elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Nota del Día
Cinco veces más impuestos pero pésimos servicios

De vez en cuando los comunistas hablan de "fomentar la empresa privada". Y en parte lo están haciendo: los burdeles, los bebederos, las casas de citas, las maquinitas de juego, la protección a mafias han proliferado con ellos

Publicada 23 de febrero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El lamentable estado en que se encuentra San Salvador después de tres períodos edilicios bajo control de los comunistas debe motivarnos a todos a votar por la oposición a ellos: no se aguanta más el desorden callejero, la suciedad, la falta de obra efectiva, la proliferación de prostíbulos y bebederos, la inepcia administrativa. La alcaldía capitalina está en la bancarrota. El último alcalde no comunista, Mario Valiente, dejó la comuna con unos 3,500 empleados por ley de salario, que ahora han crecido a 4,500, sin contar a los empleados por contrato, pero los servicios se deterioraron.

Se deterioraron los servicios porque los actuales concejales son unos incapaces ---incapaces como administradores e incapaces de no malversar y despilfarrar--- además de gastar dinero en lo suyo, no en lo que requiere la ciudad y conviene a los ciudadanos. Comenzando por la empleomanía: más de tres mil empleados son activistas que van de casa en casa a lavarle el coco a la gente que los recibe y a propagar el odio de clases. No hay propuestas de valor, no indagan lo que necesitan, no hacen labor social de ninguna clase; lo único es ofrecer imposibles y prometer repartir bienes robados, lo que otros (los que ellos llaman “ricos”) producen.

Para que la gente no se entere de la masa inútil de empleados que tiene la alcaldía, se abrieron oficinas por toda la ciudad, donde estos activistas se reportan por grupos. Y aunque son empleados de la alcaldía y reciben sueldo de la alcaldía, trabajan a tiempo completo para el partido comunista y sus candidatos. Es decir, con el dinero que sacan a los contribuyentes y que se debería de utilizar de manera honesta y eficiente para atender las necesidades de San Salvador, se sufraga gran parte de las campañas políticas de los comunistas. Hay baches en las calles, es pésima la recolección de basura, los parques son una inmundicia y no hay obras comunitarias por esa razón: el dinero que se recoge es para la campaña política y para indoctrinar pasmados.

Proliferan los antros de perdición

Los comunistas exprimen sin misericordia a la gente. En los tres períodos que llevan enquistados en la Alcaldía, los impuestos municipales se han quintuplicado, además del robo descarado del basurero y la venta de las aceras a la compañía que instala los rótulos luminosos. Hasta donde sabemos y pese a los esfuerzos hechos para averiguarlo, nadie (fuera del partido) sabe las condiciones en que se firmó contrato, pero no cuesta adivinar que se ajustó a la antigua regla de “esto pa’ ti, esto pa’ mí”. Más bien, se esfuerzan y pelean para que nadie vea sus libros, enarbolando lo de la “autonomía municipal”. “Autonomía” para desvalijar la ciudad y gastar sin control.

De vez en cuando los comunistas hablan de “fomentar la empresa privada”. Y en parte lo están haciendo: los burdeles, los bebederos, las casas de citas, las maquinitas de juego, la protección a mafias han proliferado con ellos. Por doquier hay lupanares, chupaderos, hospedajes rojos… inclusive la prostitución callejera se ha expandido y no cumplen con su propia ordenanza de cerrar la venta de tragos a las dos a.m. El vicio prolifera porque es otra fuente de ingreso municipal; para ellos el dinero no tiene olor.


 

elsalvador.com WWW