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Temas controversiales
Los recuerdos enterrados

El abuso sexual no es invariablemente traumático en el sentido de ser terrorífico. Por supuesto, siempre es moralmente condenable, incluso cuando no provoca síntomas psiquiátricos duraderos

Publicada 23 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Richard J. McNally*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Uno de los temas más controversiales a que se enfrentan en la actualidad la psicología y la psiquiatría es la manera en que las víctimas recuerdan los traumas. Muchos teóricos clínicos de los traumas piensan que el combate, la violación, y otras experiencias terroríficas aparentemente se graban en la mente para nunca olvidarse.

Otros difieren y sostienen que la mente se protege a sí misma al expulsar de la conciencia los recuerdos traumáticos, lo que hace más difícil para las víctimas recordar sus experiencias más terroríficas hasta que, muchos años más tarde, se sienten seguros para hacerlo. Si bien se reconoce que los traumas frecuentemente son demasiado memorables, estos teóricos clínicos de los traumas afirman que un estado conocido como “amnesia traumática disociativa”, hace que una minoría de las víctimas sea incapaz de recordar sus traumas, precisamente porque fueron tan terroríficos.

Sin embargo, estos teóricos clínicos de los traumas no argumentan que los recuerdos “reprimidos” o “disociados” de eventos espantosos sean inertes ni benignos. Al contrario, estos recuerdos enterrados envenenan silenciosamente la vida de las víctimas y dan lugar a síntomas psiquiátricos aparentemente inexplicables y por lo tanto se deben exhumar para poder sanar.

Este no es un debate académico común. La controversia ha rebasado los laboratorios de psicología y las clínicas psiquiátricas, ha captado los titulares de noticias, motivado cambios legislativos y afectado los fallos de procesos judiciales civiles y de juicios criminales.

Lo que ha sido especialmente discutible es si los individuos pueden reprimir y recuperar los recuerdos de abusos sexuales traumáticos. Durante los años 1990, muchos pacientes adultos en psicoterapia empezaron a recordar que fueron víctimas de abuso sexual durante su infancia. Algunos emprendieron acciones legales en contra de los perpetradores, con frecuencia sus padres ancianos. Mientras que las acusaciones de abuso sexual en contra de padres basadas en la recuperación de recuerdos supuestamente reprimidos han disminuido, las que tienen que ver con instituciones grandes, como la Iglesia Católica, han aumentado.

De manera sorprendente, tanto los partidarios como los escépticos del concepto de la “amnesia traumática disociativa”, presentan los mismos estudios para defender sus puntos de vista diametralmente opuestos.

Consideremos lo siguiente. Después de estar expuestas a una tensión extrema, algunas víctimas dijeron tener dificultades para recordar cosas de la vida diaria. Los partidarios de la amnesia traumática malinterpretan esas afirmaciones, como si mostraran que las víctimas no son capaces de recordar el evento terrorífico mismo. En realidad, estos problemas para recordar tienen que ver con el estado de distracción común que resulta después del trauma; no tienen que ver con una incapacidad para recordar el trauma mismo. El olvido común que surge después de un evento traumático no debe confundirse con amnesia del trauma.

Consideremos también que un síntoma del estrés post traumático es una “incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma”. Este síntoma, sin embargo, no significa que las víctimas no están concientes de que sufrieron un evento traumático.

En efecto, la mente no funciona como una videograbadora, y por lo tanto, para empezar, no todos los aspectos de una experiencia traumática quedan codificados en la memoria. Con frecuencia, los niveles altos de excitación emocional tienen como consecuencia que la víctima sólo ponga atención a las características centrales del acontecimiento a expensas de otras. No se debe confundir la codificación incompleta de un trauma con la amnesia, una incapacidad para recordar algo que sí llegó a la memoria.

Además, algunas veces se confunde un síndrome poco frecuente llamado “amnesia psicógena” con la amnesia traumática. Las víctimas de la amnesia psicógena repentinamente pierden todos los recuerdos de su vida previa, incluyendo su sentido de identidad personal. De vez en cuando la pérdida total de la memoria ocurre después de un estrés severo, pero no invariablemente. Tras varios días o semanas, la memoria regresa de manera abrupta. En contraste, el fenómeno de amnesia disociativa supuestamente implica que las víctimas tienen una incapacidad para recordar sus experiencias traumáticas, pero no una incapacidad para recordar su vida completa o quiénes son.

El abuso sexual no es invariablemente traumático en el sentido de ser terrorífico. Por supuesto, siempre es moralmente condenable, incluso cuando no provoca síntomas psiquiátricos duraderos.

Copyright: Project Syndicate. *Director del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard.

 

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