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Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Ha tocado el turno del Poder Judicial de caer bajo el concienzudo análisis de Fusades, en su excelente misión de presentar estudios y recomendaciones que apoyen el necesario auge y renacimiento que necesitan todas nuestras INSTITUCIONES. En esta entrega daré mi aporte a la divulgación de la problemática, tal como se presenta, agregando mis propios comentarios.
Como principales aspectos generadores de problemas y deficiencias pueden señalarse:
1. La lentitud en los procedimientos, con el consiguiente retardo en administrar justicia.
2. El Órgano en sí estaría demasiado sujeto a presiones políticas, le falta independencia.
3. Carencia de recursos, sobre todo los humanos, en el sentido de suficiente capacitación.
4. El difícil acceso del ciudadano a la misma genera violencia indirecta, caos y frustración.
5. La convicción generalizada de mala administración hace que no se tenga confianza en ella.
De la lectura extendida de estos puntos y sin pretensiones de exhaustividad alguna, organizo tres líneas críticas que ameritan otras tantas gestiones a realizar para descargar los problemas.
*En primer lugar la serie de situaciones relacionadas con lo ADMINISTRATIVO. En ello debe comprenderse tanto la Organización Judicial Integral, que comprende todo el proceso en sí, sus medios probatorios, recursos, medios de investigación y las normas que rigen todo ello.
Habría que englobar igualmente, aunque con una neta separación por razones de orden lógico, aquellos hechos puramente administrativos, los que, pareciendo mucho menos importantes que los anteriores tienen la gran dificultad de quitar el valiosísimo tiempo de los funcionarios jueces.
Solución: Simple, no hay que inventar el hilo negro, sino organizar (no es nuevo, pero hay que volver a realizarlo) una Comisión Permanente que estudie al detalle todos estos problemas. El quid de la cuestión es encontrar las personas adecuadas, que deben ser pocas, y que lo hagan YA.
*Puntualmente pueden destacarse algunas líneas de solución si tomamos en cuenta los puntos más álgidos, tratándolos en cuenta aparte, con mayores recursos y más esfuerzos. Entre ellos podrían destacar: La administración de la Justicia Penal; el estudio de la Reforma Constitucional en lo que atañe a lo Judicial; un análisis de Derecho Comparado que comprenda técnicas de gestión organizativa de tribunales y el aporte de nuevas competencias y capacidades para el desempeño de los jueces.
Solución: En el marco de la Comisión mencionada, destacar un grupo especializado para esto.
*Mi consideración particular es destacar como uno de los más graves problemas el de la DEFICIENTE FORMACIÓN que muchos centros de altos estudios jurídicos están brindando. Existe amplio consenso en que la situación ha llegado a escándalo. Títulos falsos, abogánsters y tinterillos por doquier y hasta jueces ignorantes que mal esconden su incompetencia en rimbombancias o juegos sociológicos de segunda, cuando no en abusos ideológicos.
Esta incultura se extiende incluso a los medios de comunicación,
que sin mala intención a veces, se ceban en los acusados condenándolos
a través de una opinión pública todavía menos
educada. Todo ello enmarca una percepción peor aún de lo
que realmente es, acentuando más nuestra negra imagen, dificultando
puestos internacionales y alejando a la inversión.
Solución: Cultural a plazo más largo, que comprenderá a medios de comunicación y ciudadanía. Educacional, involucrando al Ministerio de Educa-ción, y la inmediata puesta en práctica y supervisión del debido refuerzo a las escuelas de leyes y facultades de Derecho. Sin embargo, no se puede esperar ni siquiera el mediano tiempo para que resulten éstas, por los que habría que aplicar un plan contingente de apoyo especial para funcionarios judiciales, con letrados capaces.
*Lic. en Ciencias Políticas.
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