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Chiitas y sunitas atacan templos

Violencia. El santuario chiita de Askariya fue casi destruido. Siete personas perdieron la vida debido a protestas posteriores. Once prisioneros sunitas fueron ejecutados como represalia.


Publicada 23 de febrero de 2006, El Diario de Hoy

Mezquita dorada. Acá están las tumbas de dos de los imanes chiitas más reverenciados. Foto AP
Agencia internacionales
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Un grupo de insurgentes hizo estallar bombas dentro de uno de los santuarios más sagrados de los chiitas ayer y destruyó su cúpula dorada. En represalia fueron atacadas más de 90 mezquitas suníes.

Dirigentes de ambos bandos pidieron calma, pero el atentado, seguido de represalias, pareció dejar al país más cerca que nunca de una guerra civil desde el derrocamiento de Sadam Hussein y la ocupación del país hace tres años.

El embajador de Estados Unidos, Zalmay Jalilzad, y el jefe de las fuerzas estadounidenses, general George W. Casey, dijeron en un comunicado conjunto que se vivía “un momento crítico’’ y que el ataque contra el santuario de Askariya, construido hace 1,200 años, tenía como fin crear tensión sectaria.

El clérigo chiita más importante del país y el vicepresidente advirtieron que si el gobierno no puede proteger los santuarios, esa tarea podría terminar recayendo en milicias.

Tanto suníes como estadounidenses temen que la proliferación de esas milicias aumente el caos. Los jefes militares de EE.UU. consideran que perjudican los esfuerzos por crear fuerzas de seguridad profesionales.

Algunos políticos chiitas están molestos porque EE.UU. promueve la formación de un gobierno de unidad y que ningún sector específico controle la policía y el ejército.

Las distintas facciones del espectro político aún no han logrado armar un gobierno tras las elecciones del 15 de diciembre.

El santuario de Askariya, conocido como la Mezquita Dorada, tiene las tumbas de dos de los imanes chiitas más reverenciados, considerados por los chiítas como algunos de los sucesores del profeta Mahoma.

Poco después del atentado, se registraron ataques a más de 90 mezquitas suníes, en los que los agresores dispararon rifles automáticos y granadas, incendiaron el lugar o lo ocuparon, según el Partido Islámico Iraquí, la agrupación política suní más importante de la nación.

En los ataques murieron por lo menos siete personas, incluidos tres clérigos, de acuerdo con la versión.

Tras la explosión, el ayatolá Ali al-Sistani ha declarado siete días de luto y ha llamado a protestar pacíficamente.

Hombres armados con uniformes de policía tomaron ayer a 11 sunitas sospechosos de ser insurgentes que estaban en una prisión en la ciudad chiita de Basora, en el sur de Iraq, y posteriormente los asesinaron, dijo la policía.

Entre los muertos en el aparente ataque en represalia por el bombardeo a un santuario chiita figuran dos egipcios, dijeron fuentes policiales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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