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Luchan por salvar a mineros soterrados
México. Rescatistas habían avanzado
ayer hasta 400 metros hacia el sitio del incidente. Han trabajado desde
el domingo para quitar escombros. La esperanza está en sistemas
de ventilación.
Publicada 21 de febrero de 2006, El Diario de Hoy
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| Conmoción. Amigos y familiares albergan
esperanzas de que aún estén con vida. Foto
EDH |
Agencia
AP y Reuters
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Los trabajadores de rescate excavaban ayer con picos, palas e incluso
con las manos, en un intento desesperado por llegar la zona donde 65 mineros
quedaron atrapados por una explosión de gas, a 180 metros de profundidad.
Sergio Robles, director de servicios de emergencia del estado norteño
de Coahuila, dijo que, aunque hay pocas probabilidades de que los trabajadores
estén vivos, se mantiene la esperanza.
Varios sacerdotes se unieron a cientos de amigos y familiares de los mineros
para orar por los trabajadores, quienes quedaron atrapados a consecuencia
de una explosión ocurrida la mañana del domingo en la mina
Pasta de Conchos, cerca de la población de San Juan de Sabinas,
ubicada 135 kilómetros al suroeste de Eagle Pass, Texas.
Las mujeres lloraron y alzaron sus brazos para orar mientras los líderes
religiosos católicos y protestantes hablaban, y varios hombres
se enjugaron las lágrimas.
"Esperamos un milagro de Dios", dijo Norma Vitela, cuyo marido
José Angel Guzmán, quedó atrapado en la mina. Antes
del accidente, Guzmán había dicho a su esposa que había
problemas por acumulación de gas.
Vitela dijo que Guzmán, con quien tiene cuatro hijos, no podía
darse el lujo de renunciar a su empleo en la mina, por el que ganaba 76
dólares semanales.
Aire fresco
Los mineros sólo contaban con reservas de oxígeno para seis
horas cuando ocurrió la explosión, pero las autoridades
creen que seguía funcionando un sistema que utiliza ventiladores
gigantes para llevar aire fresco a la mina y para retirar los gases tóxicos.
Aun así, los funcionarios no tenían la certeza de que el
oxígeno estuviera llegando a la zona donde quedaron atrapados.
Juan Rebolledo, propietario de la mina, dijo que había tanques
de oxígeno en diversas partes del lugar.

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