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| Avance. La falta de garantías evita a
veces lograr préstamos. Foto EDH |
El
Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Un 20 por ciento de la población salvadoreña no tiene
acceso a los servicios financieros, incluyendo préstamos, a pesar
de que en el 2005 el Fondo Económico Mundial colocó al país
en el segundo lugar del ranking Latinoamericano, después de Chile,
con mayor facilidad de acceso a créditos bancarios.
Claudio de Rosa, director ejecutivo de la Asociación Bancaria Salvadoreña
(Abansa), dijo ayer durante una mesa de diálogo en la que varios
sectores analizaron el tema, que existen algunos problemas de legislación,
garantías, supervisión e inseguridad (de tipo política)
que entorpecen las facilidades crediticias para algunos segmentos de la
población que están menos estructurados. Entre éstos
la microempresa y los pequeños agricultores.
Al respecto, Andrés Recinos, asesor técnico de microfinanzas
de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype),
afirma que si bien existe un excelente nivel de bancarización (cobertura
y variedad de servicios), todavía se necesita apoyar más
a este sector.
Considera que para atender este segmento se necesita una metodología
y tecnología crediticia especial.
Carlos Cromeyer, director ejecutivo de la Cámara Salvadoreña
de la Industria de la Construcción (Casalco), dice que este sector
también enfrenta problemas cuando solicita préstamos.
Explica que, por lo general, las empresas reciben una calificación
de la Superintendencia del Sistema Financiero, la cual es la que permite
acceder a este tipo de servicios.
“Cuando un constructor tiene problemas de inmovilización
de activos ó pérdidas de poder adquisitivo, inmediatamente
lo bajan de categoría. Eso incluso deteriora empresas que llevan
más de 20 años laborando”, dijo.
El funcionario estima que este tipo de situaciones ha puesto en aprietos
financieros a un 70 a 80 por ciento de empresas constructoras. En total
Casalco aglutina a 300 empresas, que el sector es más amplio.
“Algunos de ellos dejan de ser viviendistas y se vuelven subcontratistas
de proyectos más grandes, en donde no les exigen la calificación
del Sistema Financiero, otras sólo bajan el ritmo de sus proyectos
o buscan otros nichos en mercados más rentables”, señaló.
Cromeyer dice que desde hace varios años han solicitado la apertura
de una línea de créditos especial para el sector informal,
tal como está plasmado en el Plan Nacional de Vivienda.
El proyecto propone impulsar un programa de ahorro, bono y crédito.
El ABC, como se llama, vendría a facilitar el otorgamiento de créditos
para las familias de escasos recursos. Sin embargo, también se
necesitaría una Ley de Titularización y una de Ahorro.
La Asociación de Industriales Salvadoreños (ASI), sostiene
que todavía hay fuertes limitaciones crediticias para los empresarios,
pues les exigen muchas garantías. En tal sentido, el Fondo de Garantías
Reales, inmerso en la Política Industrial, propone otorgar recursos
financieros demandados por las empresas para mejorar su calidad crediticia.
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