en San Salvador con el "relleno sanitario" los retrata de cuerpo entero: el exalcalde Silva hizo una alianza con mafiosos canadienses para desangrar la ciudad. Se llegó al colmo que para hacer el agujero de seis millones de dólares pagaron veinte millones en "asesoría". Y los pagos, como se demostró, se canalizaron a través de islas caribeñas notorias por prestarse al lavado de dinero. A esto se suma el negocio de los "muppies", el de los parquímetros, las licitaciones amañadas, el uso de fondos municipales para sus campañas políticas y la frondosa empleomanía de correligionarios que han montado en los últimos nueve años.
Voto por la libertad o voto por la dictadura
En cada campaña política el desorden, las agresiones a los ciudadanos, las huelgas ilegales, la paralización del transporte, los actos vandálicos y las depredaciones de bandas como el BRES se intensifican. El pretexto ahora, como lo fue hace un par de años, es el TLC, que impugnan con los medios a su alcance; a esto se suma su campaña contra la dolarización, aparentemente una de las últimas ocurrencias que tuvo el señor Handal.
Destruir, paralizar, enredar, socavar, insultar, amenazar y desordenar es fácil; lo difícil es construir, producir, ordenar y promover la coexistencia pacífica de los pobladores de una nación. Lo que los comunistas pretenden es echar abajo el esfuerzo positivo de todos para implantar, en este suelo, una dictadura al estilo de la castrista o lo que ha ido cogiendo forma en Venezuela.
En ninguna parte los comunistas son una opción democrática, aunque puedan hacerse del poder a través del voto, como sucedió en Venezuela. No lo son porque las opciones democráticas son las que preservan la democracia, defienden y perfeccionan el Estado de Derecho y garantizan las libertades ciudadanas, entre ellas la de tránsito, la de la libre expresión, la de trabajar en lo que cada uno quiera, la de cuidar a la propia familia. Y especialmente, no estar sometido a la vigilancia policial y a la represalia y la cárcel por pensar distinto de lo que piensa el partido o el gobierno, como en Cuba.

|