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El orgullo español

Barcelona dejó a salvo el honor ibérico y pudo derrotar al Chelsea en su casa, después de ir abajo 0-1.


Publicada 23 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Grítelo Eto’o. El camerunés festeja con alma y vida su conquista. Se quiso abrazar con la afición pero la seguridad no lo permitió. Foto: AP
EFE/DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Barcelona dio un golpe de autoridad e hizo historia con su victoria en Stamford Bridge que le acerca a los cuartos de final. Ganó y acabó con la condición de invicto del Chelsea de José Mourinho, que no había perdido ni uno de los 49 partidos que había dirigido el portugués desde el banquillo de los ‘Blues’ en casa.

El partido se le puso de cara a los azulgrana con la expulsión de Asier del Horno en el minuto 38, pero un tanto en contra de Motta en el segundo tiempo despertó los fantasmas de la derrota del año pasado.

Sin embargo, los de Frank Rijkaard se rehicieron, empataron con un gol en propio puerta de John Terry (71’) y decidieron el partido a su favor con un tanto de Samuel Eto’o a diez minutos del final.

Y barça festejó en londres. En el Trafalgar Square, los aficionados del Barcelona se hicieron sentir. Fue tanta la alegría española que celebraron entre los londinenses. Foto AP

Tenía bien aprendida la lección el Barcelona y firmó un partido de libro. Perfecto tácticamente, los azulgrana no se vinieron abajo ni cuando Motta marcó en propia puerta prácticamente en la única aproximación importante de los ingleses.

El talento de Messi

Messi demostró a la primera de cambio que éste era su partido. Midiéndose con Asier del Horno por la derecha, el argentino desbordó siempre al defensa vasco y fue quien llevó el peso ofensivo del Barcelona.

Los de Rijkaard tuvieron claro desde el principio cómo tenían que aplicarse. Sin complicarse, consciente de que hacía falta mucha paciencia y máxima concentración, el Barcelona llevó el peso del partido, a pesar de que Frank Lampard, Joe Cole y Claude Makelele crearon cierta inquietud en los azulgrana.

Una jugada que salió mal. Mojar el campo antes del juego, es un viejo recurso para intentar ensuciar el partido. Ayer, la táctica de Mourinho para parar el fútbol del Barcelona no salió bien.Foto AP

Messi fue el primero que se atrevió a rematar (3’) y el Chelsea respondió con jugadas a balón parado a cargo de Lampard.

A la media hora, en una aproximación de Oleguer, que por una vez centró desde la línea de fondo, Ronaldinho tuvo el 0-1, pero Cech estuvo acertadísimo. En la jugada siguiente Del Horno podía haber sido expulsado tras una durísima entrada a Messi (31’) y seis minutos más tarde, el lateral zurdo del Chelsea fue expulsado con roja directa también con falta al argentino.

Sorpresa

En la segunda mitad, la inercia del encuentro hacía pensar que el Barcelona se llevaría el triunfo, pero en una jugada desgraciada, Thiago Motta desvió un centro de Lampard, Valdés no estuvo atento y sin hacer nada meritorio, Chelsea se adelantó en el minuto 59.

Las joyas sean unidas. Allí, de espaldas, el tridente más famoso: Messi y, abrazados, Eto’o y Ronaldinho. Cuando están inspirados, no hay quien pueda con ellos. .Foto AP

Rijkaard leyó bien el partido. Puso un delantero más (Larsson) por un centrocampista (Motta) y el rodillo del Barcelona empezó a funcionar. El Chelsea ya no podía soportar el ritmo.

Messi, soberbio todo el partido, dio un ‘pase de la muerte’ que no encontró rematador (62’), Larsson no estuvo acertado en un remate cercano (67’) y cuatro minutos después, una falta lanzada por Ronaldinho fue desviada por Terry al gol.

El Barcelona creyó que la victoria era posible. Messi llevó el peso, Deco estuvo magnífico, Ronaldinho apareció en el momento justo y Eto’o lo remató.

Un remate al palo del argentino (73’), otro de Larsson que salvó Terry bajo la línea de gol (74’), un tiro de Sylvinho (75’), otro de Ronaldinho (76’), hasta que en un contragolpe el Barcelona sentenció. Márquez puso un balón en la cabeza de Eto’o:2-1 y el Barcelona disfrutó hasta el final.

El triunfo acerca a los de Rijkaard a los cuartos de final y le da un baño infinito de confianza, una victoria que perseguía desde el año pasado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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