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| Sin protección. En la mayoría de
cultivos de granos, no hay sistemas para evitar los daños.
Foto EDH |
Alonso Rivera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Muertes y pérdidas millonarias. Ocurre en cada estación
lluviosa debido a las corrientes de agua en diferentes zonas de El Salvador.
Gran parte de estas desgracias se debe a la falta de barreras para contener
la fuerza del agua.
Mucho es cultural. Hay agricultores que piensan muy poco en acciones para
detener las corrientes de agua en invierno.
Medidas
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| El descuido. Los rastrojos entre siembras mitigan
la fuerza del agua y detienen la superficie del suelo. Foto
EDH |
Cerca del 75 por ciento de los suelos salvadoreños son afectados
por la erosión, de acuerdo al Ministerio del Medio Ambiente.
Cerros y otras elevaciones, son áreas áridas en la estación
seca y al llover, se plantan granos básicos sin tomar en cuenta
la importancia de instalar barreras vivas o muertas. La pérdida
de la superficie fértil es enorme y los costos para productores,
se incrementan cada año.
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| Sin control. La tala de árboles es excesiva
en varias zonas. Foto EDH |
Las soluciones están a mano y pueden resultar rentables.
El Ingeniero Mariano Villatoro, del Instituto Agrícola San Andrés,
considera que se deben tomar medidas para detener los daños de
las corrientes de agua y las de aire. Las segundas afectan cultivos al
dañar floración o cosechas.
Las tierras agrícolas con pendientes pronunciadas son las más
afectadas por la erosión hidráulica.
Plantar árboles en zonas destinadas por ejemplo a granos básicos
o pastos, no es una pérdida. Pueden combinarse perfectamente o
resultar más rentables los primeros que los segundos.
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| Ayuda. Las barreras vivas son un enorme apoyo.
Foto EDH |
Hay especies de árboles como el nim, cerezo, árbol de fuego,
castaño, manzano rosa, butea, maquilishuat, marañón,
arrayán, San Andrés, ficus y varios otros, que son muy adecuados
a este propósito, por las características de hojas, ramas
y raíces.
Cada uno tiene diferente sistema de siembra y todos pueden generar ingresos
adicionales.
Leña, frutos o la recuperación de suelos son ganancias adicionales.
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| Ejemplo. En los cafetales abundan cortinas rompevientos.
Foto EDH |
Además facilitan la infiltración de agua al subsuelo con
lo que se enriquecen los mantos.
Todo se debe hacer bajo asistencia técnica. Los daños en
la cárcava El Zompopero, en Chalatenango, las inundaciones del
Bajo Lempa, y la aridez de terrenos en la zona oriental, podrían
reducirse, si se planta vegetación adecuada.
En pendientes pronunciadas se pueden cultivar barreras vivas que abran
espacio a otros negocios no tradicionales. Unir árboles con estos
sistemas, es la opción más adecuada y rentable.
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