elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Nota del Día
También los jueces tienen suplentes

Si no hay un acuerdo para nombrar Fiscal, se anulan los juicios. ¡Vaya arma que se deja en manos de irresponsables o exaltados!

Publicada 21 de febrero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Las estructuras de todo negocio, fuerza militar, gobierno y agrupaciones de la más diversa naturaleza se basan en las cadenas de mando, lo que asegura la continuidad de sus funciones esenciales. Si falta el jefe de un batallón, de inmediato asume la autoridad el oficial de mayor rango que le sigue, y así sucesivamente hasta llegar a los sargentos y cabos. El príncipe heredero sucede al Rey; de allí "¡Ha muerto el Rey! ¡Viva el Rey!" (su inmediato sucesor). Un gobierno o imperio nunca puede quedar descabezado, por lo que las leyes que rigen la vida pública establecen el orden de sucesión de funcionarios, presidentes de asociaciones y clubes deportivos.

Por desgracia lo que dicta la lógica, la experiencia, el buen sentido y la tradición se echa por la borda con el fallo de un tribunal de segunda instancia. Lo que en esencia dicen los buenos señores es que al no haber un fiscal propietario nombrado por la Honorable Asamblea Legislativa, los actos procesales de la institución serían nulos pues el Fiscal Adjunto no puede asumir sus funciones ni competencias. El país queda sin Fiscal, no se puede administrar la justicia, no pueden actuar los jueces, los criminales salen libres, los inocentes y las víctimas quedan desprotegidos.

Yendo más allá, una enfermedad grave, un accidente, la muerte súbita, la renuncia por cualquier causa, dejaría descabezada una entidad o país; de nada vale, ateniéndonos a la truculencia convertida en fallo, que la Constitución y las leyes fijen las cadenas de mando: hay vicepresidente de la República, Fiscal Adjunto, jueces y magistrados suplentes, diputados suplentes, subdirectores, obispos auxiliares, segundos secretarios, subtenientes, director adjunto de la orquesta, etcétera. Los hay precisamente porque las funciones de cada institución no pueden quedar paralizadas, los ejércitos baldados, una asociación en estado hibernético, las empresas tullidas… Con pensar un minuto en las repercusiones que tendría el fallo de ser aceptado, se descubren todos los argumentos en su contra.

Pretenden dejar acéfala la investigación del delito

Hay otra faceta en este asunto. Si la Asamblea, la honorable, cae en un impasse para nombrar funcionarios o tomar medidas, entonces los que se fincan en sus trece encontrarían la manera de poner de rodillas a la Nación, como en efecto lo han intentado ya los comunistas al negarse a aprobar presupuestos. Si no hay un acuerdo para nombrar Fiscal, se anulan los juicios. ¡Vaya arma que se deja en manos de irresponsables o exaltados! Si se acatara y tuviera validez el truculento fallo, las maras se adueñarían del país, las maras y las no tan oscuras fuerzas que las manipulan a través de los camaradas jueces bajo su control. Una decisión semejante vendría a ser la legitimación de la anarquía, comenzando por jueces que todo el tiempo se meten a inventar nuevas justicias y en tal forma son la principal causa de la inseguridad jurídica que ha caído como una plaga bíblica sobre los salvadoreños.

No sorprende saber lo que se comienza a escuchar: que el fallo obedece a razones non sanctas, al intento de proteger a individuos que han violado la ley, a mareros capturados, a paralizar los nuevos operativos policiales o inclusive socorrer a sujetos que han usurpado bienes del Estado. Leyes y fallos “a la medida” elaborados por las sastrerías judiciales que se acomodan de acuerdo con circunstancias e intereses.


 

elsalvador.com WWW