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Coro en peligro de afonía

El canto coral y la música clásica son dos de las artes que, con el paso del tiempo, se han ido perdiendo en el país, hasta llegar a la escasez de reemplazos

Publicada 20 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Las voces. Muchos de los miembros han desarrollado su habilidad de forma empírica. Foto EDH

A. Montalvo/m. de la O
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Son las voces estatales que cantan los villancicos navideños todos los años en el Teatro Presidente.

También tienen una programación anual con música sacra y sinfónica. No cobran la entrada a sus conciertos, ensayan en una casa antigua en el centro de San Salvador pero cada vez carecen de integrantes.

Según datos brindados por Santamaría Lagos:
- El Coro Nacional está formado por 45 miembros, cuyas edades van desde los 20 a los 80 años.
- El número ideal de integrantes es de 60. Y la edad debe oscilar entre los 20 y 60 años.
- De los 45 miembros, muchos cantan “ad honorem” y los demás reciben una “bonificación” de $50 y $80.
- Santamaría dijo que presentó a Lovey Argüello, directora nacional de artes de Concultura, un proyecto para formar un coro estable pero aún no ha tenido respuesta
.

Ésta es la realidad del Coro Nacional, una dependencia artística del estado que data de la década de 1950. Una realidad que no es nueva, en opinión de Irving Ramírez, actual asistente de dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) quien dirigió el Coro desde 1989 hasta 2001.

“La problemática del coro es que las personas (integrantes) se van jubilando y no tenemos con quien sustituirlas”, sintetizó José Santamaría Lagos, actual director del ensamble vocal.

La carestía

Una de las razones principales por la cual no hay cantantes de coro suficientemente capacitados es la falta de un conservatorio, escuela o universidad que certifique el oficio de cantante en el país, explicó Santamaría.

Sin embargo, “la falta de conocimientos musicales, como puede ser el solfeo, no es un impedimento para cantar en un grupo coral”, explica Miguel Ángel Jaraba, en su libro “Teoría y Práctica del Canto Coral”.

Este hecho se comprueba en el Coro Nacional, puesto que tanto Ramírez como Santamaría coinciden en que muchos de los integrantes del mismo son cantantes “empíricos”. Entre ellos hay maestros de música, autodidactas o personas que continúan una tradición familiar.

Entre estos últimos se encuentra Julio Polanco, un joven de 31 años cuya voz se clasifica como bajo y que, además, dirige el Coro Infanto-Juvenil del Centro Nacional de Artes (Cenar).

Polanco cuenta que aprendió a cantar con sus abuelos quienes formaron parte de la institución que en sus inicios se llamó Sociedad Coral Salvadoreña.

El joven expresa que muchos llegan al coro porque les gusta cantar y no porque sea una carrera, puesto que la mayoría tiene otro trabajo.

Formación

Jaraba indica que muchos cantantes hacen música “de oído” y agrega que una “hábil dirección puede conseguir resultados verdaderamente espectaculares”.

Cuerdas. La falta de violinistas representa un problema para la Sinfónica. Foto EDH

En opinión de Ramírez, quien es doctor en dirección coral, la música por imitación puede resultar en piezas pequeñas, pero en partituras grandes, los cantantes se pierden porque deben leer música. En el caso del Coro las capacitaciones son esporádicas.

“No hemos tenido un preparador vocal aunque yo lo solicité a las autoridades hace dos años”, dijo Santamaría.

Actualmente existen seis vacantes de personas jubiladas. A pesar de que el director ha hecho propuestas de candidatos. Vida quiso conocer la postura del presidente de Concultura, Federico Hernández, pero su secretaria aseguró que estaba en una reunión.

 

Más música, menos canto

Aunque los músicos que audicionan en la Orquesta Sinfónica Nacional son pocos, ellos sobrepasan el número de aspirantes que quieren ingresar al Coro Nacional. Lo anterior podría deberse a un aspecto cultural, ya que según Irving Ramírez, director asistente de la Orquesta Sinfónica Nacional, los salvadoreños son más tímidos para cantar.

El estudio es otra de las problemáticas para la formación del canto, pues no existe ninguna institución que lo enseñe, caso contrario en la música.

“Hay más formación para música que para canto, porque por lo menos para ellos hay academias y está el Cenar, en donde los interesados pueden alcanzar un logro, pero yo no recomendaría estudiar el canto en el país”, dijo Ramírez.

Pero la Sinfónica no está exenta de esta amenaza, pues según Ramírez: “en algunos años no habrá integrantes y las funciones podrían disminuir a una por mes como ocurre en Nicaragua, por ahora somos la segunda orquesta en la región, pero después quién sabe”.

 

Sinfónica Nacional, en similares condiciones

La Orquesta Sinfónica Nacional de El Salvador (OSN) cuenta con un número mayor de integrantes que el Coro Nacional. Sin embargo, Irving Ramírez, su director asistente, sostiene que existe un desnivel en ella.

“Tenemos problemas con la nivelación de los instrumentos para las funciones. Así como tiene número de vientos se requeriría de más instrumentos de cuerdas, pero sobre todo violines. Más ahora que hay jóvenes que no tienen la formación necesaria”, indicó Ramírez.

La educación musical es una dificultad para la orquesta, pues según el director de la sinfónica, Germán Cáceres la falta de una carrera en esta área hace que muchos jóvenes con interés en profesionalizarse en este ámbito no encuentren alternativas de calidad para forjarse.

Ambos representantes de la institución sostienen que el desconocimiento musical se debe a que los actuales programas educativos no incluyen este ámbito.

“Fue un grave error. Ahora yo no sé cuales son los planes que tiene el Ministerio de Educación al respecto o sí se tienen”, agrega Cáceres.

El acercamiento del público a la música es mayor que en el canto y esto se vive en las presentaciones y temporadas. La asistencia al coro es mínima aún cuando las entradas son gratis, remató Ramírez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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