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En observación. Stephanie Cruz, de cuatro meses, permanece internada en el anexo del hospital Bloom. Foto EDH |
Yamileth Cáceres
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
De las 659 camas habilitadas en la red nacional de salud, 243 están ocupadas por pacientes con gastroenteritis aguda.
Ese sustancial incremento, que representa el 36.8 por ciento de la capacidad instalada, llega después de que las autoridades cambiaran la estrategia de atención con la alerta amarilla.
El viceministro de la institución, Ernesto Navarro, justificó el incremento de los menores ingresados como un esfuerzo para evitar más muertes por una enfermedad que este año se ha cobrado la vida de 23 niños.
Navarro indicó que los niños se ingresan hoy con más frecuencia en lugar de enviarlos a su casa. De esta forma, se mantienen en observación y se evitan complicaciones.
En días pasados, el promedio variaba de 70 a 90 en todo el país. “Dimos indicaciones de tratar a los pacientes con ese plan, en lugar de que regrese a la casa lo tenemos en observación”, comentó el infectólogo, quien añadió que con frecuencia las madres no vuelven a la consulta cuando el niño se pone grave.
Sólo el domingo se registraron 68 nuevos ingresos; en general, a los infantes se les da suero intravenoso para rehidratarlos.
Navarro aseguró que la nueva situación no justifica un cambio de alerta.
Salud prevé que el aumento de consultas se mantenga una semana más antes de que empiece a disminuir de forma paulatina.
En el Hospital Benjamín Bloom, el fin de semana hubo un leve aumento de las atenciones comparado con el fin de semana pasado.
Ulises Iraheta, director del centro hospitalario, reportó 158 consultas y 15 ingresos, uno de ellos en estado delicado.
Se trata de una niña de dos años, procedente del municipio de Mejicanos, en San Salvador, quien llegó con una deshidratación severa. El pronóstico de la menor, internada en Cuidados Intermedios, es favorable y se espera darle el alta en las próximas horas.

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